JAVI VALERA, CAMPEÓN DEL CIV 2020: “ME LO PASO TAN BIEN CON LA S 1000 RR, QUE CREO VOY A SEGUIR COMPITIENDO ALGÚN AÑO MÁS”

Por José Mª Alegre
Javi Valera (Madrid, 1975. “Ya tengo unos añitos”, añade sonriente, gesto que en él es habitual por más años que pasen y hace ‘unos pocos’ que nos conocemos), ha ganado con su S 1000 RR del ADN Motos Team, ¡cinco títulos en 2020!, como él mismo explica: “Son varios campeonatos metidos en uno. Campeones del Manchego de SBK, del Campeonato CIV Superbikes (Campeonato Interautonómico de Velocidad), de la Copa Master del CIV mayores de 40 años, hemos ganado la BMW RR Cup easyRace (donde defendía el título), en Superbikes y en la general, total, ¡hemos hecho repóquer!”.

Pregunta. ¿Y qué te llevas de tanta victoria, de tanto triunfo y no me refiero a lo crematístico?

Respuesta. La verdad es que cuando llegas a cierta edad, lo disfrutas mucho. Por ejemplo, en la última carrera de Jerez me lo pasé muy bien. Además, el equipo me decía que no corriera mucho, porque era la última carrera, y la gané haciendo muy buenos tiempos, 45, que en Jerez ya es correr. Pero me sentí muy a gusto, porque vinieron mis hijos, mi mujer, mis amigos, y disfruto mucho, no solamente el correr,  porque me encanta montar en moto, sino todo lo que conllevan las carreras, las cenas, el viaje… Yo conduzco la furgoneta y me voy con mis dos hijos, imagínate lo que podemos hablar en un Madrid-Jerez durante ocho de viaje y me lo paso muy bien y eso es lo que me llevo.

P. Una actividad, correr en moto en circuitos por toda la Península, que, lejos de alejarte, te une a los tuyos…

R. La gente alucina por lo bien que me llevo con mis hijos; aparte, mi gente, Jose Apolo, que lleva conmigo 25 años, Ricardo, Juan Diego, son amigos de toda la vida y disfruto mucho porque ellos se lo pasan igual de bien y me ven ganar. Hombre, si haces el octavo te vuelves un poco fastidiado, pero al final te ven ganar. El vídeo de Jerez, por ejemplo, muestra con qué alegría me abrazo con Óscar (Óscar Simón es el director de ADN Motos Team) y es que somos amigos y lo disfrutamos y él se alegra de verdad, y no porque sea el jefe de equipo. Si yo corriera en otro equipo, él se alegraría igual porque ha ganado Javi y es amigo mío. Cuando voy por el paddock noto que la gente se alegra de que gane porque al final son muchos amigos, muchas amistades y lo disfruto mucho y a mí me une.

P. Qué dicen en casa, tu mujer, tus hijos, tu familia, de tus éxitos.

R. Están contentos, sobre todo porque ven que me mantengo en forma por las carreras, me entreno corriendo, jugando al pádel, doy clases de boxeo, todo eso me mantiene activo y me ven feliz.

Tanta victoria se plasma en trofeos, copas que Javi recibe por tanto triunfo, siendo “Víctor, mi hijo pequeño, que tiene nueve años, el que más las disfruta. Yo, las copas no las regalo, tiene que haber un motivo. Creo que en mi vida habré regalado tres copas, una cuando se casó mi sobrino, otra cuando se casó mi hermano, que yo corría ese mismo día, gané y le regalé la copa. Y en el cumpleaños de mi hermana, lo mismo, venía la fecha y se la regale. Y mi hijo, que le encantan, las tiene todas en su habitación y cuando vienen sus amigos del colegio, presume de ellas, las enseña y hace sus películas del podio. Este año, las de campeón se las he dado a ADN Motos, a todo el equipo, porque se las merece”, explica.

