PERSIGUIENDO EL DESCONOCIMIENTO. PALACIOS, VINOS Y FORTALEZAS DE PORTUGAL. BMW R 1250 RT

Por Willy Sloe Gin
Mucho se entremezcla recordando este desvarío. Sendas que nos empujan más allá de la Raya. Caminos que demuestran la inexistencia de fronteras, que son los robles y rebollos una misma cosa. Que si Ellos no hablan, tenemos los viajeros la obligación moral de guardar silencio y, ojo avizor, dormirnos en la música que mece tanta copa.

Tantos años consolados por soles distintos. Fatigas que no coartan, penas que empujan a seguir buscando la carretera incierta. Y es en la ruta donde se amalgama lo dejado atrás, lo que está por venir. Es entonces cuando la tristeza se convierte en dicha, cuando la milla carece de importancia, cuando comprendes tu privilegio. Cuando todo es más Todo.

Es el Viaje la quinta esencia del desconocimiento, un salto al vacío, la entropía convertida en búsqueda.

Y así de a poco, sigo estrellándome con la Verdad que busco. Tiene la aventura mejores cartas que las que me tocaron en suerte.

No hay felicidad sin riesgo, ni zozobra sin cómplice. Entonces aparece la que te llevará lejos, a donde te atrevas. Y agarrará vida propia. Y te consolará y dará alegrías con los millones de matices que lleva cosidos en su piel.

Así, sin darnos cuenta, llegamos a Marialva. Lugar que entrelaza una decena de pueblos acostados y protegidos desde siempre por murallas ocres, tristes, ciertas. Primera escala donde la música y mil piedras consuelan a los que sentimos la Mar tan lejos. A los que no conseguimos espantar el dolor que nos inunda su demanda.

Llega al poco la dulzura del Duero y del Águeda. Se presentan arrogantes, sapientes de que consolarán a quien pretenda sal y mareas vivas. Desde su belleza y humildad te invitan a una comunión perfecta de pájaros y juncos. Son los Arribes del Duero, mitad España y mitad Portugal. Una misma cosa…

Pero es Vila Real y el Palacio de Mateus nuestro destino.

Quinta esencia del Barroco, todo Él rodeado por inmensos jardines que le dan el aire necesario para emborrachar de belleza al viajero. En ellos te recibe una ninfa nacida del mármol. Preside un estanque, diseñado por José Cutileiro, arropado por mil árboles y adornado por infinitas flores. Cabal estampa que invita al descanso, a la introspección necesaria luego de tanta milla.

Aparece entonces el caldo, el vino perfecto. Mateus Rosé.

Paradójico resulta que su color sea idéntico a la RT que nos ha traído hasta estas Tierras. Color rosado, hermano de cerezas y sabiduría.

Vino helado y moto ardiente, simbiosis perfecta.

De esta forma paseamos nuevamente Portugal.

Descubriendo sus cicatrices con nombre de ríos. Soñando en cada una de ellas.

Portugal larga demasiado por sus bordas para ser comprendido sin ser consciente de la tristeza que lo envuelve. Entenderlo es hacerse hermano de fados, murallas, vinos y olas imposibles.

Decía un Amigo que veían malos tiempos.  Basta pasear Mateus y que una RT te aguarde para pensar distinto.

Añorado Germán, en Vila Real, los tiempos son buenos para la Lírica…

Como siempre, mi agradecimiento a:

BMW Motorrad España, BMW Movilnorte Motorrad y a las personas que andan detrás. Y por supuesto a Aída Acosta.

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