OLGA FERRO, BMW F 850 GS: “LA MOTO ME HA DADO UNA SEGURIDAD ABISMAL”

Por José Mª Alegre
Olga Ferro (Barcelona, 1972), es una viajera impenitente a lomos de su BMW F 850 GS. Amiga de Charly Sinewan desde hace muchos años, del que luego nos hará un breve panegírico, a esta asesora de telecomunicaciones informáticas la moto le “ha dado una seguridad abismal, porque cuando me separé era ‘no puedo’ y yo puedo”.

Apasionada del off-road, cuando Olga se enfrenta a una zona trialera difícil de superar su reacción es pensar “esto no lo voy a poder subir y lo subes”. En otras ocasiones, la cosa no sale tan bien, “quedándome enganchada en algún punto complicado y exclamo: ‘¿Yo, por qué me dedico a esto? ¿Por qué no me habré aficionado al punto de cruz? ¿Qué hago aquí?’.  Pero cuando llegas a casa, después de un día de moto, la percepción de plenitud es buenísima. Me da una sensación de seguridad en mí misma muy fuerte, de decir ‘lo que yo quiero hacer, lo voy a hacer, lo puedo hacer’, y luego te das cuenta de que podemos, todos, ¡eh, no yo, todos! y eso me encanta. Luego, la libertad, y algo súper importante que me ha dado la moto, una red de amigos muy sana, con muy buen rollo, es que somos familia, y eso me lo ha dado la moto. Después de veinte y pico de años, mi familia de amigos, no la familia de sangre, son moteros todos”.

Pregunta. Me has contado tu amistad con Sinewan, incluso que trabajáis juntos, ¿cómo es Charly?

Respuesta. ¡Guau! (la cara se le ensancha). Se me hace muy complicado. En dos palabras, Charly es un motorista magnífico y una buenísima persona, bueno, son más palabras. A mí me es muy difícil definirlo. Para mí, Charly es un amigo. Lo empecé a seguir cuando escribía el blog en su viaje a Australia y yo le respondía y al conocernos en persona me pegó un abrazo y me dijo: ‘Tú y yo somos familia’, porque yo le seguía desde el minuto uno. Cuando venía a Barcelona, venía a casa. Somos muy amigos desde hace muchísimos años, y claro, de repente, ese amigo, que es motero, que le ha ido tan bien, que colgaba vídeos y escribía en Internet, pues ha tenido todo este boom enorme. Un día, viendo un vídeo que acababa de editar, me dijo, ‘¿lo vemos?’. ‘Venga, lo vemos’, contesté, y cuando estábamos viéndolo me giré y le dije ‘es que se me hace muy raro, Carlos’, porque yo le llamo Carlos o Carlitos, ‘que ese tío eres tú, pero este de aquí es mi colega’. En los vídeos es él en estado puro, pero el personaje se ha hecho una bola enorme y para mí no deja de ser mi amigo, el personaje está luego.

“Yo no soy marquista, pero me he convertido marquista con BMW. Cuando compré la 800, fue una liberación, el cambio de peso, la moto… Y de la 800 a la 850”

Los inicios de Olga en el mundo de la moto se remontan a cuando tenía 14 años: “Me regalaron un Vespino para ir por Barcelona y desde entonces siempre he ido en moto. Mi primera experiencia con una moto grande fue con mi primera pareja, que decidimos comprarnos una XT 600. Ya entonces tenía carné de moto y me gustaba muchísimo, pero no hacíamos campo. Era aquella época en la que te compras una moto para ir por Barcelona -“en Madrid, supongo que era igual”, apunta-, y él cada vez la llevaba menos vez. Cuando le decía, ‘la cojo yo’, me respondía, ‘no, que hace viento y no podrás con ella’. Entonces, cuando nos separamos, mi hermano, que va bastante en moto y hacía off-road, me dijo que me quedara la XT, exclamándole que ‘no la puedo llevar sola’, porque con mi ex iba o bien de ‘paquete’ o conduciéndola yo con él detrás, pero yo sola, nunca, así durante once años, más o menos. Mi hermano me ayudó a quedármela, ‘tú, pídesela y nos vamos un fin de semana’, me animaba. Y así lo hice y un fin de semana nos fuimos desde Barcelona al Delta del Ebro, que son 200 kilómetros. Había que pasar por toda la zona del Hospitalet de l’Infant y el Perelló, donde sopla el viento muchísimo, un viento racheado helado, porque era enero, y la moto totalmente tumbada y mi hermano me dijo, ‘te das cuenta, has hecho lo más complicado en moto, que es aguantar el viento y has podido’”.