Una temporada magnífica cuyo secreto es, según su gran protagonista, “la amistad, el conocer la moto, el no enfadarnos y el seguir trabajando, puede parecer fácil, pero las primeras carreras fueron bastante difíciles: una caída, muchos cambios en la moto, técnicamente no conseguíamos dar con la puesta a punto de las nuevas suspensiones y nunca un mal gesto por parte de nadie, nunca un reproche, nada de mal rollo, trabajar y trabajar. Yo he visto a Óscar desmontar completamente la horquilla en Jerez ocho veces al menos en un fin de semana, porque seguía sin ir bien. Estar una hora y media montándola, darme una vuelta y decirle, ‘Tío, nos sigue yendo mal’ y no verle un mal gesto. Y vuelta a desmontarla hasta dar con el fallo”.

“Este año -prosigue Javi-, al apuntarnos a la Copa BMW RR Cup, estaba bastante preocupado, porque estas motos no son como las de antes, que cambiabas neumáticos y no pasaba nada. No, aquí, el cambio de gomas comporta variar toda la telemetría, el control de tracción, todo lleva unas medidas, poner los parámetros que corresponden cada vez que montas una rueda, porque no te haces una idea de lo que cambia. He visto pilotos que han salido volando por no poner bien los parámetros y el control de tracción está detectando una cosa distinta y cuando das gas sales volando. Yo corro con Pirelli, pero en la Copa BMW había que hacerlo con Dunlop, entonces, a las 9 de la mañana salíamos con Dunlop, a las 10:30 con Pirelli, a las 11:15 con Dunlop, a las 12:00 con Pirelli y así una y otra vez. Y en cada cambio hay que poner los parámetros correctos’, contorno de rueda, pulgadas, etcétera. Y ya sabes cómo son las carreras, ‘¡venga, rápido, que salimos!’ y si te has olvidado de algún parámetro, ‘oye, que el Javi está volando!’, porque se nos ha olvidado. Y en dos carreras que tuvimos esta movida, ni un solo fallo, todo bien controlado. Entonces, como piloto, orgulloso, porque me he adaptado muy bien y con el equipo, flipando, porque no ha habido ni un solo fallo y hemos ganado los dos campeonatos”.

P. En 2018, cuando probaste la S 1000 RR en Albacete por primera vez, le dijiste a Óscar Simón que le quitara un cilindro al motor, que era alucinante lo mucho que corría la BMW. ¿Este año sigues pensando lo mismo o crees que le falta un quinto cilindro?

R. Yo sigo alucinando mucho de lo que corren estas motos por la calle. Y en circuito, a mí quien diga que le falta potencia, se lo discuto bastante. En Jerez hacíamos 258 km/h, la moto corre muchísimo, y eso que no era la que más, porque una vez hice la ‘pole’ y estaba el séptimo de velocidad máxima. Yo sigo diciendo que esto corre mucho, a veces me sorprendo y no puedo reprimir un ‘¡joé, tú, lo que corre!’, pero mucho, mucho.         

P. Qué virtudes tiene la S 1000 RR.

R. Mi S 1000 RR, la mayor virtud que tiene, por nuestra puesta a punto, es la frenada. Este año, con la gente de Pirelli hemos trabajado mucho eso y le comentaba al de Pirelli, ‘tío, estoy en mitad de la curva, estoy frenando, y tengo dos dedos en la maneta, o sea, estoy apretando, y la moto no se mueve, está en su sitio’. Luego, que es una moto que te avisa bastante, está muy bien puesta a punto. Hombre, te da algún sustillo, como todas, de que se quiere escapar, pero siempre te deja ese tiempo de reacción en el que puedes corregir y ponerla bien. Tenemos la suerte de que su puesta a punto es muy buena y me siento orgulloso, porque se ha conseguido que sea una moto neutra y fácil.

Sin embargo, le gustaría que su moto tuviera “algo más de aceleración, no de velocidad, sino de aceleración. Sabemos que hay una preparación mayor, pero, económicamente, es un salto más y nos cuesta. Por ejemplo, en la última carrera del CIV vinieron cinco o seis pilotos extranjeros que eran buenos, aunque no una maravilla, pero donde sacaban sus mayores prestaciones era en la preparación. Todos los que vienen de Europa llevan unas preparaciones de máximo nivel, de mundial de SBK para arriba, porque algunas motos nos dejan alucinados. Y ahí lo notas, que te falta un pelín, porque ellos cuando tocan el gas se escapan y eso es preparación del siguiente kit de BMW”. 

