AMIGOS DE CLÁSICAS BMW: MOTOTERAPIA POR PIRINEOS EN CLÁSICA BMW

Tras casi dos años de pandemia, de restricciones de movilidad, de confinamientos, de momentos duros que, en mayor o menor medida hemos padecido entre nuestros familiares y amistades –algunos desgraciadamente se han quedado en el camino y la mayoría por fortuna siguen entre nosotros-, y una vez levantado el estado de alarma sanitaria, estábamos con ansias por rutear y como ya viene siendo una cita obligada, nos juntamos unos cuantos amigos de Clásicas BMW del País Vasco para disfrutar del hobby que más placer nos dan nuestras máquinas con un bonito y atractivo destino:  Pirineos.

La reunión era en principio para motocicletas BMW. La mayoría asistieron con modelos /2, /5, /6 y /7 y algún amigo que no disponía de esta marca, pudo participar con otra, pero la mayoría de ellas con más de 50 años de antigüedad.

Debido a las restricciones en Francia, no pudimos circular por sus míticos puertos (Aubisque, Tourmalet, etc), por lo que optamos por una ruta a través de los puertos que nuestra geografía también nos aporta y que muchísimas veces pasan inadvertidos frente los gigantes franceses.

Durante tres días, por carreteras nacionales de segundo orden, y magníficamente dirigidos y capitaneados por Julen Nanclares, quien elaboro un perfecto rutómetro digno del más experto profesional, recorrimos cerca de mil kilómetros.

El primer día fueron casi 360 kilómetros, desde San Sebastián hasta Formigal, curveando por los frondosos valles de Leitzarán, Ultzama, ascendiendo el Alto de Egozkue (896 m), el Puerto de Erro (801 m) y el Alto de Mezkiritz (922 m), atravesando Abaurrea cuya subida es muy agradable. Todos ellos con asfalto en bastante buen estado y muchas curvas en herradura, lo que ayuda a salvarlos de forma «amena». Sobre las 14:00 h, llegamos a la Villa de Ezkaroz, hermosa localidad donde aprovechamos la parada para realizar una comida tipo picnic.

Tras el ágape y el correspondiente descanso, reemprendimos ruta cruzando la Foz de Burgui, y por la antigua carretera del pantano de Yesa llegamos a Jaca para ascender hasta Formigal a través del valle de Tena. Cuando llegamos al Hotel Aragón Hills & Spa, fuimos recibidos y atendidos magníficamente por su personal. En sus instalaciones nos alojamos las dos jornadas y pudimos disfrutar, tanto de su completo y bien cuidado SPA, como de sus recién renovadas habitaciones. Remarcar el magnífico desayuno y el buffet de la cena, que a nadie dejo ni indiferente, ni con hambre…

El segundo día, dimos una vuelta en forma circular, saliendo desde Formigal y continuado nuestro recorrido por el Alto de Cotefablo (1.423 m), que nos brindó un circuito de serpenteantes curvas tanto en la subida como en la bajada, por el llamado “eje pirenaico” de la N-260, para llegar a la villa medieval de Ainsa-Sobrabe. Desde allí, y tras una reconfortante comida campestre pre-elaborada por nuestro amigo Jesús Indo y servido por Jose Luis Izaguirre, retornamos nuestro camino a bordo de nuestras máquinas con destino a otra preciosa localidad de origen mozárabe: Alquézar. Atravesamos la Sierra de Guara, un paraje impresionante de cañones y barrancos erosionados por el río Vero, de aguas turquesas, que brinda la oportunidad de hacer deportes de aventura. Y la vuelta finalizó tras pasar por Boltaña, Fiscal y Broto, a través del Valle de Ordesa, en sentido opuesto al realizado al inicio, para regresar de nuevo a Formigal tras haber recorrido algo más de 260 kilómetros.

El último día de viaje, tras dejar atrás la majestuosa Peña Foratata a los pies del Puerto del Portalet (1.794 m), descendimos la sinuosa y antigua carretera hacia Sallent de Gállego, siguiendo junto al embalse de Lanuza, donde tras la fotografía de grupo, reanudamos el itinerario con dirección a San Sebastián. Resueltos algunos pequeños inconvenientes mecánicos, lógicos y previsibles en estas máquinas, pudimos retomar periplo atravesando el puerto de Laza (1.130 m) entre Isaba y Ochagavia, a través de los Valles Orientales de Navarra, llegamos al Alto de Erro (890 m), y como antiguos peregrinos del Camino de Santiago, continuamos hacia Eugi y tras descender el Alto de Artesiaga (980 m), realizamos el último picnic previsto, riquísimo y nuevamente elaborado por Jesús, con el que muchos nos chupamos los dedos. Después de la fabulosa comida, reemprendimos rumbo a San Sebastián y dimos por finalizada esta vuelta para hacer alrededor de 360 kilómetros en el último día. Reconocimiento especial a las dos amazonas que han compartido la travesía, y no teniendo ninguna duda que ha sido una magnífica “mototerapia: la mejor vacuna”.

Una respuesta para “AMIGOS DE CLÁSICAS BMW: MOTOTERAPIA POR PIRINEOS EN CLÁSICA BMW”

  • Bien por mantener el espíritu rutero con estas máquinas que resisten el paso de los años estupendamente bien. Felicidades por la elaborada crónica de esta salida. Un abrazo a todos.

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