VÍCTOR ORTIZ, DE VOODOO GARAGE, GANADOR DEL BMW HERITAGE CUSTOM PROJECT: “VAMOS A HACER UNA VERSIÓN DE LUJO DE LA NINET, RESPETANDO QUE ES UNA MOTO BRUTAL”

Por José Mª Alegre
Víctor Ortiz (Granada, 1985) empezó a conducir motos a los siete años, precocidad en el mundo de las dos ruedas que, con el pasar del tiempo, alumbró VooDoo Garage, reconocida empresa que personaliza motos en Atarfe, a las afueras de la capital granadina. Su nombre consta en el prestigioso BMW Heritage Custom Project que se celebran en los BMW Motorrad Days de Sabiñánigo (BMDS), certamen que ganó con ‘Prometheus’ (basada en una R100RT del 80. Ver fotografía al final de la entrevista), obteniendo como premio una R nineT Racer que debe personalizar, según su buen hacer considere, para presentarla en los próximos BMDS. “Vamos a hacer una versión de lujo de la nineT, con mejor aerodinámica y una estética espectacular, respetando que es una moto brutal”, avanza Víctor desde su taller, al que nos hemos acercado para charlar con él y conocer los detalles de la customización de la nineT Race.

Ahondando más en los cambios que le esperan a la nineT Race, Víctor adelanta que “vamos a intentar mantener la esencia de la moto, por respeto al diseño que me parece genial, pero nos gusta el rollo retrofuturista y mezclaremos diferentes texturas, jugaremos con el tema de la iluminación y la dotaremos con mejores frenos, mejor suspensión, mejor aerodinámica y una estética espectacular. Vamos a darle nuestro toque personal”.

“Es un orgullo enorme coger una moto así y plasmar la idea que tenemos nosotros sobre la marca, respetando la esencia de una BMW”

Pregunta. ¿Qué significa para ti que BMW Motorrad España te haya encargado la transformación de la R nineT Race con la consecución del premio?

Respuesta. Un orgullo. Algo que veía muy lejano, como cuando veía vídeos de gente como Roland Sands u otros que han hecho motos para BMW y me decía que, si algún día lo conseguíamos, sería espectacular. Ese día (cuando se anunció que Prometheus era la ganadora) pillamos un globo tremendo, fue algo grande (responde riendo). Es un orgullo enorme coger una moto así y plasmar un poco la idea que tenemos nosotros sobre la marca y hacer una moto de ‘show’. La moto es muy chula y vamos a intentar darle nuestro toque a una moto que ya es espectacular respetando al máximo lo que es la esencia de una BMW y esperamos acertar. Esperamos que le guste a quién le tenga que gustar (ríe). Pero yo soy muy respetuoso con lo que representa una marca como BMW.

Para el responsable de VooDoo Garage “BMW es pionera en muchos aspectos. Una moto de los 70 de BMW es algo muy diferente a cualquier otra moto, entonces me gusta mucho respetar lo que funciona y lo que tiene un legado, porque ninguno de los que nos dedicamos a hacer motos llegaremos a construir en la vida una moto como las que ha inventado BMW Motorrad. Lo que queremos es aportar un toque de personalidad, de diseño diferente, pero respetando la esencia de la moto”.

P. ¿Cómo supiste que lo tuyo eran las motos?

R. No es una cosa que se sepa, es algo que se lleva dentro. Desde pequeño me han gustado las motos de juguete, cuando tenía una bici le ponía chismes de plástico en los radios para que hicieran ruido como una moto y siempre me ha interesado cómo funciona la mecánica, sobre todo lo relacionado con el mundo de la moto. Entonces, no es una cosa que llegues un día y digas ‘me gustan las motos’, es algo que llevas macerando desde pequeño, que llevas en la sangre, yo creo que es incluso genético.