Aquello fue el inicio y Olga, al separarse, se quedó finalmente con la moto. “Entonces, empecé a salir mucho con mi hermano por montaña, estoy hablando del 2000, hace 21 años ya. En aquella época, mi hermano venía de vivir en Estados Unidos, y traía una cámara digital cuando aquí todavía íbamos con los módems de 56 k, que para colgar una foto y enviarla por Internet tardaba muchísimo. Creamos una página web para colgar ahí las fotos y la llamamos ‘Moteros Trail Barcelona’. Entonces, empezó a venir un motero, otro e hicimos un grupo enorme y se convirtió en mi vicio. Así, desde que me separé, cada fin de semana, moto. Como me ‘enduricé’ mucho, me compré una VR 450, haciendo mucho enduro y saliendo muchísimo”.

Y si la experiencia motera de Olga se inició a los 14 años, el mundo de las dos ruedas la ha atraído “yo creo que de toda la vida -apunta-. En casa nadie tenía moto, pero sí recuerdo que me puse muy tozuda con mi madre, que yo quería mi Vespino para ir por Barcelona, que era lo más cómodo y no me acuerdo cómo fue que me lo regalaron. Sí recuerdo con mi hermano mirar el Dakar por la tele, porque soy una friki del Dakar, esos 15 días que dura estoy ahí mirando todo lo referente al rally, siempre me ha gustado, pero no sé de dónde me viene la afición por las motos, la verdad”.

Gracias a su hermano y a la página web que crearon ambos para salir en grupo con más riders, Olga se especializó totalmente “en off-road -explica-. De hecho, me daba mucho miedo la carretera, que hice al principio con la XT, pero cuando empecé con el enduro dejé la carretera. Luego, me volví a juntar con otra persona, que también era del grupo mío de enduro, pero tenía una trail, una Africa Twin. Entonces, se compró una BMW R 1150 GS y me dijo ‘coge la África’, respondiéndole que con esa moto no podía, ‘que es muy grande’, pero pude, lo hice y empezamos a viajar y ahí empecé a hacer mucho más carretera. Ahora mismo, tengo la BMW y tengo una enduro, pero la realidad es que estoy haciendo muchísimos viajes y carretera, o sea trail. Salimos los sábados y hacemos carretera, pero siempre cae una pista o un camino, que al principio parece sencillo, pero luego se complica”.

Olga adquirió una F 800 GS en 2011 “que compré con el Select. Luego, en 2014, tuve la segunda F 850 GS,moto que tuve cinco años, hasta hace dos. En julio del 19, vendí la 800 y me compré la F 850 GS, que tiene dos añitos ahora”, aclara.

P. ¿Por qué BMW?

R. Yo no soy marquista, pero me he convertido marquista con BMW. Yo he tenido motos de enduro de varias marcas. Cuando tenía la África no había ninguna marca en aquel momento que tuviera una trail compensada y cuando apareció la 800, dije ‘esto es la África moderna’ y compré la 800 y me encantaba. Con la África iba mucho con mi ex. Al separarme de él, me quedé con la África, una moto que en marcha no pesa nada, pero en parado, moverla, según cómo aparques, es un palo, tanto peso… Y cuando compré la 800, fue una liberación, el cambio de peso, la moto… Y de la 800 a la 850.

Con su F 850 GS, Olga ha rodado “unos 25.000 kilómetros, más o menos -asegura-, porque con el Covid no he hecho nada. Todo el año y pico de Covid la he utilizado para ir por la zona, porque en Cataluña hemos tenido mucho cierre comarcal, municipal… En otras partes podías darte vueltas con la moto, pero allí no (la entrevista se realiza en los BMW Motorrad Experience Tour 21 de Albacete), y la he utilizado muy poco, pero este verano me he desquitado y me he ido de viaje tres veces y he hecho 7.000 kilómetros”.

