MARÍA GARCÍA, MADRE DE TRES NIÑAS, EMPRESARIA DEL TRANSPORTE Y VIAJERA INCANSABLE CON SU R 1200 GS ADV: “NO PODRÍA VIVIR SIN MI BMW”

Por José Mª Alegre
María García Galán (Madrid, 1976, si bien reivindica su “origen” onubense por haberse criado en Huelva), conocida por los amigos como ‘Mari Pichu’ y residente en Cáceres desde hace dos años, es madre de tres niñas (de 11, 12 y 14 años), ama de casa, se dedica al sector del transporte y a viajar con su R 1200 GS Adventure cuando sus numerosas obligaciones se lo permiten.

No hace mucho que María conduce la R 1200 GS Adventure y, sin embargo, “no podría vivir sin ella, clarísimo que no, ¡vamos! (rotunda). Si no tengo a las niñas, la tengo todo el día, aparco el coche y moto ‘pa’rriba’, moto ‘pa’bajo’. El problema es que ahora tengo un perrito, mi otro vicio. Estoy intentando quitar el top case y buscar un transportín para llevarlo, pero creo que me he equivocado de raza, porque es un pastor malinois y tiene seis meses y está enorme y le digo ‘no sé yo, no te veo’”, comenta entre risas, algo que no faltará durante la entrevista, porque esta rider de “altura”, 1,83 metros, positiva y vital, está tocada por la gracia andaluza, humor que se desliza en sus frases y palabras.

Desde hace meses, María conduce la R 1200 GS ADV de su novio, la misma en la que ella se quedaba dormida yendo de ‘paquete’, porque le regaló a Andrés la nueva R 1250 GS ADV, ‘bautizada’ Pepa

‘Mari Pichu’ tiene el carnet de conducir motos “desde hace muy poco”. La licencia de ciclomotor se la sacó con 17 años, que le regalaron un scooter sin matrícula. “A mí siempre me han chiflado las motos, pero mis padres no me dejaban. Y yo, con 22 años, me compré una Tifón de 49cc y con ella me iba a todos los lados, de Huelva al Rocío, a dónde tuviera que ir y lo hacía por caminos, porque por la carretera era muy aburrido y hacía off-road con un scooter, genial. Como las motos me han gustado tanto, cuando pude me compré una Yamaha dos y medio, una Virago 1100, que las tengo, y como no podía salir a la carretera porque no tenía carné, me compré una 125. Un día me fui a Cáceres con la 125 a ver un club de motos que son los Buitres Leonados y conocí a un chico y ya llevamos cuatro años juntos y de esos dos viviendo en Cáceres. Yo recogí todo de Huelva, a mis tres hijas, mis perros, mis bichos y me voy para Cáceres”, recorrido vital que confiesa esta mujer decidida y osada.

Andrés, su novio, “es un forofo de las invernales, le encantan, y me fui con él en su R 1200 GS Adventure de ‘paquete’ a Millevaches. Fue mi primer gran viaje y luego estuvimos en Arguis, pero yo, en la moto, duro media hora, que es el tiempo que tardo en dormirme, es que de ‘paquete’ no puedo, como es un sofá, me coloco y automáticamente me duermo”.

Pero lo de ir de ‘paquete’ se acabó, porque al año siguiente Andrés le dijo “o te sacas el carnet o conmigo no vienes, que yo ‘paquete’ no llevo’. Así que María se puso manos a la obra y “me saqué el carnet hace tres años, con 37 años”. Nuestra protagonista se compró una Tiger 800 “y nos fuimos las dos motos a Lleida y al quinto día de tenerla le pasaba la primera revisión con 1.500 kilómetros hechos. Luego, nos fuimos a Italia a la Stella Alpina, pero esta vez con mi moto”.

Desde hace meses, María conduce la R 1200 GS ADV que era de su novio, la misma en la que ella se dormía yendo de ‘paquete’, porque nuestra protagonista le regaló a su novio la nueva R 1250 GS ADV, ‘bautizada’ Pepa, “porque estaba enamoradísimo de esa moto, quedándome yo con Paca -nombre que le ha puesto a su BMW-, porque estaba alucinada con ella, y desde que la tengo ya no la suelto y la Paca no la cambio por nada, porque voy encantada de la vida con mi moto, es que no quiero otra”, afirma. 

