TRADICIÓN INNOVADORA

Por Gustavo Cuervo
Durante muchos años BMW fue fiel casi únicamente al concepto de motor bicilíndrico opuesto horizontal. Aunque también había fabricado a lo largo de su historia monocilíndricos, para el mundo de la moto en general BMW era sinónimo de motor bóxer.

Tanto es así, que, para los no seguidores de la marca, hasta hace pocos años, era referencia de una marca fiable, prestigiosa, sólida y resistente, pero anclada a un motor “obsoleto” por más que este se fuera renovando y actualizando permanentemente, de tal forma que nada más allá de su forma tenían en común. El público general solo veía dos cilindros sobresaliendo de la moto, y ya.

Si bien su “leyenda negra” como marca poco innovadora nunca fue cierta, pues fue la primera en incorporar, entre otras cosas, la horquilla telescópica, las cúpulas y los carenados integrales, suspensiones alternativas, inyección… que pronto fueron “copiadas” por el resto de los fabricantes. Daba igual, no había forma de quitarse el “San Benito”.

En la década de los años 80 sorprendió con un concepto completamente nuevo. Un motor de cuatro cilindros, refrigerado por agua y “tumbado” de clara inspiración automovilística, gracias a la gran experiencia de la marca en este tipo de propulsores. Nacieron las K, primero de cuatro y posteriormente de tres cilindros, primeras motos del catálogo mundial en incorporar de serie inyección electrónica y frenos ABS. En el catálogo de la marca alemana ya se podía elegir entre motores de dos, tres y cuatro cilindros. No fue suficiente, para acabar con la opinión de los que no querían reconocer que esta marca era pionera en la aplicación de múltiples avances. La enésima evolución del bóxer y sus buenas ventas, eclipsaba, con sus formas tradicionales, todo lo demás, a lo que naturalmente sumaba que dispusieron durante este decenio de once modelos distintos propulsados por el motor bóxer.

La siguiente década, de 1990 a 1999, trajo la aparición de nuevos modelos de un solo cilindro marcadas con la letra F y hasta un scooter pionero el C 1, que al igual que la BMW K-1 de la misma época, se adelantaron demasiado a su tiempo y no tuvieron el favor del público mayoritario. Una gama con 31 modelos diferentes, desde scooter a supertouring lujosas, pasando por deportivas de carretera, trail ligeras, trail de alta cilindrada y custom. BMW ya ofrecía el catálogo más variado posible, pero no acababa de “sacudirse la cruz” de que eran motos clásicas y para personas mayores. La larga sombra del bóxer seguía cubriéndolo casi todo, claro que no en vano se montaba en esta década de 20 modelos diferentes.

El primer decenio del siglo XXI, al igual que en las anteriores, aún se multiplicó más la gama de motocicletas. Nuevos propulsores de uno, dos, cuatro y hasta seis cilindros además de los eléctricos. Todos ellos originales por sus múltiples innovaciones tecnológicas. Esta vez sí, con las nuevas F 800 GS con su motor bicilíndrico vertical, el público general se dio cuenta que había algo más que bóxer. Mas aún, se presentaba el primer scooter eléctrico para seguir multiplicando la gama y seguir demostrando que la innovación ha sido marca de la casa desde sus inicios hace casi cien años.

Ahora ya podías elegir entre motos de iniciación, scooter, eléctricas, trail, urbanas, turísticas, heritage, deportivas y lujosas touring en 32 versiones diferentes. Desde los 350 cc a los 1.800 cc.

Actualmente puedes encontrar en el catálogo del fabricante alemán la más amplia gama de modelos estilos y motorizaciones, de tal forma que salvo motos de off-road puras (que también fabricaron un modelo entre 2008 y 2010, la BMW 450 X) seguro que encontraras la moto que más se adapta a tus gustos o necesidades.

Para acabar definitivamente con la leyenda negra de motos poco innovadoras, la deportiva S 1000 RR se situó en cabeza de las motocicletas deportivas de competición en 2019 en la que se incluían las tecnologías más actuales en todos los componentes de una motocicleta, superando de golpe a marcas con reconocida experiencia en este sector.

Por último y como una demostración palpable de que lo clásico y lo más moderno pueden convivir en un mismo modelo, la BMW R 18 demuestra que, con el estilo de su motor más carismático, el bóxer, también se incluyen las innovaciones más punteras. Lo dicho, BMW siempre fue una marca de tradición innovadora.

P.D. Toda la apasionante historia de las innovaciones tecnológicas pioneras aplicadas a las series durante un siglo en el libro ‘100 Años BMW Motorrad’.

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