Compartir con otra gente

Por Charly Sinewan
El bloguero, cuya principal motivación a la hora de viajar es compartir vivencias con otra gente, resume su paso por Mozambique y explica cómo, en muchas ocasiones, sólo importa el aquí y el ahora.

Viajar son muchas cosas y no iguales para todo viajero. Hay quien le da importancia a la comida típica de cada lugar, quien se interesa por la historia o por la naturaleza. Mi principal motivación es compartir con otra gente, ya sean locales como viajeros u occidentales que dieron un giro a su vida y escaparon del confort para vivir de otra manera. De todos ellos me quedo algo cuando me despido. Pero también hay un componente de reto que hace de esta vida un sueño. Viajo en moto y eso es sinónimo de aventura porque el viaje siempre te enfrenta a adversidades que superar. Y en África esto es algo casi cotidiano, especialmente cuando buscas avanzar por pistas.

Mozambique

El paso por Mozambique ha tenido muchos alicientes aunque no todos positivos. He compartido parte del viaje con amigos, más que nunca. La familia Zapp lleva catorce años viajando en un coche de 1928, en el año 2000 Candelaria y Herman salieron de Buenos Aires en su viejo auto con la idea de llegar a Alaska en seis meses. Hoy siguen viajando en ese mismo coche que tuvieron que alargar, lo cortaron por la mitad y empalmaron cuarenta centímetros para caber todos. Por el camino han tenido cuatro hijos, Pampa, Tehue, Paloma y Wallaby.

Hace un año que les conocí en Ciudad del Cabo y nos hicimos muy amigos. Cinco meses después de aquello nos reencontramos en Zambia y viajamos juntos unos días. En Mozambique y Tanzania hemos vuelto a compartir viaje. Juntos hemos vivido varios días de aventura, de encrucijadas africanas. Algunas burocráticas, otras surrealistas como el robo y recuperación de un ordenador, y varios días de aventura total por pistas embarradas. La temporada de lluvias se alargó este año y nos tocó sufrir lo que para un mozambiqueño es el pan de cada día: las malas infraestructuras.

Pero en Mozambique también sufrí la arena fina viajando muy cargado, disfruté de playas sin gente y viajé muchos días en solitario, conociendo gente maravillosa que me echó una mano para poder seguir cumpliendo el sueño de viajar.

Este es el tráiler de Mozambique, un pequeño extracto de muchos gigas que esperan ser editados para compartir el viaje con todos aquellos a los que os interese.

Aquí y ahora

Para mí, como para la mayoría de los que estéis leyendo esto, es complicado tener la cabeza descansando. Vivimos en una sociedad donde no estar ocupado está mal visto, siempre hay algo que hacer o algo que había haber hecho. Encontrar la forma de no pensar en preocupaciones es un ejercicio mental muy saludable. En mi anterior vida urbana tan sólo lo conseguía practicando algún deporte de riesgo, donde la sensación de estar jugándote la vida te hace estar centrado exclusivamente en el momento.

Las pistas africanas tienen ese componente de riesgo necesario que te hace centrarte en el aquí y ahora. Es la misma sensación que se siente al salir el fin de semana con amigos a hacer enduro, pero con el componente extra de estar solo, muy lejos de casa y en países donde acudir a un hospital puede ser una odisea. Por eso la cabeza sabe guardar bajo llave las preocupaciones cotidianas y centrarse exclusivamente en salir ileso.

Los trazados complicados suelen ser elección del viajero, por el mero hecho de tener una aventura, por intentar llegar a un sitio en concreto o por grabar un buen vídeo. Sin embargo a veces no es así y la ruta principal se convierte en un calvario que has de superar si quieres seguir avanzando.

En las últimas semanas lo he sufrido en dos ocasiones. La temporada de lluvias tardía ha embarrado varios tramos y tanto el paso entre Mozambique y Tanzania, como la ruta principal a Dar es Salaam, tuvieron días memorables en los que la cabeza tan sólo se preocupó por avanzar, por el aquí y el ahora.

Más información en www.sinewan.com

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