@MIREBLANCH ‘INFLUENCER’: «LA S 1000 RR ME PONE LA PIEL DE GALLINA»

diciembre 2022

Por José Mª Alegre
Mireia Blanch (Barcelona, 1997), es, al uso, ‘influencer’ (121.000 seguidores en Instagram: @mireblanch), aunque a ella no le gusta el término, prefiriendo el de “creadora de contenidos. Me dedico a recomendar a la gente productos que yo veo interesantes, a enseñarles que en el mundo del motor querer es poder, sobre todo en mi caso. Soy una chica pequeñita, mido 1,60 m, y me gusta enseñar a mis seguidores que pueden con cualquier moto, aunque pesen más o menos, sean altos o no. Porque, normalmente, ven a personas superaltas y fuertes llevando motos y creen que ellas no pueden y realmente pueden, aunque sea complicado”.

Pregunta. O sea, que, en el mundo de la moto, y en tantos otros apartados de la vida, querer es poder…

Respuesta. Sí. Yo uso mucho esa frase, me gusta mucho. Cuando me compré mi primera moto, una 125, tenía 18 años, y recuerdo que mucha gente me decía que era demasiada moto para mí, que yo no podía, que mejor un scooter, pero tenía en mi cabeza metido que si yo quería, podía llevar esa moto perfectamente. Luego, me compré una moto mayor y me decían lo mismo, que me había vuelto loca, que era demasiada moto y yo me veía perfectamente capaz de llevarla y, de hecho, la llevaba superbién. Con esa moto entré en circuito e hice muchas cosas. De ahí, pasé a la 600 y la gente ya no me decía tantas cosas. Cuando ve que puedes, ya se empieza a mentalizar. También es cierto que hace cuatro o cinco años apenas había chicas moteras y ahora cada vez hay más y eso me encanta. Y la gente se mentaliza más de que realmente las chicas, aunque seamos pequeñitas, podemos con motos grandes. Hay que echarle valor y ya está.

P. ¿Eres consciente de la responsabilidad que tienes respecto a tus seguidores por la influencia que pueda ejercer en ellos lo que recomiendes, muestres o hagas?

R. Correcto. Por eso, la ropa que llevo o productos que uso y que recomiendo son cosas que creo en ellas, no me gusta aconsejar artículos ni por dinero, ni por intereses, sino aquello que sea seguro, que yo sepa que a la gente le va a ayudar a mejorar su día a día.

En cuanto a la ropa que viste en moto, Blanch apuesta por la seguridad. “Si la gente te ve en manga corta conduciendo, va a decir ‘si ella lo hace, yo también’, y eso es una gran responsabilidad. Yo, por ejemplo, me hago fotos estáticas en tirantes y manga corta, pero conduciendo nunca me verás así, siempre voy equipada, porque soy consciente que depende de lo que yo haga mucha gente lo hará después y quiero que la gente vaya protegida y lo más segura posible y realmente es una gran responsabilidad”, asegura Mireia.

P. ¿Cuándo sentiste la atracción por la moto?

R. Mi caso es bastante curioso y nada normal, porque fue por mi madre. Ella, desde muy joven va en moto y yo cuando era pequeña la veía con su custom y le decía ‘mamá, de mayor quiero ser motera como tú’. Para mí era admirable ver a mi madre con su moto, la veía grande y poderosa, y pensaba ‘quiero ser como ella de mayor’ y mi afición por las motos me viene por ella (a su padre “no le llaman las motos”, me cuenta la rider).

P. ¿La moto como vehículo de transporte, para desplazarse, para viajar o como forma de vida?

R. Es que la moto es mi vida, realmente, la uso para todo. Es cierto que la S 1000 RR no la cojo cada día, antes si lo hacía y ahora ya no, pero la uso para todo. Sabes la típica frase de ‘voy hasta a buscar el pan con la moto’. Pues es cierto, lo hago con la moto, porque la cojo para todo (se refiere a la naked que tiene, que comparte garaje con la S RR) y todo me encanta con la moto.

P. Una de las cosas que sorprende en ti, una chica de solo 25 años, es que tengas una S 1000 RR de 210 CV, desde hace apenas dos meses, habiendo dado el salto desde una 600, lo que demuestra tu osadía…

R. (Risas). La verdad es que le he echado valor, sí, pero también es más tener cabeza, que otra cosa. Porque realmente te puedes hacer daño con cualquier moto. Esta es una moto que enseguida que la aceleras un poquito, ya corre mucho, es una barbaridad, pero no le veo el problema, la verdad. Realmente pesa menos que la 600 que tenía o igual, aunque corre el doble, cierto, pero tiene tantos controles y tantas ayudas que no siento que lleve algo mucho más bestia, la verdad.

La S 1000 RR de Blanch la utiliza “más los fines de semana, para pasármelo bien, salir de ruta con mis amigos, crear contenido en Instagram, es entre diversión y trabajo. Es una moto que te subes a ella y te transmite tanto, es una locura”, confiesa la rider.

P. Para llevar una moto así hay que tener un carácter especial, porque hay que ser muy templado con el puño derecho. ¿Cómo es tu manera de ser, eres tranquila, visceral, reflexiva…?

R. Soy entre tranquila y en circuito más agresiva. Generalmente, cuando voy por carreteras normales, soy un mix entre ambas. Vas por una carretera a velocidad normal, tranquila y cuando me ven con esta moto se pican, quieren que corras, quieren verte pilotar y yo tengo mucha cabeza para no hacer nada fuera de control, en eso no tengo ningún problema. Y cuando voy al circuito o de ruta, sí que es verdad que voy más ligerita, sobre todo cuando ruedo en pista.

