LA BREÑA, CÁDIZ. DE ALMENARAS, PALOMAS Y ABEJAS. BMW R NINE T PURE

Por Willy Sloe Gin
Acabado, esperemos que sea para siempre, este estado de alarma ciertamente alarmante, muchos nos hemos reencontrado con nuestras carreteras. Todas en su sitio, añorantes de nuestra vuelta. He elegido las tierras de Cádiz, y así, adentrarme en uno de sus muchos Parques Naturales. El de La Breña.

También había que escoger moto. No dudé en optar por una de las últimas nineT, bellísima como todas ellas. A pesar de su falta de protección, resulta perfecta para las carreteras ratoneras que voy buscando.

El Parque natural de la Breña está situado en el centro de un triángulo mágico y misterioso. En sus vértices se encuentran: Barbate, Vejer de la Frontera y Los Caños de Meca. Y en su interior la Corraliza de la Porquera, San Ambrosio, y el palomar de la Breña.

Enamora este lugar por su discreta cercanía a la Mar y por ser parte de ella, aún en la distancia. Aquí se levanta la Almenara de Buenavista. Bien bautizada está la torre. Desde ella se divisan con claridad sus hermanas, las que van desde Tarifa a Cádiz.

Eran las Torres Almenaras, torres vigías utilizadas por Fenicios, Romanos, quizá Tartesos. Ancestros de los faros de hoy. Enormes en altura, sabiduría y ancianidad. Torres majestuosas como los son sus hijos, herederos de su duende, de su misterio.

Todas las demás torres se divisan desde el Cerro de la Porquera: Meca, Trafalgar, la del Tajo, Santiago, la de Gracia…

Tan hijos son los faros de estas torres, que muchos de aquellos nacieron de los cuerpos destrozados de éstas. Rotas a fuerza de temporales, de vientos y soledades. ¡Sabiduría heredada y transmitida por las Almenaras, sabiéndose muertas!

Es el caso de Torregracia. Torre romana que se levanta sobre el Cabo que lleva su nombre. Situada entre dos cabos bellísimos, Caboplata y Cabo del Camarinal, África al frente. Y entre los tres, las playas del Aguaenmedio y la del Cañuelo.

Nunca entenderé por qué al Faro de Gracia se le llama el de Camarinal. Son Cabos distintos.

Torregracia, Torre Graciosa, siempre ha estado en Gracia, Camarinal está algunos cientos de metros más al Este. Así los conocen hoy día.

Pero a los viejos se les ilumina la cara cuando los llamas por su nombre cierto.

Caboplata tampoco fue nunca Los Alemanes, sino Caballería, que así se llamaba el Cuartel de Carabineros que allí estaba. Pero, qué importa al cabo…

Son Cabos, en definitiva, hermanos separados pocos metros y carentes del instinto de la posesividad que tenemos los que los miramos. Saben que separan playas y sierras. Retín, la de la Plata, la de Betis… ¡Qué les importará a Ellos cómo los nombren!

Allá en San Ambrosio, en el Cerro de la Porquera, en la Breña, construyeron el palomar del que toma su nombre. Mitad cortijo andaluz, mitad hacienda indiana. Más de siete mil nidos.

Palomas adiestradas, no sé bien cómo, para llevar órdenes, mensajes y noticias a las naves que iban y venían de las Américas. Se convirtió en el mayor palomar de Europa.

Y qué decir de sus colmenas… Que los de San Ambrosio lo mismo se han dedicado a la correspondencia que a la elaboración de una miel exquisita. (Algo tendrá que ver que este Santo sea el patrón de los apicultores…)

Así que entre Trafalgar y Torregracia, tierra adentro, me encuentro de nuevo pensando en tiempos pasados.

Tiempos de Almenaras, de señales de fuego, de palomas y de olores a breñas y mieles del Cerro de la Porquera.

Mi agradecimiento a BMW Motorrad España, a Movilnorte Motorrad y a Shiro Helmets.

@entremapasycandiles

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