AGUSTÍN OSTOS: “QUÉ BONITO TENER LA OPORTUNIDAD DE JUNTARNOS OTRA VEZ”

Por José Mª alegre
Agustín Ostos estuvo en los BMW Motorrad Days Sabiñánigo 2022 ofreciendo una ponencia que nadie quiso perderse, quedándose pequeño el auditorio para escuchar al de Soy Tribu, proyecto con el que recorre el mundo, haciéndolo ahora por Sudamérica, desde donde saltará a otros continentes en cuanto lo haya recorrido en su totalidad.

Extrovertido, próximo y con su habitual simpatía, Ostos asegura que “es maravilloso el poder volver a los BMW Motorrad Days, disfrutar con todos los amantes de las dos ruedas, con una climatología súper favorable, batiendo récords de asistentes y sintiéndome muy a gusto con gente que solo me encuentro en eventos y es muy agradable volverla a ver. Qué bonito tener de nuevo la oportunidad de juntarnos otra vez, después del tiempo que hemos pasado y compartir las experiencias derivadas de aquello que tanto nos gusta”. 

Pregunta. La gente ha vibrado con tu ponencia, prestando una atención absoluta, guardado silencio, ha reído, te ha admirado, ¿has notado esa entrega desde lo alto del escenario?

Respuesta. Yo creo que si uno lo nota arriba, es porque está sucediendo abajo y muchas veces si está sucediendo abajo es porque también está sucediendo arriba, hay una relación de reciprocidad directa y fue maravilloso. Yo estuve el 70% de la charla con los pelos de punta, sensación de escalofrío positivo, como ahora, que tenía muchas ganas de hacerlo; tres años sin estar se hicieron largos y la gente estaba entregada. Al final, desde mi perspectiva, empezando ya el quinto año de proyecto, puedo notar que aquello que fue sembrado sigue floreciendo cada vez más y más y volver al evento es recordar que detrás de cada número que aparece en las redes sociales hay una persona, real, de carne y hueso, y aquí en el evento puedes hablar con ellos, tocarlos, abrazarlos, hablar, agradecer y eso no tiene precio.

P. ¿Crees que tus seguidores, todos los que ven tus vídeos, que se cuentan por centenares de miles, son conscientes del mucho trabajo que cuesta hacerlos?

R. Yo creo que las personas que han intentado hacer un vídeo de una ruta en moto en solitario, pueden comenzar a imaginarse lo difícil que es, sobre todo cuando lo grabas a cuatro cámaras, improvisadamente, y luego tratas de darle una narrativa cada domingo en un episodio de 20 minutos que no aburra, buscando la música, el mensaje, un buen color, un buen sonido, es complejo. Creo que la gente que no ha manejado cámaras y no lo sabe, es difícil que lo puedan poner en valor, pero quiero pensar que se imaginan que realmente lleva mucho tiempo”.

Y es que hacer un episodio de 20 minutos de duración requiere un trabajo ímprobo, sumando la filmación y luego la edición. “Cuando llevas ya varios años en ello -explica Agustín-, la media de tiempo suele estar en cuatro días ‘full time’, o sea una media de ocho o nueve horas diarias durante cuatro días. Y al principio, el doble, con la edición. Luego, súbelo a las redes, haz una portada, redacta la descripción, envía los emails a la gente, promociónalo en Instagram con el enlace a Youtube… Lleva mucho tiempo”.

P. Iniciaste la vuelta al mundo a finales de 2017, ¿qué es lo que más te ha impactado en este tiempo de casi cinco años que llevas viajando?

R. Voy a decir lo que más me ha impactado negativa y positivamente. Negativo es el efecto de nuestro estilo de vida en el planeta, a nivel de explotación de recursos, he visto claramente la deforestación, la contaminación, la minería ilegal, los océanos llenos de plástico, basura por todos lados. Y lo positivo, lo de siempre, que la mayor parte de la gente es buena, que casi todo el mundo quiere ayudar, que el planeta es hermosísimo, que tenemos una riqueza y una variedad humana de nuestra especie impresionante y que me he acabado dando cuenta que para conocerse bien así mismo viajar en moto en solitario es una tremenda herramienta, hay otras, pero esa a mí es la que más me ha valido.

P. ¿Qué dicen tus padres de la vida de motoviajero de su hijo?

R. Ahora, están súper orgullosos, me apoyan a tope. Mi madre es mi fan número uno, mi padre es el número dos y yo también estoy orgulloso de ellos de que hayan podido comprender que más allá de los riesgos y los peligros que implica hacer lo que hago, lo que quieren es verme feliz y contento. Entonces, no puedo sino estarles agradecido.

P. Con este don de gentes del que haces gala, que te metes en el bolsillo a todo el mundo, incluso a una policía hondureña que te iba a multar y casi te ennovias con ella, como se puede ver en un vídeo de Soy Tribu de lo más divertido, ¿a quién has salido de los dos, a tu padre o a tu madre?

R. Ambos son muy simpáticos, son muy abiertos, muy extrovertidos y tienen amigos por todos los lados. Mi padre es más correcto, desde la simpatía se mantiene en su sitio, y mi madre es una total caradura, es una sin vergüenza, entonces, esa espontaneidad pícara, definitivamente viene de vía materna.

P. ¿Cuándo cruces de nuevo el Atlántico, hacia dónde dirigirás tu moto?

 R. El viaje continúa por El Salvador, en un par de semanas, de ahí pasaré a Guatemala, atravesaré rápidamente Belice y me quedaré en México un buen tiempo.

P. ¿Tu vida es esta, la de motoviajero sine die?

R. (Se lo piensa). Conocí a una astróloga que me dijo que yo viajaría toda mi vida y que estaría siempre en continuo movimiento, pero el proyecto sí tiene límite, tiene fecha de fin. Algún día terminará el proyecto en la forma en que lo hago, tal vez transmute, evolucione, cambie a otra cosa y habrá que ver a qué. Yo me proyecto, imagino y sueño con lo que he empezado a hacer en Colombia, viajar con un equipo de producción, con varias personas muy buenas en cada campo que pueden aportar un producto final muy profesional y que vaya a una plataforma tipo Amazon o Netflix. Creo que el camino va un poco por ahí, no sé si en moto, si viajando normal, pero en movimiento toda la vida.

P. En Honduras, tú y Charly Sinewan coincidisteis haciendo rutas juntos. ¿Qué tal la experiencia con él?

R. La experiencia fue maravillosa. Aprendí mucho, Charly lleva el doble de tiempo que yo, es muy inquieto, siempre también quiere averiguar todo, el cómo hacerlo mejor, más liviano, más ligero, aprendí mucho. La ruta fue muy compleja, afloró el compañerismo que veníamos cultivando de los últimos años, somos genuinamente amigos y fue muy bonito también y no solo lo disfrutamos nosotros, sino que sabíamos que un montón de gente iba a disfrutar viéndonos a los dos juntos, sobre todo la que nos sigue a los dos simultáneamente. Y volveremos a repetir, así lo dijimos, así lo decretamos al universo.

-Pues, ¡que sea así!

-¡Sea!, sentencia Agustín

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