¡NO DEJEN DE RODAR! ¡NO DEJEN DE VIVIR!

Por Agustín Ostos
Los problemas que tienes hoy no pueden ser resueltos pensando de la misma manera que pensabas cuando los creaste, decía un sabio llamado Einstein. Jamás imaginé que la aventura comenzaría con semejante intensidad. ¡La Sierra Nevada de Santa Marta me está poniendo a prueba! Apenas llevo tres días de viaje y ya he roto un montón de cosas por fuera y arreglado otro montón por dentro.

“Haz más de eso que te hace feliz”, estuve pidiendo durante el tiempo de espera antes del regreso. Lo había pedido, y lo estaba teniendo. Durante meses añoré y soñé ese veneno de montar en moto en solitario por sitios aislados. No sé exactamente qué tiene, pero lo percibo como elixir y medicina, como despertar de células, como amanecer de vida.

Y es que una vez escuché que en realidad nadie sabe que está viviendo el momento más feliz de su vida mientras lo vive… aunque yo creo que hacer el pino en medio de las yungas colombianas antes de revolcarte unas cuantas veces con tu moto por el suelo es un buen indicio. ¡No dejen de rodar! No dejen de vivir.

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