RURALKA: RUTA SIERRA DE ALICANTE CON LA BMW R 1250 GS ADV

Este mes viajamos con Alonso Martínez, uno de los finalistas de la primera edición de Cuna de Viajeros, por la provincia y pueblos de la Sierra de Alicante con su BMW R 1250 GS ADV HP.

Aprovechando unos días de escapada, Alonso quiso dar rienda a la memoria y hacer realidad aquel trayecto diseñado, basado en ese relieve abrupto muy característico del paisaje interior de las provincias de Valencia y Alicante y disfrutar de aquellos aspectos culturales, como visitar castillos, museos, cuevas…  y otros de interés gastronómico, que por su excelencia son lugares paradisiacos de la atracción turística.

Primer día: Hotel Ruralka Boutique Hotel Sierra de Alicante

(https://goo.gl/maps/wys9NdzJVUJsbfcJ8)

Salimos por la mañana después del desayuno, nuestra primera intención era la de contemplar las exuberantes vistas del pantano y puerto de Beniarrés, pero la lluvia nos sorprendió a pocos kilómetros, de manera que tuvimos que reducir velocidad, no solo por la climatología, sino por el trazado de abundantes e incluso comprometedoras curvas a negociar en la carretera con las que, a pesar del buen asfalto, había que ser precavidos para garantizar una conducción segura. Una vez en la cima, la niebla espesa poblaba el pantano ofreciendo sensaciones de una atmósfera efervescente y grisácea. En los valles, sus variados verdes los transformaba en oscuros ‘velazqueños’ o espacios de ofuscación, impidiéndonos observar la grandiosidad de la naturaleza con sus atractivos colores levantinos como aquellos que le gustaba plasmar a nuestro gran Joaquín Sorolla.

Seguimos ruta hacia el Restaurante Venta Nadal, famoso por sus carnes a la brasa y su plato típico alicantino, “la pericana”, consistente en una mezcla de aceite de oliva y pimientos secos rojos, añadiendo una variedad de pescado en salazón conocido como bacaladillas secas o capellanes. Por sus componentes y facilidad de servirse se degusta mayoritariamente como ensalada de salazones o también untada en tostadas o como guarnición.

La lluvia, cada vez más intensa, fue un hándicap porque nos cargaba de cierta incertidumbre frente a las previsiones previstas. Pero el motero amante, activo e ilusionado sabe hacer frente a las cortinas de lluvia, a las sombrías colinas y a los bosques henchidos de tan diversos matices. Este es el espíritu del hombre que llevado por la inercia que le imprime la gran motocicleta BMW, sabe extraer de su ambición ese placer tan sugestivo y experimentado por unos cuantos agraciados: ‘Los moteros de las cumbres’.

Después de un contundente almuerzo y renovadas las energías, tomamos rumbo hacia el Puerto de la Carrasqueta. El enclave típico del motero, el culto de la comunidad motera a las sinuosidades de la carretera; no sé si por la montaña cargada de secretos o bien por el afán tangible y sorprendente por contemplar tan singulares  paisajes.

Después de este preámbulo matinal nos dirigimos al Hotel Boutique Ruralka Sierra de Alicante, lugar que combina el equilibrio entre modernidad y tradición, naturaleza y tecnología del siglo XXI. Sus innovadoras instalaciones están basadas en un servicio profesional y personalizado. Sus habitaciones temáticas están referenciadas al relieve alicantino, como Sierra de Bernia, Sierra de Mariola, Sierra de la Carrasqueta, Puig campana, Sierra de Aitana, Sierra del Cabeçó d’Or y Sierra del Maigmó, todas ellas insonorizadas y modernas y, sobre todo, fundamentadas en la historia y la tradición de la Costa Blanca.

Reservamos la habitación Serra del Maigmó, quizá por la fragancia de frescos aromas proporcionando sensaciones de paz y descanso. Una habitación moderna y actual que alberga sutilmente la decoración típica de las masías del interior de Alicante y las costumbres de los pueblos que rodean la sierra.

La Sierra del Maigmó, por otro lado, está considerada por cuantos la visitan como uno de los espacios de mayor belleza paisajística de Alicante. Desde sus 1.296 metros de altura podemos divisar los inmensos bosques y unas impresionantes vistas de la Costa Blanca. Su abundante y diversa flora de plantas aromáticas poblando sus laderas, son motivo de magia para cualquier visitante.

Realizado el pertinente ‘check-in’, visitamos la localidad de Busot, asentada en las faldas de la Sierra Cabeçó d’Or, una de las sierras alicantinas más altas –1.205 metros- situada en la comarca del Campo de Alicante, a escasos siete kilómetros de la costa de El Campello.

