ODA A LA GS

Por Carlos Permuy
El año pasado, la maldita pandemia me arruinó todos los viajes que tenía previstos, tanto por trabajo como por ocio (en moto, por supuesto). Este año, a pesar de las noticias de variantes del Covid-19, la vacunación ha seguido un buen ritmo y al cumplir toda la pauta de vacunación decidí ir al Rally Touratech en Rumanía, que se celebró el pasado 26 de junio.

Llamé a mi amigo Andrés y le propuse asistir y, de paso, darnos una vuelta por Transilvania visitando sus famosas carreteras de curvas como la Transalpina o la Transfagarasan. Como también estaba vacunado, no lo dudó ni un momento y el mismo día decidimos rutas y cuándo ir. De hecho, aún no hemos regresado. Mañana empezamos la ruta de retorno por lo que estas líneas os las estoy escribiendo desde la preciosa ciudad de Oradea.

En otro artículo os comentaré los pormenores de este viaje, pero hoy quiero hablaros de la que, para mí, es la moto más redonda que existe, no ya sólo de todos los modelos BMW, sino del mundo de la moto en general: la BMW R 1250 GS y su hermana Adventure.

En un mercado ya maduro como el español, no es de extrañar que este modelo sea un éxito de ventas por todo lo alto y que, año tras año, la competencia intente desbancarla de los primeros puestos sin conseguirlo.

Pero ¿cuál es el secreto de la GS/GSA? Estoy totalmente convencido que es su polivalencia. Con esta moto, en este mismo viaje, he hecho 6.000 kilómetros de autopista (ida y vuelta de Transilvania) con casi la misma comodidad que una GT, he recorrido puertos de montaña en Los Cárpatos con todo tipo de asfalto a buen ritmo, como las famosas, y ya mencionadas, Transalpina o Trasfagarasan casi como en una RR de manillar alto, me he divertido de lo lindo en el susodicho Rally Touratech, con 180 kilómetros de pistas, casi como en una trail monocilíndrica mucho más ligera… y todo ello sin cambiar neumáticos.

Precisamente ese “casi” es lo que le da su polivalencia. No saca una nota de diez en nada, pero sí un merecido ocho en todo, tanto por carretera (en cualquier situación), como en campo. Y por eso, precisamente, tiene el éxito que tiene. Y también por eso, precisamente, la competencia no puede con ella. El motivo está en que hay otras maxitrail mejores en carretera, otras mejores en off-road… pero ninguna tiene la polivalencia de la GS y, por lo tanto, cumple como cumple la GS de forma general. Siempre, de nota media, la GS las ganará de calle. Es la cuadratura del círculo.

Si a eso añadimos que el motor bóxer es un motor muy fácil de llevar pero que tiene “punch” cuando lo necesitas, la diversión con un amplio margen de seguridad está asegurada.

Creo que a estas alturas puedo hablar con conocimiento de causa de la GS ya que han pasado por mis manos todos los modelos, desde la primera R 1200 GS del 2004 hasta la última R 1250 GS que tenemos ahora. Con ellas he hecho todos los viajes imaginables: toda Europa, Cabo Norte, toda Eurasia… miles y miles de kilómetros con ellas y cada nuevo modelo de GS era igual al anterior, pero un poco mejorado. Siempre que me sentaba en un modelo nuevo me sentía como en casa, ya que todo era conocido y familiar, pero la casa era un poco mejor cada vez.

Por ello, animo a los que sintáis interés por ella que la probéis. Quedaréis sorprendidos por la polivalencia de este gran modelo.

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