P. ¿Tu rival, es un enemigo al que hay que machacar, incluso humillar o tan solo ganar?

R. Eso te lo va dando la edad y las experiencias. Yo, ahora, por ejemplo, me gusta mucho ver a los pilotos de Moto3 o los de la Copa 300, que corren con nosotros en el CIV, lo bien que se llevan todos y me doy cuenta que esa amistad que ellos tienen, nosotros no la teníamos. Yo puedo asegurar que con Isaac Martín, e igual él conmigo, no es que nos hayamos odiado, pero… O con Ismael Bonilla, que en paz descanse, que había ese pique de llevarnos mal. Me acuerdo que la vez que me ganó Isaac Martín en el Race, que llevaba un porrón de años intentándolo y nunca lo había conseguido, yo, que quedé segundo, me alegre muchísimo por él, porque se lo merecía, pero sé que eso al principio de conocernos no hubiera sucedido y ahora somos amigos y al final vas entendiendo que llevarte mal no conduce a nada. Siempre dicen que necesitas un enemigo para ir deprisa, a nivel de motivación; también es verdad que ellos te han ayudado mucho a querer ganarlos.                   

P. ¿Te estás divirtiendo sobre la moto?

R. Sí, mucho, me lo paso genial, porque, además, creo que, gracias a Dios, no arriesgo más de lo necesario, no tengo esa sensación de ir pasado y disfruto mucho. Hace poco, en un entreno estaba haciendo un caballito en la parte de atrás del circuito y uno del equipo me vio y me dijo ‘¡hacías un caballito allí, tú solo!’, ‘es que yo los caballitos los hago para mí, porque me lo paso muy bien’, le dije. Todos hablamos con la moto y a lo mejor llega a una curva y pienso ‘voy a abrir un poquito antes’ y le digo ‘¡venga, ayúdame!’. Es ese nivel de confianza, de pasármelo bien, de disfrutar mucho.

P. La pegunta del millón, ¿para cuándo la retirada?

R. Pues, te digo la verdad, no me apetece, me lo paso tan bien con la moto, con el equipo, con mi familia, me ayudan a entrenar, a seguir activo y alguna vez que pienso ‘Javi, igual ya llega el momento’, me acuerdo de Josep Monge cuando me lo encontré una vez en el Mundial en Inglaterra y me dijo, ‘tío, yo me retiré y me senté en el sofá y cuando me levanté tenía diez años más’. Y me dio un consejo, ‘Javi, no te retires nunca, aunque sea para correr lo que sea’. Y es verdad, esa actitud en la vida de ser piloto, de estar alerta ante cualquier cosa, como por ejemplo aguardar frente un semáforo esperando a que se ponga verde, como en las carreras. A día de hoy, creo que voy a seguir algún año más. 

Uno de los motivos que aceleran la retirada de un piloto son las lesiones producidas por caídas en la pista, circunstancia que ha respetado a Javi. “Yo he tenido mucha suerte con eso -asegura-, también hace mucho el entrenar el físico. Es verdad que yo no he probado el alcohol en mi vida, no he fumado nunca, hago mucho deporte, muscularmente estoy fuerte. Soy también un tío optimista y, por ejemplo, la caída más grande que he tenido fue en Cheste, donde me fracturé la mandíbula por tres sitios y perdí veintitantos dientes y me lo tomé en clave de humor, porque tuve la boca cerrada con alambres sesenta días, no podía hablar, ¡imagínate, para una persona como yo no poder hablar durante dos meses! (Javi es un gran conversador, como bien reconoce). Mi mujer iba con los alicates en el bolso por si me venía un vómito y tenía que cortar los alambres. Hasta la peor lesión que he tenido, que ha sido ésta, todo queda como una anécdota divertida. Todo tiene su lado bueno y esa actitud es la que nos lleva a superarlo todo”.

P. Eres persona vitalista, jovial, positiva, de sonrisa fácil, ¿hay algo que te la haga perder?

R.

