LIBERTAD

Por Gustavo Cuervo
Superadas las fases más duras de la pandemia, cuando en Occidente y la mayoría de los países avanzados se retoma una cierta normalidad semejante a la que disfrutábamos antes de la pandemia global, no puedo evitar reflexionar sobre un conjunto de características de nuestra sociedad que se han visto afectadas con el virus.

Son muchas, pero quizás la más importante y la que más ha sufrido es la Libertad. No solo perdimos tan deseado anhelo humano durante el forzoso confinamiento; la pandemia ayudada por la globalización y la tecnología ya han puesto coto definitivo a ese deseo arraigado en todo ser humano, y mucho me temo que sin vuelta atrás.

La restricción de las libertadas va ligada íntimamente al desarrollo de las sociedades, aunque pueda parecer paradójico, cuanto más avanzada es una sociedad, menores son las libertades personales. Los países ejemplo más progresistas, con independencia de continente o cultura y paradigma de la libertad, son los que más regulaciones tienen, esos en los que la libertad personal está más limitada o eufemísticamente regulada “por el bien común”. Suiza en Europa, Japón en Asia, Nueva Zelanda en Oceanía o Canadá en América, “faros de la libertad”, son los que más restricciones tienen al libre albedrío personal. En cualquiera de ellos, antes de realizar una actividad deberás de conocer la legislación pertinente para no convertirte en un delincuente. Da igual que se trate de acampar al aire libre, caminar por una senda o montar en moto. Todo está regulado, sinónimo de restringido, y con el fulgurante desarrollo de las tecnologías de la comunicación y los metadatos estas atado a ellas, lo quieras o no. Claro que aún puedes ser un rebelde y saltarte algún límite de velocidad o meterte por casi cualquier paraje, pero solo es cuestión de tiempo que, con tu dispositivo personal, ese que tanto amamos y que nos sirve para todo, las restricciones se ejecuten en tiempo real, aunque nadie te vea directamente. Tu amado celular esta siempre comunicando a quien corresponda todo lo que haces. Claro que puedes prescindir de este equipo, a la vez cadena y tabla de salvación, pero más vale que no tengas que hacer ninguna gestión, trámite o relación de tipo alguno o estarás perdido, pues sencillamente no la podrás hacer.

Decía que la pandemia global aún ha apretado más el cinturón. ¿No lo crees? Prueba a viajar por el mundo y veras que ahora conseguir cualquier visado es mucho más laborioso, pasando obligatoriamente por tu registro en Internet. No lo tienen que hacer las autoridades correspondientes a la entrada del país, eres tu mismo el que tiene que hacerlo mucho antes de salir. Además deberás aportar las pruebas de tu estado de salud en tiempo y forma y todo esto, por supuesto, pagando.

Más aún cuando se superen completamente las restricciones Covid, los sistemas de control impuestos permanecerán, no lo dudes. Ningún “Gran Hermano” renuncia a su control voluntariamente, es demasiado poder sin que la mayoría se dé cuenta y políticamente, con independencia del lado de la balanza a que se escore cada gobierno, tranquilo que ya se encargarán de convencerte de que es mejor para todos.

¿Y toda esta perorata poco halagüeña, a qué viene en un artículo de motos BMW? Pues, sencillo, es solo un canto a la libertad personal, a que aproveches a montar todo lo que puedas y sentir esa sensación única de tu cuerpo cortando el viento, del control de una máquina que te hace feliz sin más explicaciones. Algo parecido a aquella libertad que sentíamos sentados en un bordillo en la puerta de casa arreglando nuestras pequeñas primeras motos. Nadie nos decía, ni pensaba siquiera, que era muy peligroso, insalubre y socialmente deplorable mancharse las manos de grasa, ni por supuesto que estaba prohibido reparar tu moto en plena calle y sin licencia de mecánico y local homologados. Mucho ha cambiado todo en más de medio siglo, pues el inexorable calendario me recuerda que el día 14 de octubre ya encarrilo más de 12 lustros de intensa vida.

BMW, al igual que toda la industria automotriz, aún no está obligada a implantar en sus vehículos restricciones especiales, como los límites de velocidad, aparcamiento, paso por vías, etc. etc. Que no lo dudes, llegarán. Todavía puedes gozar de los más de 200 CV en el puño de una S 1000 RR o transitar por caminos de tierra sobre una GS.

Sube en tu moto, sal a la carretera o al campo, valora que cuanto menos desarrollo comunitario más libertad personal. Elige rincones de África, América centro y sur o Asia Central (solo unos pocos más) y viaja en moto con total libertad de acción. Aprovecha que aún puedes elegir siendo tu mismo el que gobierna tu moto y tu vida.

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