“El único problema que tengo son los pies (en las invernales). Yo no hablo idiomas, pero llego y les digo ‘voy a meter mis pies en tu candela, ¿vale?’ ‘Vale’, contestan y al final terminas hablando con todo el mundo y conoces gente de todas partes”

Pregunta. ¿Cuándo te entró el gusanillo de la moto?

Respuesta. Las motos me encantan desde los 13 o 14 años que empieza uno a saber más o menos lo que te va gustando en la vida y no hacía más que pedirle a mi padre una. Yo era una flipada de los caballos y de los pastores alemanes. Un día, mi padre llegó y me dijo ‘me tienes harta. Elige, el pastor alemán, el caballo o el Vespino’, y me quedé, ¡‘jopé’! y elegí, el caballo. ¿Tú has visto el anuncio del Polo que van tres o cuatro con su Polo y uno a caballo? Pues eso me pasaba a mí, pero mis amigos con moto y yo con mi caballo (ahora soy yo el que se ríe). Luego, ya vino la Tifón, a los 22 años.

Posteriormente, hubo “un parón en mi vida. Me casé, tuve hijos, el trabajo y tal y luego nos separamos. Hace unos cinco años, en Mazagón, donde yo vivía en Huelva, hubo una concentración de motos clásicas y un amigo me dejó una Derbi Yumbo y fui con esa moto y pensaba ‘qué vergüenza, qué moto más chica, con las cacho motos que hay por aquí’ y fue la moto estrella de la concentración, porque tenía no sé cuántos años. Y allí fue cuando volvió a despertar en mí esa cosita que yo tenía con las motos y a partir de ahí me empecé a comprar motos, el vecino vendía una, me la quedo, y me junte con cuatro o cinco motos que no podía usar porque no tenía carné”, explica la rider con tanta gracia que no sueltas la sonrisa de la cara.

Ahora, tiene diez motos en el garaje, “las dos BMW, la Virago, la VTR 1000, que es la niña de mi chico, esa no se vende por nada del mundo, de vez en cuando me la presta. Luego, una 600 y la Yamaha 250 que la transformé para campo, porque a nosotros nos gusta hacer rutas de orientación, off-road con road-book y las invernales, porque a nosotros nos gusta movernos”, subraya.

P. Viajes al año haces un montón, ¿no? 

R. Todos los que podemos y más (ríe). Estamos inscritos Agnellotrefen, en Nevero, Italia, al Crystal Rally, en Noruega, que se celebra en febrero. El único problema que tengo son los pies (cuando viaja en invierno). Yo no hablo idiomas, chapurreo el inglés fatal, pero llego y les digo ‘voy a meter mis pies en tu candela, ¿vale?’ ‘Vale’, contestan y al final terminas hablando con todo el mundo y conoces gente de todas partes. Las invernales no tienen nada que ver a lo que la gente está acostumbrada, en una invernal en verdad no hay nada, la candela. Llegas allí y no hay nada, pero te llevas una botella de vino, un cacho de queso y lo que tienes lo compartes con el otro, el otro con el otro y no tiene nada que ver, por eso nos gustan tanto, aparte de que no sabes si te va a nevar o caer un diluvio, no sabes lo que te vas a encontrar por el camino”.

Tal vez será la querencia por las concentraciones en invierno porque “como en Huelva no nieva, yo estoy deseando ver nevar y cada vez que voy a una invernal, nunca hay nieve y le digo a mi chico ‘a qué vamos al Crystal Rally en bañador, ya verás”, ríe de nuevo María.

Para esta madrileña onubense y cacereña residente, la moto es “libertad, mi moto es mi escape, hay veces que estoy aquí y estoy agobiada, entonces salgo con la moto y es un desahogo, no te lo puedo explicar con palabras”, asegura.

Su BMW “la uso para todo, de hecho, el puente de octubre, el del Pilar, cogí a la mayor (14 años), que hacía un montón de tiempo diciéndome ‘¡mamá y si salimos en moto las dos!’. Llevaba dos semanas volviéndome loca que por qué no íbamos a ver el desfile en Madrid y como estábamos las dos solas, pensé ‘¿y por qué no puedo darle a mi hija ese gusto?’. Y nos fuimos las dos en moto e iba flipando, tanto es así que no quería parar. Y ahora solo pregunta cuando nos vamos a ir de viaje de nuevo. El próximo verano tenemos planeado irnos a Estados Unidos, pero la ruta 66 no nos mola, porque es muy típica. Tenemos un amigo allí y posiblemente nos vayamos y hacemos una ruta en moto”.

