De Madrid a Estambul

BMW Motorrad Canadá, ganador del campeonato de Superbikes nacional…José Luis Merino, de 40 años, e Isidro Lapuente, de 49, empleados en Alcobendas completaron, con sendas BMW R 1200 GS, un atractivo periplo desde Madrid hasta Estambul, pasando por ciudades tan magníficas como Roma, Olimpia, Sofia, Tirana y Sarajevo. Un viaje lleno de anécdotas y belleza digno de contar.

Primera jornada: Madrid-Barcelona (610 km)

En el hotel Auditórium, situado en la carretera de Barcelona, comenzó la aventura. Después de 610 kilómetros, llegamos directos al puerto de la Ciudad Condal para embarcar en el ferry hacia Civitavechia. La salida se retrasó más de dos horas y media, lo que nos permitió ir haciendo amigos. Ya en el barco, nos acomodamos en nuestras butacas para cenar unos bocatas que nos supieron a gloria. La noche fue algo lluviosa.

Segunda: Barcelona-Roma (80 km)

BMW Motorrad Canadá, ganador del campeonato de Superbikes nacional…El trayecto en ferry da para mucho (un día y medio) por lo que pasamos de la euforia a la calma en pocos minutos. A las 17 horas nos preparamos para desembarcar. Tras despedirnos de algunos viajeros con un abrazo, bajamos del ferry a las 20:30 horas rumbo a Roma, situada a una distancia de tan sólo 80 kilómetros. Pernoctamos en la Casa Generalizia Della Congregazione Domenicane de Santa Rosa da Lima, una especie de convento de monjas cuyas dependencias ponen al servicio de peregrinos y viajeros por módicos precios.

Tercera: Roma-Brindisi-Patras (450 km)

Al día siguiente, admiramos Roma: el Vaticano, la Fontana di Trevi, la plaza de España, el Coliseo, etc. Salimos rápidamente hacia Brindisi para tomar otro barco rumbo a Patras. Desde él vimos a lo lejos Bari, que parecía una bonita y alegre población costera del adriático italiano, y una bellísima puesta de sol. En el barco pasamos la noche.

Cuarta: Patras-Olimpia-Corinto-Atenas (560 km)

Tras finalizar el viaje por mar, visitamos rápidamente Patras y pusimos rumbo a Olimpia, en el sur del Peloponeso. Allí conocimos la antigua ciudad olímpica. Terminamos llegando a Corinto y, después de ver el impresionante canal, recorrimos los últimos cien kilómetros por lo costa hasta Atenas, pasando antes por Megara.

Quinta: Atenas-Larisa-Katerini (480 km)

Fuimos directamente a la Acrópolis, donde hicimos muchas fotos y vimos Atenas desde lo alto. El resto de la ciudad la visitamos de forma breve y salimos hacia el norte, llegando a Larisa. Allí conocimos a un tipo estupendo, Cristo, que nos aconsejó bañarnos en la playa de Katerini y no avanzar a Tesalónica. Con la puesta del sol llegamos a la playa y vimos anochecer metidos en el agua. Un gustazo.

Sexta: Katerini-Estambul (685 km)

Salimos por la costa, pasando por Tesalónica, Kavala, Komotini y Alexandropolis, donde admiramos su famoso faro. En la frontera con Turquía tuvimos que soportar dos horas de espera. A las 18 horas llegamos a Estambul en medio de un gran atasco. Ser peatón allí es jugarte la vida cada día; ir en moto es salvarla cada minuto.

Séptima: Estambul (0 km)

Las motos durmieron en la calle, pese a lo cual no hubo ningún percance. Conocimos la ciudad intensamente: Gran Bazar, Mezquita Azul, Mezquita Santa Sofía y Cisternas Yerebatan, entre otros lugares.

Octava: Estambul-Monasterio de Rila (660 km)

Pasamos el puente del Bósforo anonadados, mirando de un lado a otro y puestos de pie en nuestras motos. Pasada sin problemas la frontera búlgara, recorremos la nacional dirección Sofia para desviarnos en Kostenec, rumbo al Monasterio de Rila, donde esperamos dormir en una de las celdas de los monjes sin que nos encierren con llave, claro.

