SER LIBRE

Por Charly Sinewan
Uno es libre cuando hace lo que le da la gana. Dicho esto, parece lógico pensar que nadie es siempre libre. Yo intento serlo, lo máximo posible. Eso, en mi caso, pasa por no tener deudas de ningún tipo, no incurrir en gastos que generen una dependencia de ingresos que me lleven a hacer cosas que no quiero y, sobre todo, decidir cada mañana dónde quiero ir y por qué camino. Y así llevo muchos años, con un porcentaje muy alto de libertad, aunque todo es mejorable.

Pero la fórmula de la libertad no es la misma para todo el mundo.

En el capítulo de hoy avanzamos por la Baja California, en México, dirección sur. Mi idea es llegar a la frontera con Guatemala cuando la pandemia esté controlada y las fronteras abiertas de par en par. Cuando sea libre de nuevo para cruzar entre países sin restricciones.

Pero el camino es largo y la ruta está repleta de sugerentes tentaciones para parar la moto, plantar la tienda de campaña, y dejarse llevar acompañado de las personas que aparecen al azar en el camino. O solo, mirando al infinito durante horas o días.

La libertad consiste en poder elegir qué hacer. Hoy no tengo ninguna duda, decido arrancar la moto, encender las cámaras y seguir camino hacia Tierra de Fuego. Ya veremos si consigo llegar o, un día, en una playa cualquiera de no sé qué país, decido apagar las cámaras para siempre y dedicarme a otra cosa.

Nos vemos el mes que viene, veamos hasta dónde he llegado.

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