Pocas cosas, la verdad, tengo mucha suerte en la vida, tengo grandes amigos y es raro… En la muerte de mi padre lo pase muy mal y me afectó mucho, pero me afectó no porque se muriera, es ley de vida, sino porque estaba en la UCI y yo vivía a medio kilómetro del hospital, el 12 de Octubre, y lo que me dolió en el alma es que se hubiera muerto solo, a las 4:00 de la mañana, estando su familia a medio kilómetro, una familia además con mucho cariño, que no discute, todos muy unidos, y que muriera solo me afectó mucho. O una vez que a mi hijo, con nueve meses, lo llevamos al hospital y le tuvieron que hacer la prueba de la meningitis. Y de repente ves ahí a tropecientos médicos sacándole líquido de la columna y recuerdo aquellos cinco minutos como los peores de mi vida. Si algo me hace perder la sonrisa, es el bienestar de mis hijos, de los míos, pero no el trabajo, por ejemplo. Yo creo que el ser moteros, la competición nos ayuda mucho. Al final, te das cuenta de que una mala carrera puede pasar y luego viene otra y has ganado, entonces, una semana estás abajo y la otra estás en el podio y hay que relativizar mucho los problemas que tienes. La vida es trabajo y que lo que va mal hoy, no tiene por qué ir mal mañana. Pero creo que es un bien que tenemos los moteros, creo que somos de por sí gente bastante optimista y que disfrutamos esa sensación de libertad, de vida.

¿Y cómo se relaja el campeón? Durmiendo, como nos confiesa: “El equipo se ríe mucho, porque tengo el dormir fácil y en las carreras me relaja mucho. Me tumbo y duermo en cualquier sitio. En Jerez, me despiertan y me dicen que han adelantado la carrera y que hay que salir ya. Me puse el mono y gané y no se lo creían, un tío que lo acababan de despertar a gritos, sale y gana, y es porque dormir me relaja mucho. El deporte también me relaja mucho, fuera de las carreras, hacer deporte en general, quemo mucha adrenalina.

P. Eres muy exigente contigo mismo?

R. Cuando hago algo, lo doy todo. Por ejemplo, mis compañeros de trabajo, cuando vamos a jugar al pádel ninguno quiere ir conmigo, porque exijo que mi compañero corra y tenga las ganas de ganar que tengo yo, pero no soy un enfermo de ponerme a gritar, ‘¡has fallado una bola!’. Cuando organizamos un partido de fútbol con el equipo de la empresa, exclaman ‘¡oye, qué Javi viene a jugar, ya puedes correr!’, pero es porque es innato en mí. Corro en moto y corro para hacerlo bien y ganar. Entonces, todo lo que hago en la vida va con ese patrón. Soy muy competitivo.

Para Javi la victoria “sabe a podio, a mirar para abajo y ver a mis amigos, les veo la sonrisa, veo a Óscar, a Jorge, los veo disfrutar. A eso me sabe la victoria, a ver a mi gente feliz como yo”, mientras que la derrota, “cuando es culpa mía, como por ejemplo la carrera de Cartagena, que me equivoqué y me caí, pues es una semana entera de mal rollo personal, de rabia, porque me equivoqué yo, y esa semana sí la pasó mal, incluso me cuesta dormir, fíjate, con lo que me gusta”.

P. ¿Qué harás la temporada que viene?

R. Tenemos varias ofertas, ¡a la vejez viruelas!, estoy flipando. Pero, lógicamente nuestra primera opción es BMW, nos gustaría que nos echara una mano con la moto de 2020, porque nos gustaría cambiarla, no seguir con la de 2019, pero entiendo también que su situación es difícil. Somos el único equipo que va con BMW en el CIV.

Para terminar, le pregunto a Javi qué se siente al correr en un circuito vacío, como imponen las medidas actuales para luchar contra el coronavirus, siendo rotundo en su respuesta: “Mal rollo”, ese que no acompaña nunca a este campeón cuyo buen rollo es bien conocido en el paddock y fuera de él.

Fotos: Fernando Sotoca

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