Novena: Monasterio de Rila-Sofia-Skopje-Tirana (640 km)

En esta jornada, tuvimos la fortuna de recorrer la ruta de montaña más bonita que hayamos visto, entre Elbasan y Tirana (Albania). Antes de que esto sucediera, llegamos a Sofia y, posteriormente, pasamos a Macedonia, que la cruzamos sin bajarnos de la moto. El objetivo de hoy, que era llegar Dubroknic, no lo pudimos cumplir. Llegamos ya de noche a las primeras casa de Tirana, donde vimos mucho bullicio en la plaza principal. Paseando por las calles a la una de la noche comprobamos que no es una de las ciudades más seguras del mundo.

Décima: Tirana-Dubroknic (400 km)

Al pasar a Montenegro, todo cambia a mejor: carreteras, gente, casas, etc. Nos dirigimos a la costa, donde volvimos a ver el mar que perdimos de vista al salir de Estambul: casi 150 kilómetros de litoral que no dejamos de admirar hasta Dubroknic, ya en Croacia. Toda la ciudad, en la que destacan las murallas y el embarcadero principal, parece un desfile de modelos.

Undécima: Dubroknic-Sarajevo-Split (597 km)

Hicimos una parada en Mostar, masificada por el turismo, y salimos hacia Sarajevo por una ruta espectacular. En la ciudad se ve todavía las heridas de la guerra, en los edificios y un poco en la gente. De camino a Split, ya a las 23 horas, el viaje se convierte en un infierno por la gran tromba de agua que nos cae, el fuerte viento, la noche cerrada, el frío… En Split nos metimos en el primer hotel que vimos. Ni cenamos. Tan sólo dormimos y descansamos.

Duodécima: Split-Rijeka-Koper (476 km)

Después de ver la ciudad y hacer unas fotos, nos sorprendió un fuerte viento en la autopista hacia Rijeka, que se mezcló con paisajes maravillosos. Ya en la ciudad eslovena tomamos unas imágenes en el centro de la misma. Atravesamos la península de Istría, muy cerca de Trieste, hasta llegar a la pequeña gran ciudad de Koper. Dimos una vuelta por ella; estaba bastante vacía pero nos sentimos mucho más seguros que en Tirana.

Decimotercera: Koper-Trieste-Venecia-Bérgamo (437 km)

Nos despedimos de Eslovenia con nostalgia y cariño por su tierra tan acogedora y en un abrir y cerrar de ojos nos encontramos en Venecia. Mucho calor, miles de calles estrechas, pasadizos y, por fin, el puente Rialto y la plaza San Marcos. De allí a Bérgamo, donde dimos un paseo y nos encontramos con gente con la que hablar y hacer fotos de grupo.

Decimocuarta: Bérgamo-Lago di Como-Cannes (518 km)

Por la mañana llegamos al lago di Como. Cogimos un pequeño barco que nos llevó a la otra orilla, a la famosa Villa d’Este, donde es fácil ver a George Clooney. Después, salimos hacia Mónaco, pasando por Milán y Génova sin verlas. Por la noche fotografiamos el puerto de Montecarlo y partimos hacia Niza para pernoctar allí, pero no había una plaza libre, al igual que en Antibes y Cannes. Finalmente, cogimos la autopista y en un área de descanso, aparcamos las motos y pasamos la noche allí mismo.

Decimoquinta: Cannes-Madrid (1.262 km)

Pasamos del asfalto de Cannes a nuestros mullidos colchones de casa. En total, 15 horas de etapa. El viaje nos supuso la friolera de 7.816 kilómetros. Toda una experiencia.

Más información en deportecompartido.wordpress.com

3 Respuestas para “De Madrid a Estambul”

  • Vicente Vidal dice:

    Hola, es una lastima que una gran ruta haya sido hecha tan rapidamente, hubiera hecho falta unos quince dias mas, he hecho algunas rutas y ese ritmo lo unico que se consigue es decir ( he hecho tantos kms. y paises en tanto tiempo )
    Repito una pena, no quito la pasada y el hecho, pero ese disfrute,
    que dudo lo sea, habria sido mejor en su tiempo correspondiente.
    A esta ruta le quitaria Albania, no tiene ningun sentido,yo habria cruzado por Serbia, Bosnia-Herzegovina, hasta el Adriatico, bueno cada uno es libre, bien por acabar, que si no me enrollo, enhorabuena por vuestra ruta y que tengais muchas mas de disfrute, un abrazo a todos moteros

  • Isidro dice:

    Vicente, “tu eres bueno”.
    Gracias
    Abrazos
    isidro

  • Vicente Vidal dice:

    De nada amigo,a ver si nos vemos por esos caminos, un abrazo

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