LO QUE VIAJAR IMPLICA

Por Agustín Ostos (Soy Tribu)
Cuando la situación es buena, disfrútala. Cuando la situación es mala, transfórmala. Cuando la situación no puede ser transformada, transfórmate.

Viajar en moto por Colombia iba a ser un reto durante las semanas siguientes. Había comenzado el paro nacional de Colombia, unas protestas que paralizarían el país por largo tiempo debido a una serie de reformas anunciadas por el Gobierno. Sin embargo, al igual que los Blues Brothers, sentía que yo estaba en una misión divina, así que no podía sino rezar por el diálogo y el entendimiento, por la armonía y por la concordia, pidiendo raciocinio, sensatez y cordura para aquellos tiempos difíciles que atravesaba el país, país en el que yo me encontraba, concretamente en Sibaté, un pueblito de Cundinamarca con una preciosa, contaminada y pestilente laguna. De allí salí rumbo una vereda perdida de Silvania a la que me costaría muchísimo llegar. Hacia allí partí con el objetivo de encontrarme con un personajazo de dimensiones bíblicas.

Y así, como una especie de héroe raro, los manifestantes me abrieron paso entre vítores y aplausos. Por alguna razón que aún no comprendía y que no sé si merecía, aquellos jóvenes me permitieron cruzar el piquete con el que estaban cortando la carretera.

Esto es lo que tiene viajar. Viajar solo. Viajar duro. Pasar miedo, emoción, felicidad, tensión, goce, alegría. Transitar de una emoción a otra en instantes. Sentir que el pecho te va a explotar; sentir que el corazón se te encoge. Ver cómo el dolor se arruga; observar cómo la belleza se estira esbozando nuevos horizontes.
Viajar. Viajar mucho, y así crear nuestra propia realidad simplemente siendo quienes simplemente queramos ser. Nadie más. Viajar es la mejor medicina que existe: cura desencuentros y apatías, hastíos y nostalgias, melancolías y dudas, abulias y desganas.
Querer creer. Querer crear. Crear querer… ¡Sea!

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