RURALKA: EN EL CORAZÓN DE CATALUÑA CON ‘DERUTACONMONTSE’ Y SU F 850 GS

Su nombre es Montse Pérez, aunque es más conocida en las redes como DerutaconMontse. Es una chica a la que le encanta viajar; y si es en moto, aún más. En 2015 empezó a rodar en una BMW F 700 GS, que cambió en 2018 por una F 850 GS de la misma marca para ampliar el rango de actividad al off-road. En verano de 2019 empezó la vuelta al mundo con un recorrido que empezaba en Barcelona y llegaba hasta Mongolia, y desde entonces no ha hecho más que sumar kilómetros a esta increíble aventura.

Nos desplazamos a Vic para iniciar nuestra ruta, un recorrido que transcurre entre ríos, valles y acantilados en el corazón de Cataluña; haciendo una parada para degustar un delicioso menú a manos del Hotel Cabanyes entre Valls

Partimos de esta ciudad con uno de esos días soleados de casi primavera, y digo casi porque aún estamos en invierno, pero el sol acompaña a ir de ruta, así que nos dirigimos a Roda de Ter, donde cruzando el caudaloso y largo río que hace honor al mismo nombre podemos admirar su puente medieval, el cual han hecho peatonal.

Dejamos atrás esta carretera que transcurre entre pueblos para embarcarnos en las curvas que nos llevaran al famoso pueblo de Tavertet, un pueblo como los de antes, de esos que quedan pocos y te traslada a la época medieval. De camino a este pueblo encontramos un paisaje espectacular, con un conjunto montañoso al que parece que le han recortado los picos de las montañas para crear la escena. Si a eso le sumamos una geografía que transcurre al borde de un valle, ofreciendo unas vistas ‘es-pec-ta-cu-la-res’ en ciertos puntos de la carretera, parecerá que nos encontramos en una obra de ensueño. Introduce a la mezcla los ingredientes que definen una carretera ideal, como un ‘buen asfalto sin señales en el suelo, lo suficientemente ancha y sin coches’, y logramos la combinación perfecta para una tarde de diversión.

En Tavertet encontramos un mapa que me llama la atención, uno de estos pedregosos, rústicos y muy visuales en los que aparece todo el pueblo, con sus puntos de interés y los nombres de los lugares. Allí descubro que siguiendo el camino entramos en el Espai Natura Cingles de l’Avenc que afirmamos en cuanto seguimos la carretera, o más bien el camino que a veces es cementado y otras tiene un asfalto roto. Y de nuevo, las vistas nos sorprenden en este camino: los valles y acantilados que tiene, además de los muchos pasos canadienses que nos avisan que nos encontraremos vacas de por medio (¡y así fue!)

Decidí parar para admirarlas un rato; me recuerdan lo bonito que es viajar y sobre todo hacerlo en moto, que te da esa libertad y te permite hacer una parada para mirar este lugar que parece de postal, con las vacas comiendo, un camino estrecho y un silencio absoluto.

Regresamos a la carretera principal siguiendo la ruta y ponemos ya rumbo a las cabañas, pasando por el Coll de Condreu, de donde sale una carreterita que lleva a un lugar fascinante y único, aunque en esta ocasión no podremos ir debido a la falta de tiempo. Sin embargo, es una parada casi obligada que te quitará apenas media hora o tres cuartos. Se trata de un santuario que tiene vistas hacia otro valle y está justo al borde de la montaña, transmitiendo la sensación de ser un pájaro, volar sobre el vacío y ver perfectamente todo.

Seguimos por la carretera revirada que baja el puerto y de ahí llegamos a Olot, la ciudad que tenemos que cruzar para poder coger la famosa Nacional 260 o Transpirenaica. Recomiendo parar en el pueblo de Les Preses, justo antes de llegar a Olot y visitar la Ermita de Sant Martí del Corb, ¡la cual parece sacada de un cuento de hadas!

Transcurriendo por la transpirenaica, tomamos el desvío a pocos km para entrar a nuestro hotel, donde Alex, el propietario de las cabañas, nos espera para recibirnos. Dejamos aparcada la moto en la misma puerta del restaurante y nos sentamos en la terraza, que ofrece unas vistas espectaculares al nombre de las cabañas: entre valles. Allí degustamos un delicioso menú compuesto por pulpo a la brasa, un steack tartar picante y unos calamares a la romana con verduras. El chef me sirve los platos y me explica que es cada uno de ellos, y muy amablemente me pregunta por cómo iba a querer ciertas cosas de la comida, un punto muy a favor para este sitio, además de la presentación que fue muy laboriosa.

Este hotel ofrece un menú delicioso y con una exquisita presentación, pero la joya de la corona es el alojamiento: unas hermosas cabañas en los árboles, cada una a una altura diferente y con unas vistas impresionantes del lugar. Forman un hotel al estilo Ruralka, un hotel rutero con un encanto especial, donde puedes pasar la noche aislado en tu propia casa junto a la moto.

Nos despedimos de este hermoso lugar y partimos después de la exquisita parada en las cabañas, surcando el trozo de la Transpirenaica hasta Ripoll. En este tramo de la carretera nos encontramos dos ‘colls’, el de Coubet y el de Canes, eso me hace recordar lo bello que son los Pirineos y las ganas que tenemos todos de hacer ruta después de tanto tiempo confinados; me deja ese sabor de boca con ganas de más, de coger y volver a este hotelito y surcar todas las curvas que encontramos cerca.

En esta ocasión terminamos nuestro recorrido que regresa a Vic, de donde partimos. Un circuito circular que ofrece vistas, aventura y te hace sentir como un rey durante nuestra estancia en el hotel.

Rutómetro

Puntos de ruta: Vic – Roda de Ter – Santa María de Corcó – Tavertet – Susqueda – Olot – Hotel Cabanyes entre Valls – Ripoll – Vic

Recorrido:

140 Kilómetros – Duración aproximada de 4 horas

https://goo.gl/maps/MDua4xuWaqKFNExz7

Puntos de interés: Río Ter (Toda de Ter) y sus puentes – Morro de l’abella – Tavertet – Espai natura Cingles de l’Avenc de Tavertet – Coll de Condreu – Santuari del far – Ermita de Sant Martí del Corb – Coll de Coubet – Coll de Canes

Hotel Ruralka recomendado: Cabanyes entre Valls

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