LA SOLEDAD DEL VIAJERO

Por Willy Sloe Gin
Personajes infinitamente más insignes que el que suscribe, sintieron en alguna ocasión algo inherente al que tiene por casa el rumbo y por todo equipaje, papel y lo necesario para emborronarlo.

Nada importa sino el viaje y la soledad que lo hace inmenso. Sólo el necio intenta buscarse al final del mismo y se mira arrogante, en su mitad perfecta. Será porque en ese falso justo medio esperan los que se creen protagonistas de la singladura.

Aventura que no es tal para ellos, por muy cerca que crean estar de su botadura.

Sí, la necedad descubre al turista y a quien lo espera. Será quizá porque más piensan en medios que en fines, en devociones y obligaciones políticas, que hacen que siquiera sean capaces de entender algo. Lo cierto es que no entienden nada.

Únicamente puede entenderse el periplo cuando se acepta tanta milla, tanto golpe, tanto verso. Esos que te enseñan a mirar lo que no son capaces de ver otros. Lo que te demuestra a diario que, por mucha mar vista, nada sabes…

No es posible el viaje sin las costuras que muestra la roca, la mar, el faro, la estrella, el asfalto, el salitre y algún vendaval que otro.

Quedan bien lejos los versos de Machado y la prosa de Cela. El viaje demanda ahora logística y apoyo. Están los que deciden, varados en compromisos y mil ocupaciones que se me escapan.

Aguardan ansiosos al turista para que engorde arcas y gavetas. Esas que justifican sus cargos en cualquier concejalía de “cultura”. Nada tiene que ver esto con el Viaje. Así se pasman ante la moto que me acompaña y te hacen preguntas sobre Ella que poco tienen que ver con su esencia.

Soy al turista lo que una GS al motocross y una RS a las carreras… No poca didáctica hay que desplegar con algunos sabios de hoy día.

Sabios que sólo piensan en esa logística que se me escapa, en entrevistas, hoteles, cenas y demás actos importantísimos que nada tienen que ver con lo que algunos andamos buscando.

Pero no cuentan con un factor fundamental en todo este teatro, que la soledad no es un estado mental, sino lo que te impulsa, vestida en aventura, a seguir singladuras inciertas. Por mucho que tanto prócer de la sabiduría sea incapaz de entenderlo.

Así empezará en breve otra nueva historia. Serán dos motos y una soledad compartida, poderoso oxímoron…  Muchas catedrales faltan para sentarse en ellas y sentirse heredero de Fulcanelli.

Dos motos, dos amigas conocidas hace tiempo, compartirán conmigo el viaje que recién empieza. R 1250 GS Adventure y R 1250 RS. Espero que su perfección no reste protagonismo a esa soledad buscada.

Cualquier ruta que agarre la dominarán con creces, se bien de qué hablo. Lo que no parece estar tan claro es el rumbo que tomemos. En cualquier caso será en busca de catedrales. Que estén esperando en Galicia, Extremadura o Andalucía, pongo por caso, poco importa.

Ha habido que abandonar, de momento, alguna zona que otra gracias al concurso inestimable de algunos sabios. Pero, eso es otra historia…

Mi agradecimiento como siempre a BMW Motorrad España, BMW Movilnorte Motorrad, EBF Canarias y a la soledad que siempre me acompaña.

“…lo que sucede es que hay quienes nacen con vocación de dómine y no perdonan jamás la ocasión de ejercitarla aunque fuere a contrapelo de la verdad. Quienes trabajamos en la cuerda floja, sin red y a la vista del respetable –hablo de los viajeros, los trapecistas del circo, los toreros, los cómicos y los escritores- solemos ser pasto propicio para los Catones gratuitos y esa es una servidumbre que debemos llevar con resignada compostura y manteniendo el tipo ya que descomponerlo, como vengo diciendo sería grave falta de educación y algo que bien mirado tampoco merecería demasiado la pena.”

Camilo J. Cela

6 Respuestas para “LA SOLEDAD DEL VIAJERO”

  • Enrique Carchano dice:

    Magnífico compañero, todo un acierto.

  • Gonzalo García dice:

    Gran reportaje y preciosas fotos!!!

  • Jálama dice:

    Willy, ¿es tu soledad sonora?

    «…la noche sosegada
    en par de los levantes de la aurora,
    la música callada,
    la soledad sonora,… »
    como dijo San Juan de la Cruz, verso que utilizó Juan Ramón en su obra donde «la soledad sonora» era la del campo y la del jardín del poeta, donde el jardín es el alma del poeta; pero también era la de su situación vital de concentración en sí mismo, de retiro interior. En carta a Rubén Darío escribe: «La soledad del sabio sería el ideal perfecto. Llegaría uno a escribir sin gritos, a escuchar solamente el enorme rumor del gran silencio de oro del día. El hervidero de plata de la noche sin fin»

    ¿No hay peor soledad que estar acompañado y sentirse realmente solo?
    A veces la pluma dice más de lo que se reconoce…

    Por otro lado, las zancadillas siempre las vas a encontrar, todavía hay mucho síndrome de procusto por ahí suelto.

    Saludos desde el faro de piedra.

  • Willy dice:

    Preciosos versos como siempre. Muchos quedan por delante…

  • Willy dice:

    Como es de recibo y disculpándome de antemano, nombro a los fotógrafos que lejos de la soledad me acompañan. Uno, de cuando en vez, otro siempre.

    Imágenes: Aída Acosta, Enrique Carchano, Guillermo Ariza

  • Willy dice:

    Muchas gracias Gonzalo.
    Abrazos

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