Nuestra rider ha visitado muchos países en moto, “India, Marruecos, África, Italia, Suiza, todos los Alpes, Grecia, Albania, Bulgaria, la costa Dálmata y sobre todo, yo siempre lo digo y me encantaría que lo reflejaras, sobre todo he viajado por España -confiesa-. Creo que está muy bien irse fuera y es chulo y a mí me encanta el cambio cultural, por ejemplo, India y África me encantan por ese cambio cultural, porque al final en Europa somos más o menos iguales. Pero el mejor país para moverse en moto es España y me la he pateado toda. El primer viaje lo hice con la XT con mi hermano, hicimos Barcelona-San Sebastián por la nacional, y luego toda la costa cantábrica, siempre con el mar a la derecha, hasta Galicia, Santiago de Compostela, y volvimos. Ese viaje lo he repetido con cada moto que me he comprado”.

Yo era una ignorante con el sur y me encantó. A Galicia he ido muchísimo, todo el Cantábrico me encanta, Euskadi, Navarra, todo esto lo repetiría, porque lo tienes cerca y me gusta

P. ¿De los viajes que has hecho, a dónde volverías?

R. De España he repetido muchas cosas. Yo tengo una serie de puntos, por ejemplo, Cap de Creus, luego, en Galicia, Estaca de Bares, de España volvería a todas partes. He hecho Andalucía, que siendo de Barcelona ese aviso de ‘no vayas a Andalucía en agosto’ es una coletilla repetitiva. Pues me cogí un mes de febrero y me fui a recorrer Andalucía, haciendo la ruta de los pueblos blancos, que es alucinante. Yo era una ignorante con el sur y me encantó. A Galicia he ido muchísimo, todo el Cantábrico me encanta, Euskadi, Navarra, todo esto lo repetiría, porque lo tienes cerca y me gusta. Fuera no repetiría, porque quiero ver tantas cosas, que no me va a dar tiempo en mi vida… (risas). Ya tengo una edad… (ríe de nuevo).

A esta mujer próxima y cordial le gusta tanto la costa como el interior. “Soy de mar -reconoce-; soy de Barcelona, pero me he ido a vivir a 20 kilómetros de la ciudad, que es un sitio precioso donde veo el mar nada más salir al balcón. Soy de mar, repito, pero la montaña me encanta. A mí me pones con mi moto por la montaña y siento que soy de allí, me siento muy bien en la montaña, a mí me gusta todo”.

Olga ha viajado con su moto tanto sola como en grupo. “Yo creo que todo tiene su parte buena y su parte mala. Viajar sola te permite parar o seguir cuando quieras, hacer lo que te dé la gana, y es cierto que cuando he viajado sola y estoy en un sitio, soy la tía más feliz del mundo. Cuando vas con amigos ves un paisaje bonito o has hecho un puerto de montaña, una pista súper chula y cuando paro me abrazó a ellos, ‘qué chulo’, soy una flipada (ríe), y si vas sola, esos momentos con los amigos no los tienes. Entonces, sí, está muy bien hacer lo que tú quieres, cuando tú quieras, pero cuando paras en un sitio precioso, ¿a quien abrazo yo ahora?, ¿a quién le digo qué bonito es esto, no? Y luego, para comer y eso, también es más aburrido. Lo he hecho todo, repito, pero prefiero ir en grupo con la gente que voy bien”.

P. ¿Los viajes los planificas mucho?

R. La verdad es que nada, soy bastante desastre. Por ejemplo, este verano he ido con dos amigos con los que hice India, Benín y Togo, a África, lo hacemos juntos, cada año hacemos un viaje así y no planificamos mucho, de hecho, hacemos los kilómetros que nos apetecen cada día y luego tiramos de Booking. O llegamos al sitio y buscamos dónde podemos dormir, que eso hay gente que le escandaliza. Me fui a los Alpes con otro grupo y había un chico que decía ‘yo tengo que tener el hotel cada día cogido’, o sea, el otro extremo. Yo no planifico.