“La moto es unisex, a pesar de algunos y de algunas. Yo, cuando monto en moto, soy motera, llevo mi chaqueta de cordura, mis guantes, mis botas y soy una tía que monta en moto, pero ya está. Nunca me he sentido menospreciada por ser mujer”

Viajera sin descanso, ha estado en la India, donde alquiló una moto “y aluciné, me iba ahora mismo. Tenemos pensado bajar a Gambia, donde tenemos un amigo que fue nuestro guía en India, Fran Pardo, y la idea es cruzar en barco desde Algeciras a África y bajarnos con las motos hasta allí. En la Rider Andalucía -prosigue- me encontré con Elsi Rider y le dije ‘estoy hasta arriba de todo, ¿cuándo te vas otra vez que me voy contigo?’, y me contestó que se iba a África y le dije ‘yo, todo el viaje entero, no creo que pueda, pero me lo planteo y me escapo una semanita contigo y la que podemos liar, miedo me da’”, advierte.

De viajar con la moto a María le gusta “las experiencias y conocer gente, me encanta, conoces a tanta variedad de gente, tan diferente… Pero al final todos tenemos una cosa en común, que es la moto, y ahí hay un engranaje que hace que todo encaje perfectamente, me gusta, es divertido”.

“En Italia tenemos a un gran amigo, Manuel Niza -prosigue-, que conocimos en la Stella Alpina, todo porque llevábamos una pegatina del 6%, que es el tanto por ciento de las motos que se usan todo el año de las que se matriculan en ese período, le contó a Andrés el que sacó esa pegatina y que conoció en una invernal”. Según el promotor de ese adhesivo, “el 94% restante o no usa la moto permanentemente o lo hace de forma esporádica debido a la lluvia, al frío, etc”, -explica María-. El caso es que por ese distintivo “y que éramos de España, nos dieron comida, bebida, a mí me dio un ‘lumbagazo’ horrible, me dieron pastillas de todos los colores y gracias a Dios pude volver, con dolores, pero pude volver, con pastillas de todas partes, de Inglaterra, de Francia, ‘Dios mío de mi vida, qué me estaré tomando’, pensé”, recuerda sonriente. 

Está convencida que el motero es de otra pasta, entiende la vida de otra forma, “totalmente. Yo tengo mi moto para disfrutarla, para hacer viajes, ver cosas, conocer a personas. El rollo de las invernales y de las rutas off-road, te ves a uno en la carretera y paras un momento y preguntas ‘¿qué te ha pasado, estás bien? ¡Sí! ¡Vale, vale!’. Y el ser de otra pasa, pues sí, la verdad, porque cuando viajas en moto hay veces que pasamos penurias, porque hace un calor horrible, un frío que pela y sí, somos de otra pasta, porque nos tiene que gustar mucho ir en moto y pasar muchas veces calamidades, creo yo”.

P. ¿Coches y motos, son compatibles, mantienen una buena relación o no?

R. (Duda antes de contestar). No sé, como hemos viajado a otros países… Por ejemplo, Portugal y Francia yo creo que sí son compatibles, porque te ven con la moto y automáticamente te dejan paso. Aquí, en España, es que últimamente estamos muy estresados, todo nos molesta, no se puede hablar de nada, no se puede hacer nada, aquí creo que no, mucha gente no entiende lo que es eso de la cultura motera.

P. ¿La moto es cosa de hombres o es unisex?

R. Es unisex, a pesar de algunos y de algunas, ¡eh! Yo llevo rodeada de moteros prácticamente media vida y nunca he tenido problemas con mis amigos y por lo general voy siempre sola con hombres. Yo, cuando monto en moto, soy motera, llevo mi chaqueta de cordura, mis guantes, mis botas y soy una tía que monta en moto, pero ya está. Nunca me he sentido menospreciada por ser mujer.

Para coger soltura, María hizo “el curso de la Guardia Civil y con uno de los instructores sigo manteniendo amistad y si es verdad que al cambiar de moto la BMW me ha dado una seguridad tremenda, ahora la tumbó y todo en las curvas (risas), que antes era un palo y así cogía las curvas y ahora ya no. Estoy encantada con mi BMW”, reconoce. 

María se reconoce en una frase “que no es mía, creo que es de un componente de ‘Gatos locos’, un grupo rockabilly, porque en mi juventud yo era rocabilly, y dijo ‘La rebeldía es como un diamante en bruto y depende de cómo lo talle cada uno’. Yo es que siempre he sido la rebelde de mi familia, la única que ha montado en caballo, la única que ha tenido perros, la única que ha tenido motos, he buceado…”, genio y figura.

