LA MEJOR PEOR RUTA

Por Agustín Ostos
El camino a La Macuira es tan enrevesado que incluso el que conoce la zona puede despistarse… por lo que nunca está de más acercarse a las rancherías del camino para confirmar que estás bien encaminado. Pero, por suerte, hablando se entiende la gente. Y bajo un sol de justicia y con buena educación, se pregunta a los wayuus de la zona y se retoma la dirección.

Te guste o no, ir con guía aquí es prácticamente obligado, pues hay tantos caminos en la Guajira y tan enrevesados que ir solo es prácticamente misión suicida. ¿Pero acaso no son a veces los desvíos y extravíos los que nos conducen a los mejores destinos? ¿Acaso no representan momentos claves para nuestro aprendizaje terrenal? ¿Acaso no se acaban recordando como anécdotas inolvidables? Y es que en La Guajira, como en la vida, es imposible no perderse en algún momento.

Mientras el destino nos esperaba, nosotros seguíamos obcecados en vivir nuestra experiencia. Vivir en estado de asombro y dejarse sorprender por las cosas sencillas de la vida. Vivir en estado de admiración y experimentar los sucesos como si fueran siempre por vez primera. Vivir en estado de éxtasis y valorar todo como lo que es: simplemente maravilloso, sencillamente delicioso.

Como hormiguitas acorazadas sobre ruedas, avanzábamos por el desierto en busca del oasis prometido, en busca de un sitio a donde la mayoría no llega. Y quien sí llega, tiene que asumir las posibles consecuencias. Nosotros no lo sabíamos, pero La Macuira estaba cerrada para el turismo desde hacía meses, por eso nadie iba. Sin embargo, los guías no nos lo dijeron y nos insistieron en que podíamos visitarla sin problemas. El primer error de muchos fue dar por válida esta información y no preocuparnos por averiguar la veracidad de sus palabras. El resto de errores los encontráis en el episodio:

Deja tu comentario