Pasión por las motos que ya corría por las venas de Víctor a la temprana edad de siete años, como consta al principio. “Poco antes de la primera comunión -cuenta- me regalaron una moto de cross y al poco ya la tenía rota. Tuve un pequeño accidente con ella (ríe). Me llevó mi tío a un circuito de motocross y al llegar a un punto que estaba peraltado, me dio miedo, di la vuelta y uno que había salido se llevó la moto por delante. A mí no me tocó, aunque me paso por delante de la cara, el tío se pegó un trompazo tremendo y la moto se hizo polvo. Mi tío tardó un año en arreglármela”.

El nombre de VooDoo Garage sale “de la canción de Jimi Hendrix ‘Voodoo child’, el niño vudú que hace magia negra y sale algo impresionante.”

Sin embargo, no fueron las motos la primera experiencia pasional del fundador de VooDoo Garage, sino la música. “Sí, siempre me ha gustado la música, fui guitarrista en una banda de rock y productor musical, también. Tuve un grupo que grabó un disco, estuvimos de gira por Inglaterra rodando bastante y estuvo muy bien. El grupo se llamaba ‘Mother gun’. Íbamos con un productor inglés bastante bueno, estuve con ello unos cinco años dedicado de pleno a la música tocando la guitarra, porque yo era el guitarrista -recalca-, el que más ligaba -dice riendo-, porque los bajistas nunca ligan (risas). Hace ocho años disolvimos el grupo. Grabamos un par de Ep y un disco de vinilo”. (¿Por qué lo dejasteis?). “Uno se hace mayor. El cantante era bioquímico y ambos montamos el grupo, pero le dieron una beca de investigación muy buena y se tuvo que ir y ahí quedó el grupo, como una experiencia magnífica, de viajar, de pasarlo bien, de conocer gente… épocas de la vida. Dedicarse a la música es muy complicado”, asevera.

P. De dónde te viene la afición por las motos.

R. Yo tenía un año cuando mi padre (Manuel) murió, era también un gran amante del motor, un buen piloto, según me han contado, y también le gustaba transformar motos. Pero, sobre todo, mi tío político, Daniel, que es como si fuera mi padre. Todo lo que sé me lo ha enseñado él, tanto como persona, como profesional. Él, tenía moto, ha hecho motocross, y siempre le ha gustado la mecánica y mientras los niños iban por ahí a jugar, yo me iba con él a ver cómo desmontaba motos y cuando se iba con la suya, me llevaba detrás. Iba a los circuitos y yo con mi tío. Es algo que creo que llevo en la sangre, repito, pero el que me ha inculcado y me ha enseñado ha sido mi tío. Ha sido como un referente”.

P. ¿Cuándo decides ser constructor de motos?

R. Yo soy técnico industrial y trabajaba en la industria. Era un trabajo que estaba bien remunerado, pero no me llenaba. A mí me gustaba el tema creativo y salió un tema laboral que no cuadró bien y me quedé un poco ahí, en el limbo, y empecé con Jesús, que tiene un taller de coches, en 2014. Me salieron un par de motos para restaurar y ya no hemos parado. Del taller de Jesús me fui a un local de mi tío y de ahí hemos acabado aquí (en Atarfe) y espero que en un futuro estemos en algo más grande todavía. 

En VooDoo Garage, salvo la tapicería, “porque es algo que no me llama la atención aprender”, lo hacen todo. “Hacemos la mecánica, fabricamos piezas, diseñamos en 3D, el torneado, la pintura. Aprendí a manejar las herramientas, a pintar custom, luego, enseñé a Luis Bueno (pertenece a su equipo), que es un gran amante de las motos y flipa aquí. La primera moto, la BMW blanca, ‘Rapture’, la hice yo entera, con mi tío, fue el primer proyecto gordo que hicimos”.         

Y VooDoo Garage empezó a crecer con nombre tan singular que no me resisto a preguntarle a Víctor de dónde sale, “de la canción de Jimi Hendrix ‘Voodoo child’, el niño vudú que hace magia negra y sale algo impresionante. Yo soy un gran fan de Jimi Hendrix”, reconoce.

