UN VIAJE SANADOR. INDIA EN MOTO

Por Elsi Rider
Ahora, en plena crisis pandémica, con tanta información sobre el Covid-19, en tantos sitios y a todas horas, opino que es momento de recibir otra clase de estímulos, una vacuna que nos haga volver a esperanzarnos y soñar.

Cuando realicé mi primer gran viaje en solitario con mi moto, no escribía en esta Newsletter de BMW, así que creo que es un buen momento para capítulo a capítulo, ir reescribiendo aquel viaje sanador, ¡porque eso fue para mí!

Liarse la manta a la cabeza

Recuerdo que aquella vez, fue la única en la que preparé un viaje tanto; ahora, dejo más espacio a la improvisación y he descubierto que al final, como todo en esta vida, es el camino en el que nos va proveyendo.

Septiembre del año 2016, 07:00 horas, arranco mi moto ya cargada en al garaje de mi casa, estoy sola, la bajo del caballete, la miro y le digo “tú y yo vamos a viajar juntas, así que pórtate bien”. Poco a poco voy dejando atrás mi casa, “mi campo base” como me gusta llamarla, pensando tan solo en que iba a cumplir un sueño, en que era la primera vez que hacía algo por y para mí.

Si alguien me pregunta que estaba pensando en aquel momento, lo cierto es que no lo sé. Sentía paz, sosiego, alegría y hasta me sentía aventurera. Pero lo que sí hacía, era “sentir”.

¿Por qué sanador?

Muchos de vosotros ya lo sabéis, para los que no, unas pinceladas de lo que fue una pesadilla para mí, donde una negligencia médica terminó conmigo a escasas horas de la muerte. Nadie tenía la esperanza de que saliese de aquella UCI. Un fallo multiorgánico, con la suma de una CID, hacía presagiar lo peor para mí.

Tras despertarme del coma, todo era como una película de terror, un guión implacable, inimaginable, de repente mi vida había cambiado.

Los años siguientes fueron difíciles, lloraba mucho y además lo hacía a escondidas para que nadie me viese, sufría en soledad por no querer hacer sufrir, fue un tormento, unos duros años sumida en una profunda tristeza, hasta mi vida perdía sentido.

Pero un buen día, algo dentro de mí se removió y me dije, “María, si la vida te ha dado una segunda oportunidad deja ya de lamentarte y empieza a hacer esas cosas que tenías pendientes, esos sueños por cumplir”, y entre ellos estaba irme a la India desde Asturias con mi moto.

Fue un viaje como veréis intenso, lleno de vida y aunque en las redes sociales siempre sale lo mejor de todos, hubo momentos de soledad, reflexión, de ir soltando la pena a cada kilómetro que recorría.

A partir de este mes, espero que me acompañéis en esta aventura, un viaje de lucha, de vida, de esperanza y de sanación.

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