P. La mujer y la moto, ¿se va normalizando la imagen de ver a una chica llevando una motocicleta? ¿Es un tema puntual o general?

R. Yo creo que es todo. En carretera, ahora hay muchísimas más chicas llevando moto y en montaña también. Pero hace veinte años, cuando empecé en el enduro, no había ni una chica, yo iba por Cataluña y había dos chicas. Yo creo que es un tema cultural, para las chicas de mi edad, de 49 (risas), recién cumplidos (puntualiza con otra sonrisa), no era normal que una chica tuviera moto, que fuera en moto llevándola, siempre era el chico el que la tenía, el que la llevaba. Yo creo que eso ya se ha perdido totalmente, pero es que esa es nuestra cultura, la manera de educarnos, y creo que eso aún sigue muy dentro. Ver una chica en moto es exclamar ‘¡ostras!’. La parte buena es que todo el mundo te ayuda en caso de necesitarla, eso es bueno; pero hay también la parte mala, de si esta va en moto es porque busca algo, ¿sabes? Yo eso me lo he escuchado muchas veces, no de mí, sino de cualquier chica. A un chico no se le pregunta por qué va en moto y a las chicas sí. Afortunadamente, cada vez hay más mujeres, ahora somos un montón”.

“Por carretera, escucho música y pienso en 50.000 cosas, el psicocasco, que dice Charly, desde cosas de trabajo, a cosas sentimentales, de familia, todo. Y cantar muchísimo”

P. Un viaje por hacer.

R. Un montón. El 14 de marzo de 2020, sábado, que nos encerraron por la pandemia, el miércoles siguiente me iba a sacar el carnet internacional porque nos íbamos a Indonesia, yo y dos amigos, y ya lo teníamos todo montado. Cuando hacemos un viaje lejos alquilamos allí la moto, estamos quince días y volvemos, y fuimos el miércoles a La Campana (edificio donde está ubicada la DGT en Barcelona) a sacar el carnet internacional y con toda la paranoia que había, porque nadie sabía qué pasaba, dijimos, ‘¿qué hacemos?, pues nos vamos, nos llevamos los portátiles y si nos encierran allí y no podemos volver, pues no podemos volver, pero nos vamos’. Y el sábado nos encerraron, no pudimos irnos y eso lo tenemos como muy marcado. Yo creo que el siguiente destino será Sumatra.

P. La moto es el mayor confesionario, ¿tú, qué haces cuando la conduces, piensas, cantas, silbas…?

R. Hago de todo. Hace muchísimos años, no sé si existían (se refiere a los intercomunicadores), pero yo iba con los cascos escuchando música, que es totalmente ilegal, y a la que salieron todos los sistemas de Bluetooth, desde entonces, música, siempre, pero en montaña no, solo por carretera, en montaña necesito escuchar bien el motor. Pero por carretera escucho música y pienso en 50.000 cosas, el psicocasco, que dice Charly, desde cosas de trabajo, tengo que hacer esto, se me ha olvidado aquello, a cosas sentimentales, de familia, todo. Y cantar muchísimo (risas). De hecho, los sistemas de Bluetooth llevan lo del reconocimiento por voz y yo siempre lo saco, porque claro, me pongo a cantar una canción como una loca y alguna vez que me he grabado con GoPro, me he escuchado y parezco una loca.