P. Cuándo te encargan un trabajo, ¿quién dirige a quién, el cliente a ti o tú a él?

R. Normalmente el cliente viene con la idea de que quiere algo porque ha visto una moto nuestra y le ha gustado mucho. Hay quien quiere una igual, que eso es imposible, porque no voy a hacer dos motos iguales, pues se pierde el tema de exclusividad. Además, hacer dos motos iguales es aburrido y me parece poco profesional. Yo no quiero hacer motos en serie, yo quiero hacer motos únicas que tienen un precio y un valor y no voy a copiar. Luego, hay quien viene con veinte fotos de motos diferentes que quiere un poco de todas. Yo, capto la idea de lo que quiere y luego hago lo que me da la gana. Hay clientes que no, como es el caso de Prometheus, Eulalio, el dueño, un diseñador industrial que vino con un engendro de moto y ha sido el único cliente que tenía claro lo que quería, incluso diseño muchas piezas de su moto, como el tapón de gasolina o la careta que hizo en 3 D. Pero, en general, la gente no entiende, sabe que quiere una moto que esté chula, pero no sabe cómo, qué aspecto ha de tener para parecer una cafe racer o una scrambler que pueda andar por el campo. Entonces, cojo la idea de lo que quiere y hago lo que me da la gana, sinceramente, y todo el mundo queda contento. De momento la técnica va bien (se ríe).

¿Eres un hacedor de sueños? “Yo creo que sí, la gente se va con algo muy especial que solo lo puede tener si se lo hacen, no lo puede comprar y ahí está su sueño”

P. ¿La gente reconoce que eres un artista?

R. La gente, cuando viene, a lo mejor no, pero cuando se va, sí. Al llegar, ve que eres un mecánico con las manos sucias que estás abriendo un motor y no considera que eres una artista. Pero cuando ve la moto acabada y dice ‘qué guapa está’ y le explicas que esta línea sigue por aquí por esto y por aquello, entonces se va diciendo ‘este tío es un artista’. Pero tampoco me vendo como tal, yo soy muy humilde, la verdad.

P. ¿Eres un hacedor de sueños?

R. Yo creo que sí y un vaciador de carteras (ríe a carcajadas). Yo creo que la gente se va con algo muy especial que solo lo puede tener si se lo hacen, no lo puede comprar. y ahí está su sueño. 

P. ¿Qué sientes cuando ves una moto tuya por la carretera?

R. Orgullo y envidia sana en cierto modo también, porque yo no tengo tiempo de hacerme una para mí, pero sobre todo lo primero, porque la ves y es algo que mola bastante, la verdad. 

P. Dices que eres un vaciador de carteras, ¿eres caro?

R. Yo creo que no. Pero un proyecto así, desde cero, no es barato. La mayor parte del presupuesto se va en material y piezas, yo no soy millonario, pero un proyecto es caro y un poco sí se vacía la cartera (ríe). Piensa que hay motos que en piezas pueden llevar 20.000 euros. Mejorar el motor, fabricar, poner suspensiones, que si son de nivel valen 5.000 pavos… Es un artículo de lujo, sin duda”.

Víctor ejemplariza el refrán “En casa del herrero, cuchillo de palo”, pues tiene “varias motos, muchas en proyecto sin terminar, varias de carreras antiguas, alguna BMW también por terminar, pero no tengo tiempo. Tengo algún coche también por ahí para restaurar, pero no me da”.

En casa del herrero, cuchillo de palo y Víctor ejemplariza el refrán, pues tiene “varias motos, muchas en proyecto sin terminar, varias de carreras antiguas, alguna BMW también por terminar, pero no tengo tiempo. Tengo algún coche también por ahí para restaurar, pero no me da”.  

