RODANDO COSTA RICA

Por Agustín Ostos
Tras pasar la frontera de Río Sereno (Panamá), recorrí un poco la florida zona de Coto Brus en moto con el objetivo de llegar ese mismo día a Bahía Drake, un remoto puerto de la Península de Osa, Costa Rica.

Como no podía ser de otra manera, el primer día en Costa Rica tenía que buscar una buena ruta que me condujera a un buen destino. Y aunque rodar por la Península de Osa en temporada de lluvia es una lotería, sentí que aquel día la vida y la moto me sonreirían. Tanto fue así, que creí por error estar atravesando el Parque Nacional Corcovado, el cual estaba cerca, pero no exactamente por donde yo iba.

Lo he dicho muchas veces: lo que se siente viajando en moto es la vida en bruto, un término que acuñó este humilde peregrino y que, al llegar a Costa Rica, entendí que era sinónimo de pura vida. Porque cuando en un viaje vives la pura vida, todo resulta más bello y más, más hermoso. Es como si nuestros ojos adquirieran un prisma diferente que permite admirar y entender la belleza del mundo que habitamos, un prisma que nos permite sacar y compartir la mejor versión de nosotros los humanos.

Y así como llegué a Bahía Drake, un lugar que, al estar algo alejado del circuito turístico, aún mantiene cierta autenticidad. En el primer día lo supe: recorrer Costa Rica en moto sería una de las experiencias más ricas y nutritivas de mi vida como motociclista.

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