ESPÍRITU OLÍMPICO

Por Gustavo Cuervo
Tokio, 5 de la madrugada. Aprovecho un rato para escribir este blog antes de salir para otra de las pruebas que cubrimos con el equipo de motos en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.  Es buena hora, pues hoy salimos tarde a trabajar empezando a las 7:30 h. En los últimos días hemos ido mejorando la marca diariamente, pasando de dormir cuatro horas al día, luego tres y por último dos horas. Lo próximo ya serán dos citaciones para trabajar el mismo día, pues empezar antes de las 00:00 horas ya es el día anterior, donde comenzamos a las 2:00 h. Una soberana paliza que a pesar del cansancio seguimos considerando un privilegio.

Solo seis motoristas y sus correspondientes operadores de cámara son los seleccionados en todo el mundo para formar el equipo de transmisión de los deportes ‘out door’. Ciclismo, maratón, triatlón y marchas atléticas que con las categorías de hombres y mujeres son doce transmisiones. Sumadas las pruebas técnicas previas a cada competición y los transportes entre las diferentes sedes sale un calendario y horarios que parecen imposibles de cumplir, pero para eso esta el espíritu olímpico. Al igual que a los atletas de todo el planeta, los más de 8.000 profesionales seleccionados para la cobertura televisiva de todas las pruebas para todas las emisoras del orbe ponemos todo nuestro empeño y esfuerzos en hacer nuestro trabajo lo mejor posible. En Tokio 2020 que se celebra en 2021 debido a la pandemia, a la ya compleja situación normal de unos Juegos Olímpicos se suman las restricciones y medidas especiales que complican más la situación, pero no importa, todo se te pasa cuando subes a la moto para mostrar al mundo el esfuerzo de los deportistas.

El equipo de motoristas está formado en esta ocasión por cuatro pilotos belgas y dos españoles (mi hermano Miguel Ángel y yo) y otros tantos operadores de cámara de las mismas nacionalidades a los que se unen otros ocho técnicos franceses. Entre ellos encuentras campeones del mundo de motocross y pilotos del Dakar. Gente muy bregada y profesional con muchos años de experiencia en sus respectivas labores, algunos ya viejos conocidos de otros grandes eventos internacionales, con los que hemos conformado un magnifico equipo.

¿Y las motos? Pues como muchos habréis visto en TV son seis BMW R 1250 GS Triple Black y una más de reserva y asistencia de otras motos en carrera. Si bien en principio se pensó en trabajar con las BMW R 1200 RT que se utilizan durante el Tour de Francia, la proximidad del final del Tour con el comienzo de los Juegos, obligo a desestimar esta opción y preparar siete motos completamente nuevas, rodarlas, equiparlas y enviarlas a Japón.

La primera sensación que tienes cuando te subes en la moto e intentas levantarla de la pata de cabra es que a alguien se le olvidó quitar alguna cincha y la moto sigue fijada al suelo. Casi 500 kilos en orden de marcha requieren de técnica depurada en marcha y en parado, especialmente para mí, que no me caracterizo precisamente por mi altura ni longitud de piernas, un poco más de “maña”.

El calor sofocante y la alta humedad castigan a máquinas y personas. Durante horas el motor debe de estar en marcha, aún en parado para mantener la tensión eléctrica que alimenta todos los equipos instalados en las maletas laterales y en el transportín trasero. El electro-ventilador no para. En marcha hay que afinar bien las trazadas, especialmente en ciclismo donde los mejores del mundo descienden las laderas del volcán Fuji a “tumba abierta”, como se dice en le argot ciclista, en busca de las medallas olímpicas. Las inercias del conjunto de una moto de televisión en directo, seis veces más pesada que el conjunto ciclista/bicicleta, hay que tenerlas siempre presentes, al mismo tiempo que pensar y calcular en la antena de transmisión que en los giros con la inclinación de la moto podría llegar a golpear en señales o incluso espectadores.

En las pruebas de triatlón, donde no se alcanzan velocidades tan altas, hay a cambio que trabajar en circuitos muy “ratoneros”, estrechos y por viales de parques o jardines, siempre sin molestar a los atletas y procurando evitar lo más posible “el tiro” de las cámaras fijas repartidas a lo largo del circuito. Naturalmente, se evita la zona de transición por una ruta alternativa.

En Tokio realizamos tres pruebas (triatlón masculino, femenino y mixto por relevos de hombres y mujeres) y cuatro en el circuito de Fuji (ciclismo en ruta hombres/mujeres y contrarreloj masculino y femenino) En Sapporo, a 1.200 kilómetros al norte de Tokio, cubriremos otras cinco competiciones, tres marchas atléticas y dos maratones. A la hora de escribir estas líneas estamos listos para volar hacia el norte. La elección de este emplazamiento para las pruebas más duras del atletismo fue decisión del Comité Olímpico Internacional debido a la elevada temperatura y humedad de la capital de Japón en esta época del año. Sapporo es más fresco y evitara sufrimiento a los deportistas.

En una semana más habré concluido mis quintos Juegos Olímpicos, pero me quedo en Japón para realizar la cobertura de los Juegos Paralímpicos. En total serán casi dos meses seguidos de montar en moto BMW R 1250 GS por el país del Sol Naciente. Algún día os contaremos más experiencias de este singular país, y de unos Juegos marcados por la pandemia global, que también nos ha obligado a mantener protocolos muy especiales. Ahora, voy a ver si duermo un poco, que el cansancio se acumula.

www.gustavocuervo.es

[El blog de Gustavo fue escrito por éste en plenos Juegos Olímpicos, como bien deja constancia el Embajador de BMW Motorrad España]

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