Su privilegiada localización entre montaña y mar hacen de Busot el sitio perfecto para el disfrute de la naturaleza y las actividades al aire libre. Lugar a tener en cuenta, para diseñar posibles rutas moteras.

Por la tarde realizamos la visita a las Cuevas del Canelobre, situadas en la Sierra Cabeçó d’Or, lugar más famoso de Busot junto a su Castillo. De allí, al Museo de la Música, donde descubrimos una muestra de instrumentos representativa de todas las épocas y culturas de todos los rincones del mundo.

Las cuevas conforman un espacio de más de 80.000 m2, al cual se accede por un túnel de 45 metros, ofreciendo un lugar de impresionantes estalactitas, estalagmitas, columnas y medusas, entre otras singularidades. Esta cavidad se desarrolló sobre las calizas del Jurásico Superior, cuya edad oscila sobre 145 millones de años. Las cuevas no se abrieron al público hasta pasada la mitad del siglo XX. Durante la contienda de la Guerra Civil se utilizaron como taller de reparación de aviones por el ejército republicano y fue en ese momento cuando se perforó el actual túnel de acceso a la cavidad principal, así como varias plataformas de su interior.

Segundo día: Ruta Vall de Gallinera y Vall d’Ebo. Visita al Museo Guadalest y castillo (https://goo.gl/maps/V9Xb12698xMyLi8f8)

Otra vez la moto, desde su puesta a punto, ruge por aquellas carreteras desafiando la mañana entre nubes furtivas y soles tímidos, pero abriendo hueco entre paisajes enmarañados por bruscas paredes verticales o serpenteantes laderas  que nos conducen hacia los valles de Gallinera y Ebo, entre desiguales curvas ambientadas de campos de cerezos y tiñendo los valles y laderas de un blanco virtuoso y limpio.

La primera parada, la localidad de Guadalest. Uno de tantos pueblos declarados como conjunto histórico-artístico y considerado como uno de los más bellos de España. Su encanto radica en la ubicación sobre un peñasco de 600 metros de altura, desde dónde se pueden avistar preciosas panorámicas sobre el valle de la Marina Baixa y el pantano de Guadalest.

A escasos ocho kilómetros de distancia del Castillo se encuentra el Museo de Vehículos Antiguos, situado en pleno valle del rio Guadalest. Restauraciones perfectas y cuidadas, multitud de modelos de motocicletas y automóviles, tanto nacionales como internacionales. Visita obligada para aficionados y amantes del motor.

El Valle de la Gallinera, lo conforman ocho pueblos pequeños situados de forma lineal durante 14 kilómetros entre montañas surcadas por carreteras agropecuarias, bien señalizadas y asfaltadas, presentando desniveles suaves y dando nombre a la comarca de la Marina Alta.

Posteriormente, enlazamos con la ruta de Vall d’Ebo, que da nombre a una pequeña localidad agrícola situada también en la misma comarca. Dicho valle presenta un relieve muy escarpado, haciendo de este lugar el espacio adecuado para practicar deportes al aire libre, como escaladas, senderismos, espeleología, ‘mountain-bike’, entre otros. Es digno de visitar el Barranc de l’Infern desde donde, al parecer, comienza el río Ebo su trayectoria en su lento andar por las continuas ondulaciones del valle.

De regreso, ya en Busot, y después de hacer un recorrido de 190 kilómetros, visitamos el castillo, desde donde obtuvimos una impresionante fotografía de todas las montañas y valles referenciados en nuestra explicación sobre la temática del hotel.

Con la satisfacción absoluta de haber profundizado en parajes desconocidos de nuestra delimitación geográfica, damos por concluido este viaje en moto por tierras alicantinas.

De regreso a nuestro hogar y mientras conducía la motocicleta, un torbellino de imágenes, de pensamientos e ideas presionaban mi mente. El casco sobre mi cabeza exprimía con contundencia los momentos dulces de las miradas sobresaturadas de paisajes mediante el cual no podía procesar un mundo tan maravillosamente vivido.

Tanto el clima como la motocicleta BMW R 1250 GS ADV fueron obedientes a nuestros intereses sin ningún tipo de reproche; siempre fuerte y vigorosa, una autentica máquina templada y al tiempo vertiginosa, activa y complaciente a la voluntad del motero.

¡Riders, poned en marcha vuestras motos BMW! ¡Las  grandes rutas nos esperan!

No os olvidéis participar subiendo vuestra ruta a la segunda edición de www.cunadeviajeros.com

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