TENGO UN GRAVE PROBLEMA

Por Carlos Permuy
Siempre me ha gustado la moto de campo. De hecho, no tuve moto de carretera hasta bien entrado en la veintena y, aún así, si mi moto “principal” era de carretera tenía otra de campo en el garaje para mis salidas domingueras.

Por otra parte, siempre me ha gustado la marca BMW, desde que siendo un niño pasó a mi lado una K75 con ese silbido único que tenía que hizo que me enamorara del mundo de la moto, aunque curiosamente mis BMW casi siempre han sido bóxer.

Y, por último, siempre me ha gustado el Dakar (sí, lo sé, ¡me gustan demasiadas cosas!) y cuando competía mi marca favorita (BMW) y, además, el Dakar era el Dakar de verdad, lo veía todo: la carrera, las tertulias, las noticias, devoraba los artículos de las revistas…

Pero claro, las cosas han ido cambiando y las motos de rally se han ido haciendo cada vez más pequeñas con un límite de 450 cc y a BMW no creo que le interese hacer una moto de rally sólo para mí, como es natural, aunque tampoco correría el Dakar.

No obstante, el otro día empecé a divagar y pensé que sería fantástico que BMW diseñara una competición off-road para aficionados con sus F 850 GS y R 1250 GS, sea por España, Europa o, mejor aún, por África (Asia sería otra opción pero no me atrevo a insinuarlo porque la logística se complicaría). Se podría hacer incluso por equipos y que primara la navegación a la velocidad y la marca podría lanzar un kit de competición para estos dos modelos. Incluso, rizando el rizo, podría haber una categoría más fácil ¡con la G310! De esta manera, habría tres categorías, una más modesta con las G310, otra superior con las 850 y la mayor de todas con las 1250.

El kit de competición mencionado antes podría incluir unas suspensiones pata negra, un sistema completo de escape y quizá un kit de manetas, estriberas, pedal de freno y pedal de cambio de competición para que en caso de caída no nos quedásemos tirados, y poco más. De esta manera, los gastos serían contenidos y se animaría más gente a participar.

Obviamente, no sería un Dakar ni mucho menos y, como digo, estaría vetado a profesionales. Sólo podrían inscribirse particulares y sólo se podría montar el kit, digamos, “M” de la marca para mantener la igualdad entre los participantes.

En caso de hacerse en España se podría hacer una Transpirenaica o bien, si se quiere un clima más seco, el desierto de Los Monegros y en cuanto a duración nunca más de una semana porque, no lo olvidemos, los participantes serían aficionados y los aficionados tenemos que trabajar para comer.

Por otra parte, en Marruecos se podría organizar algo muy bonito por el Atlas o por el Sahara, aunque habría que pensarlo con cuidado para que no se disparase ni en días ni en precio, pero la verdad es que también sería emocionante.

Qué bonito es soñar, pero cuidado al hacerlo porque sólo de pensarlo ya me entran ganas de que se haga realidad y entonces ¡tengo un grave problema!

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