P. Eres una mujer feliz.

R. Yo sí, porque tengo ahora mismo lo que necesito, me falta un poquito de tiempo, porque otra pasión de mi vida es la música, canto un poquito de flamenco, chapurreo la guitarra, la viola y no tengo ese huequito para seguir tocándola. Tengo a mis niñas, a mi pareja, a mi perro, tengo mis motos, entonces, no necesito más.

 

11 Respuestas para “MARÍA GARCÍA, MADRE DE TRES NIÑAS, EMPRESARIA DEL TRANSPORTE Y VIAJERA INCANSABLE CON SU R 1200 GS ADV: “NO PODRÍA VIVIR SIN MI BMW””

  • María Pichu dice:

    Ha sido un verdadero placer ser entrevistada por José Maria Alegre. Desde luego, no faltaron las risas.

  • Javier Bravo dice:

    Hola María, eres un ejemplo de valentía y cultura motera. Después de leer tu entrevista, me dan ganas de coger la moto y salir a hacer kilómetros. He llegado a este mundo de la moto un poco tarde pero me llena. Testimonios como el tuyo animan a los que, como yo, no hemos dado aún el paso a rutas más ambiciosas.
    ¡Gracias valiente!
    Un paisano de Cáceres.

  • Andrés partebiela dice:

    Ole por mi contraria, y por muchas más aventuras

  • José Antonio González dice:

    Maria , gran persona y simpática, lo poco que la vi en una concentración en Osuna siempre riendo. Que por cierto me hizo un regalo regalo de motero. La famosa Campanita, me encantó me alegro un montón no lo esperaba. Desde aquí te mando un saludo y espero nos veamos en alguna concentración. Ráfagas.

  • Oleeeee esa MARIA PICHU es la numero uno no cambies sigue así ✌🏻✌🏻

  • Victoria dice:

    Pichu es todo esto y más…. Amiga para toda la vida ( si te lo mereces😜), dispuesta, comprometida con sus valores…. Un verdadero diamante que tuve la suerte de descubrir hace muuuuuucho tiempo!!!
    Ráfagas, Sis😜😜😜😘😘😘

  • @ENMOTADOS dice:

    ¡QUÉ ARTE, MARÍA!

    Nos ha encantado leer tu entrevista. Nos sentimos muy identificados con todo lo que comentas, el sentimiento motero, el cómo se ven los moteros en otros países…

    Sigue disfrutando de tus niñas (que ya mismo pedirán motos =P), de tu caballo, de tus rutones y no olvides los calcetines gordicos.

    Un abrazo, compañera
    ¡Nos vemos por el mundo!

    Vss

  • El Tormenta dice:

    Es una mujer maravillosa, nunca le decae la sonrisa de la cara por muy mal que se le presente el día o la vida misma. Tiene un corazón aún más grande que ella, es mujer, es madre, es hija, es compañera y es AMIGA de much@s moter@s. Me encanta cada vez que la veo, son momentos breves pero a la vez largos en el tiempo. Para mí es mi Pocahontas y su compañero mi Presunto, dos personas que disfrutas con ellos sólo mirándoles, desprenden algo que llevan dentro de sí y que a ti te lo reflejan en alegría y felicidad. Un beso muy fuerte Pocahontas y un fuerte abrazo para el Presunto.

  • Virginia Cabello dice:

    Me a encantado la entrevista,Maria no cambies nunca y que si quieres tu amigo Pedro Julián Sánchez Galindo,mi marido dice que ya no tiene esa Derbi yumbo de 49cc que te presto, en esa Concentración de coches y motos antiguas, que mencionas en la entrevista pero si otras muchas para cuando quieras recordar viejos tiempos en Mazagón, un beso grande y cuídate guapa

  • María Pichu dice:

    Jorge Bravo, muchas gracias por tu comentario. Nunca es tarde para alcanzar tus sueños. Yo ahora estoy liada con los carnet C + E. Ya ves… me encantaría conducir un trailer. Así que… sigue, y no dejes de rodar nunca!!! Y si vives por aquí… tenemos que quedar, y quien sabe, si te meto el gusanillo ese de las rutas con road book y las invernales. Saludos y gas

  • lolo dice:

    una pareja maravillosa los conocimos en la concentración la ardilla y luego en la raider de andalucia este año
    un fuerte abrazo a los dos sois geniales ya nos veremos en la carretera

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