LA GUAJIRA EN MOTO

Por Agustín Ostos
La Guajira, Colombia. Tras la primera toma de contacto con los indígenas wayuu en las rancherías que estábamos visitando, Simón y yo pusimos rumbo en solitario al Cabo de la Vela.

Muchas fueron las personas que nos habían avisado de las emboscadas de la Guajira, donde dos carros o dos motos aparecen de repente y se llevan todo lo que tienes a punta de pistola, razón por la que los moteros que se aventuran en este territorio suelen hacerlo con guía. Pero nosotros preferíamos pensar y rodar bonito, seguros de que todos los ángeles y espíritus nos acompañaban aquel día.

Estábamos contentos. Y es que viajando en moto es cuando más vivo me siento, cuando más me conecto conmigo mismo, con mi esencia, siendo y dando mi mejor versión. Y eso, indudablemente, deja un perfume, una estela que los demás perciben y reaccionan en consecuencia. Tal vez por eso cuando viajamos todo parezca tan increíble y orgánico, pues quizás inconscientemente estemos modificando la forma en la que experimentamos la realidad. Los colores que llevamos dentro son con los que pintamos lo de afuera y, aquellos días, La Guajira sería nuestro lienzo.

Perderse y encontrarse en los caminos, observar y admirar el paisaje, respirar fuerte el aire limpio tomando consciencia de lo que se hace. Esas son algunas de las razones por las que viajamos en moto; esas eran algunas de las razones por las que nos gusta tanto vivir la vida.

La Guajira está llena de magia y misterio, y en lugares así, tal y como comprobaríamos en numerosas ocasiones, suceden cosas mágicas y misteriosas. Una de ellas es que, por alguna razón, los GPSs y navegadores se vuelven locos, marcando mal la posición y, sobre todo, la ruta, que una vez abandonásemos el camino principal se bifurcaría en cientos de caminos, razón también por la que los viajeros prudentes suelen ir con guía. Pero bueno, nosotros confiábamos en que con la cardio-brújula y preguntando a los pobladores de la zona, llegaríamos al Cabo de la Vela, sanos y salvos, por nuestros propios medios. Eso sí, el camino sería psicodélico.

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