EMPEZANDO EL AÑO MOTERO

Por Carlos Permuy
Quiero empezar este espacio mensual deseándoos a todos lo mejor, tanto personal como profesionalmente, para este nuevo año 2022 y, por supuesto, infinidad de rutas, curvas y diversión sobre nuestras motos.

El mes pasado dije que seguiría comentando lo que creo que va a ser la evolución de las motos en un futuro próximo, pero me voy a tomar la licencia de dejarlo para el mes que viene porque me apetece hablaros de cómo pienso encarar este año en el plano motero.

Que estamos viviendo unos años muy extraños lo sabemos todos de sobras a estas alturas. La pandemia no termina de irse y no sabemos si lo hará nunca. A pesar de las vacunas siguen las restricciones y siguen subiendo los contagios, aunque con menos casos graves por suerte, pero, como digo, no tiene pinta de que esto se vaya a acabar (al menos no en un futuro próximo).

Tuve un profesor que me enseñó que lo más inteligente era convertir las adversidades en oportunidades en cualquier plano de la vida y eso empecé a hacer el año pasado en lo que respecta a viajar en moto, empezar a mirar las ventajas que tenemos los moteros dentro de una pandemia como esta.

Para empezar, vamos “aislados” dentro del casco y somos bastante solitarios. Casi siempre viajamos solos, en pareja o, como mucho, con una o dos motos más. Nos gustan las rutas aisladas donde suele haber poca gente y muchas veces nos alojamos en pequeños albergues u hostales perdidos de la mano de Dios donde es muy fácil mantener la distancia de seguridad por la poca densidad de población que hay.

El año pasado, por ejemplo, asistí a un Rally en Transilvania (Rumanía) y aproveché para recorrer media Europa y, sobre todo, conocer a fondo la antigua zona austrohúngara rumana con infinidad de pequeños pueblos y aldeas. Fue una delicia y no ocurrió absolutamente nada.

Por ello, os animo este año a salir en moto y que el miedo no os impida realizar vuestro viaje soñado. Por carretera no te piden prácticamente nada al pasar de un país a otro. Ni en Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Serbia, Rumanía o Hungría nos pidieron más que el carné de identidad y los papeles de la moto (y sólo en algunos casos), por lo que en este aspecto es mucho más fácil cruzar que en avión, por ejemplo.

Y si no queréis salir al extranjero, España está repleta de maravillosas carreteras, rincones de ensueño y alojamientos en cualquier rincón apartado. ¡Ah! Y una comida maravillosa porque como aquí no se come en ningún lado (y lo pongo en negritas porque después de incontables países visitados creo que tengo algo de conocimiento sobre el tema).

Por mi parte, este verano pienso volver a hacer de las mías volviendo seguramente al Rally de Transilvania y después una ruta de vuelta quizá por los Alpes.

De nuevo ‘Feliz Año’ a todos y plantadle cada al virus que, con cabeza y sentido común, no hay por qué dejar de hacer aquello que nos hace feliz.

Un abrazo a todos.

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