P. ¿Por qué esta moto?

R. Sinceramente, porque es la moto de mis sueños. Era una meta que veía imposible de llegar por el precio básicamente que tiene. Primero, porque decía, ‘son 200 caballos, igual es demasiado’ y además hice algo que no debía hacer, creo, era un poco de locura y es que me compré esta moto sin haberla probado antes. Y cuando la compré, me subí a ella, me di una vuelta, y dije ‘me acabo de comprar un avión’. Es la moto perfecta.

P. Y tú querías un avión…

R. Yo quería el avión. Quería sentir lo que es tener una mil. Soy consciente de que se aprovecha más en circuito una mil que una 600, que es más para calle, pero una vez en la vida quería hacer una locura de estas y sentir lo que es una mil. Me pone la piel de gallina cada vez que la cojo.

P. En estos dos meses con la S 1000 RR, descríbemela, qué sensaciones te aporta.

R. Cuando la vi y probé aluciné con todo lo que tiene de electrónica, como entrega la potencia, lo poco que pesa y toda la tecnología que lleva, como el control de crucero, etcétera. El caso es que, una vez que ya la tenía, hablé con los chicos de BMW y me comentaron el evento de Sabiñánigo en Huesca (los BMW Motorrad Days Sabiñánigo 2022) y me preguntaron si quería asistir con mi moto y a pesar de que apenas hacía una semana que la tenía, dije que encantada. Así que cogí mi mochila y me fui para Huesca con la moto nueva. Éramos bastantes personas, salíamos desde Control 94, en Barcelona, y era una ruta de 400 y pico kilómetros que hicimos en el mismo día y la verdad es que es una moto muy cómoda, corre mucho, el control de crucero es una pasada y la entrega de potencia y la agilidad que tiene, la verdad es que me encanta, es una maravilla.

P. ¿Dónde has viajado con las motos que has tenido?

R. Fui a Francia a hacer una ruta de tres días. Y lo que hago mucho son viajes de un día en los que igual puedo hacerme mil kilómetros. Uno de ellos fue salir de Barcelona, llegar a Andorra, entrar en Francia por el Pas de la Casa, vuelta a Andorra, luego Viella, Manresa y Barcelona de nuevo. Acabamos yo y mis amigos reventados, pero felices.

P. ¿Al manillar eres cañera, respetuosa con las señales…?

R. Soy muy respetuosa con las señales, con los límites también porque no hay que jugársela con eso y me gusta ir, aunque no suene muy bien, con el escape que se oiga, que haga ruido, sin pasarme, pero que suene.

P. ¿La moto fomenta la amistad?

R. Sí. Yo, sinceramente, en mi Instagram, no buscaba ni tener seguidores ni nada de eso, me daba igual. Tenía mi Instagram privado con seiscientos seguidores. Lo cambié a público y empecé a poner hashtag en busca de amigos moteros para irme de ruta y hacer viajes y empecé a subir fotos con la moto.

P. Cuando llegas a un sitio, te quitas el casco y ven que eres una mujer, ¿te has oído algún comentario fuera de tono?

R. Sí, pero suelen ser positivos. Las reacciones de la gente cuando me ven con la S 1000 RR es que se quedan alucinando, porque una cosa es ver una chica motera y la otra es llevar una moto de 210 caballos, que es una locura, y alucino con las reacciones de la gente, que me encantan, y eso es buenísimo, me gusta mucho. Por una parte, digo, ‘me gustaría que la gente viera normal a una chica con una moto de gran cilindrada’, y eso para mí sería un sueño, que estuviera lleno de chicas con motos grandes, con deportivas.

P. ¿Sola o con ‘paquete’?

R. Siempre sola. De hecho, no llevo ni estriberas, aparte de por comodidad, también porque no me gusta que alguien dependa de mí, que una vida dependa de tu conducción, de lo que tú hagas, de cómo conduzca. Cuando me preguntan ‘¿me puedes dar una vuelta?’, porque eso me lo piden mucho, les digo, ‘lo siento, no llevo estriberas’.

P. Ahora que estamos a punto de acabar este año, en el aspecto motero, ¿qué le pides al 2023?

R. Sinceramente, ahora que me va todo un poco mejor, me gustaría entrar más veces en un circuito, que no me preocupe tanto del tema económico, porque es lo que más afecta, básicamente; me gustaría hacer más viajes, más rutas, dedicarle más tiempo a las cosas que me gustan.

P. ¿Dime ese viaje especial, soñado, que algún día harás en moto?

R. Hace años que lo tengo en mente, me gustaría dar la vuelta al mundo, aunque ya sé que sería demasiado. Pero una vuelta por Europa y hacer miles de kilómetros y ver muchos lugares y con mi moto, me encantaría.

P. ¿Viaje por Europa que tiene fecha?

R. Primero me gustaría encontrar a alguien, no me gustaría hacerlo sola, me gusta disfrutar las cosas en compañía y me haría falta encontrar a un compañero, alguien que se apunte a esta locura y a vivir.

P. ¿No me digas que una rider como tú no tiene pareja?

R. (Risas) No, actualmente no.

Fotos: @carlosdesigns_ 

Más información: S 1000 RR | BMW Motorrad (bmw-motorrad.es)

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