¿HACIA DÓNDE VAMOS? DOS TIPOS DE MOTO Y PROPULSORES

Por Carlos Permuy
El mes pasado empezamos a elucubrar sobre el camino que seguirán las motocicletas en un futuro inmediato. Este mes, vamos a intentar razonar sobre los propulsores que llevarán y el mes que viene sobre los tipos de motos que podrían montarlos.

En primer lugar, he de decir que creo que aún le queda recorrido al motor de combustión en las motocicletas. Lo más lógico es que en un futuro inmediato lleven algún tipo de hibridación, lo cual será una ventaja en la marca a la que somos aficionados porque la sección de coches de la marca tiene dos departamentos muy interesantes ahora mismo: la de propulsión eléctrica y la de propulsión por hidrógeno. Esta última, la de hidrógeno, estuvo parada un tiempo, pero no hace mucho se ha vuelto a poner en marcha, lo cual es un indicativo de que la marca no descarta absolutamente ningún sistema de propulsión.

¿Y por qué digo que será una ventaja para nosotros, que somos moteros, que la sección de coches de la marca esté estudiando varios sistemas? Pues porque el trasvase de información de I+D entre la sección de coches y de motos es constante. Además, BMW es una compañía relativamente pequeña en el mundo del automóvil y eso le dota de una agilidad que no tienen compañías más grandes lo cual es fantástico para nosotros ya que el I+D invertido en automóviles siempre ha sido superior al invertido en motocicletas y nosotros nos beneficiamos de esas inversiones en nuestras monturas.

Como he dicho al empezar este artículo, creo que le queda mucho recorrido todavía a los propulsores de combustión en nuestras motocicletas. No obstante, estoy convencido que el primer paso será la hibridación. Una pequeña batería con un pequeño motor eléctrico que ayude al térmico para que este se pueda reducir en tamaño y cilindrada y, de esta manera, la moto no perdería prestaciones reduciendo las emisiones de gases. Tampoco descartaría que fuera enchufable y que pudiera realizar una serie de kilómetros sólo con el propulsor eléctrico, lo cual sería ideal para ciudad.

A medida que la tecnología eléctrica avance, sobre todo en lo referente a baterías, es posible que las motocicletas sean 100% eléctricas, pero para ello se han de cumplir tres factores:

– El primero, el tener la suficiente capacidad como para poder viajar. O, lo que es lo mismo, tener la misma autonomía que tienen ahora las motos con motor de combustión.

– El segundo, que la recarga sea rápida. Es impensable estar varias horas parado esperando a que se recargue la batería mientras estamos viajando, por ejemplo.

– El tercero, que haya puntos de recarga ya no sólo en los lugares civilizados, sino también en los inhóspitos.

El primer y segundo punto se subsanará a medio plazo casi con total seguridad, ya que las baterías tienen cada vez más capacidad y se recargan más rápido. El problema está en el tercer punto, del que hablaremos largo y tendido en el próximo artículo.

La segunda posibilidad es que tengan un motor de hidrógeno. Este tipo de propulsión sería ideal, si no fuera por las siguientes razones:

– Su transporte es complicado.

– Se tiene que dotar al vehículo de una seguridad acorde a lo que estamos transportando.

Actualmente, se está experimentando con generadores de hidrógeno en las propias gasolineras, lo que solventaría el transporte del hidrógeno y, además, la recarga sería tan rápida como lo es ahora el poner gasolina, pero el problema es que es una tecnología que actualmente es tremendamente cara, simplemente con ver los precios de los coches con propulsión de hidrógeno nos podemos hacer una idea.

El mes que viene, seguiremos elucubrando sobre este asunto.

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