P. Qué te ha parecido el BMW Motorrad Experience Tour 21 en Albacete.

R. Yo estuve en los BMW Motorrad Days de Formigal, en 2011, que fui con varios amigos, Charly entonces no estaba allí y no sé si era Embajador aún. En 2018 fui a Sabiñánigo, porque Charly me pegaba la bronca, ‘¡tía, que no me vienes a ver!’. Entonces, fui con el recuerdo de que no me había gustado mucho la anterior vez y en 2018 me lo pasé de coña, porque empecé a ver a moteros que conocía o me conocían y se me paso el fin de semana volando. Fue todo el fin de semana saludando a gente y la charla de Charly, que aluciné, porque lo hizo muy bien. En 2019 volví, montamos una carpa con Charly para firmar libros, vender camisetas, formándoseuna cola tremenda y fue de coña. La verdad es que fue un curro extremo, yo no salí de aquella carpa en todo el fin de semana y no me enteré del resto. Mucha gente me ha preguntado por este evento, yo le explico que puedes probar motos, puedes hacer esto, aquello… pero al final es encontrarse con la gente motera, los que ves en las redes. Este fin de semana he visto a tropecientas personas que te dicen que son este o aquel y que te siguen, vas viendo a gente y más gente y es muy divertido. Yo no he hecho las pruebas de BMW y la gente se emociona mucho haciéndolas, es algo bueno. Yo creo que es un evento muy chulo, ha habido muchísima gente, muy diferente a lo que estamos acostumbrados de los otros años por culpa de la pandemia, pero ha estado muy bien, a mí me ha gustado y ha habido muy buen ambiente. Ayer, a última hora, me sorprendió la cantidad de motos que se metieron en el circuito para dar la vuelta con los monitores y eran las ocho de la noche, mucha gente para esa hora.

P. Tú, con tus diferentes motos creíste que no podías y pudiste, qué consejo puedes dar a las chicas que creen lo mismo para que se convenzan de que sí pueden.

R. Pues, que pueden, seguro, segurísimo, que el mundo motero, el que yo he conocido, y es muy amplio en 21 años de moto, es bueno, y siempre va a haber alguien que te ayude. Que no tengan miedo a decir ‘lo tengo que hacer y lo tengo que hacer sola’, siempre va a haber un motero al lado que la va a ayudar en lo que haga falta, hasta que pueda, porque poder, va a poder, seguro, pero que no duden. Yo soy la que más ha dudado del mundo y mírame (risas), que no duden, porque se puede. Y luego, van a ser súper felices cuando lo hagan.

P. ¿Para ti la moto fue una liberación?

R. Tampoco es que estuviera encerrada en nada, fue un descubrimiento brutal. A mí la gente me lo dice, ‘es que tú eres demasiado motera’, ‘no’, les digo, ‘es que es parte de mi vida. Hay el que cada día va a hacer footing y yo voy con la moto’. La moto ha sido desde muy pequeña el medio de transporte y luego se ha convertido en mi pasión y a raíz de la moto, pues mi última pareja es motero, mis amigos son moteros, evidentemente hay otros ambientes, pero el mundo moto es mi mundo.

5 Respuestas para “OLGA FERRO, BMW F 850 GS: “LA MOTO ME HA DADO UNA SEGURIDAD ABISMAL””

  • Mikimoto dice:

    Quantes vivències. Enhorabona!!
    Fa temps que no coincidim en una sortida llarga. A veure si ho podem fer aviat!!

  • carmen peña dice:

    olguita diempre dije q eres una motera especial porque creo q nadie disfruta y siente como tú vas en moto !! pones el corazon en ella ..te deseo amiga q lo sigas disfrutando sola y con los amigos q como yo te quieren muchisimo !! biquiños y gass a la vida guapisima

  • Juan L dice:

    El sentimiento cuando vas en moto, Olga lo ha transmitido perfectamente. Ánimo a las mujeres que estén dudando para subir en moto, que tomen la decisión que ella tomó, como se suele decir, todo es empezar y que sepan que siempre habrá un Motero/a para ayudarlas en cualquier situación que se metan con la moto. !!!Animo!!! Por último en moto cualquier momento que tengas negativo, se termina haciendo positivo. Es para mi el sitio donde más conclusiones sacas, y más momentos de superación tienes, y lo digo con consecuencia, ya que salgo de varias operaciones de cadera debido a un tumor y decían que no iba a subir más y ahora llevo una r1250gs 40ª y de hecho estuve en Albacete, donde me lo pasé genial, saludos a todos los Moteros/as.

  • Alfonso Poch dice:

    Olga , te coní en los videos de Charly y me quito el sombrero al ver como eres . un saludo muy muy fuerte desde alicante !!! mi familia paterna son catalanes , Barcelona , Girona y mucho arraigo en Figueres . Alfons Quintà , era primo de mi padre y no lo supe hasta el día que murió . el libro el hijo del chofer a causado un impacto en la familia .

  • Genial, te conozco en persona y ahora un poquito más!!!

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