P. ¿Cuánto tiempo lleva hacer una customización?

R. El problema es que en el taller lo hacemos todo. Yo no empecé con dinero como para montar un taller y dedicarme a esto en plan de disfrutar. Yo tengo que pagar facturas, sueldos y seguros sociales. Entonces, aquí trabajamos mecánica, hacemos de todo y un proyecto, si me pudiera dedicar a él cien por cien, en cuatro o cinco meses estaría hecho. Hay proyectos que se han alargado hasta un año, más que nada porque el día no da. Este es un negocio real y yo me pego todo el día haciendo reparaciones de mecánica y luego me queda un poco de rato para mecanizar o fabricar una pieza; pero, normalmente, en unos cinco o seis meses se puede hacer una moto bastante decente.

Antes de subirla al elevador para su customización, Víctor tuvo tiempo de rodar con la R nineT Race, “la cogí bastante más de lo que me esperaba que me iba a apetecer cogerla, y aunque me dolía la espalda, porque no estoy en forma, me fui a coger curvas con ella y me parece una moto genial. Tiene una esencia de moto antigua tremenda, pero es brutal, una moto con mucho carácter, el motor bóxer, el par motor, la conducción y luego toda la tecnología, para mí es como una R antigua que anda mucho más y que tiene mucha más tecnología, es de las motos más chulas que he conducido, la verdad”.

P. Después de implementar tu arte en la nineT, se podrá seguir haciendo curvas con ella?

R. Sí, yo creo que más rápido incluso, luego la probaré después y te cuento (ríe), a ver cómo va.

P. ¿Va a ser un pelotazo? 

R. Esperemos que sí, haremos lo que podamos, sin duda, dentro de nuestras posibilidades y de lo que hay, desde la máxima humildad y desde el máximo respeto por la marca.

“No veo modelo de BMW que no se pueda trabajar sobre él y hacer algo chulo. Aunque para mí una BMW tiene que llevar motor bóxer”

P. ¿La BMW es una buena moto para transformar?

R. Siempre, todos los modelos. Mira, aquí tenemos una R 1200 GS que ardió y la veo desnuda y le veo unas posibilidades increíbles. De hecho, ahora estamos haciendo la R 1150 GSA que hay allí, y la ves y dices ‘¿qué le haces a esto?’, porque es una moto tecnológicamente muy buena, pues ya verás cómo quedará la moto. No veo modelo de BMW que no se pueda trabajar sobre él y hacer algo chulo (¿Más las R, con motor boxer, que ninguna otra?). Sí. Para mí una BMW tiene que llevar motor bóxer, las K van muy bien, las S de 4 cilindros, van muy bien, las probé también, pero para mí una BMW es un motor bóxer.

P. ¿Te atreves a dar una fecha de finalización de la nineT?

R. Es complicado. En verdad me muevo un poco también por los tiempos según la necesidad de las fechas que me digan. Si me dijeran que dentro de dos meses tiene que estar, la moto estaría en un mes y diez días. Yo paso continuamente al lado de la moto y es como si la fuera masticando poco a poco, porque no me gusta ponerme con ella y acabar de golpe, no. Es algo que tiene que ir pidiéndotelo y si me preguntan ‘de qué color la vas a pintar’, te juro que no lo sé. Luego, cuando empiece a coger forma, te va pidiendo el color, es como si crearas un vínculo, una relación, que precisa su tiempo y que tienes que dilatarlo lo que haga falta. Tengo que ir poco a poco, pero en cuanto haga falta que esté, va a estar, eso sin duda”.

Este artista de las motos no hace dibujos ni bocetos previos de la que será su obra, “me lo imagino y siempre lo intentamos plasmar de una forma real, con cartón mismo, ya has visto que simple, se trata de intentar verlo, de tocarlo, el dibujar, para el que lo sepa hacer muy bien, yo no sé dibujar a ese nivel. Nosotros preferimos algo que se pueda tocar, montarte y buscar las líneas sobre la moto”.

P. ¿Crees que el customizar es una moda pasajera?

R. La moto lleva mucho tiempo conquistando el corazón de la gente y al que le gusta la moto de verdad, le gusta tener cosas únicas, que su moto sea mejor, que corra más. Yo creo que eso no se va a perder nunca. El que tenga una moto y quiera mejorarla irá siempre ligada a la gente auténtica”. 

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