ENTRE OLIVOS, ALMENDROS Y PINOS BLANCOS

Por Eduard López Arcos
Continúan las restricciones y el estado de alarma en gran número de países. La situación se ha alargado y todavía no sabemos cuanto tiempo durarán las limitaciones.

La mayor parte de los meses anteriores los he pasado entre Galicia y Portugal. Necesitaba, y quién no, viajar un poco y cambiar de paisajes. Me decidí a estar, lo que queda de año, más cerca del Pirineo.

Explorar es vivir

Ahora mismo me encuentro en la comarca catalana de Les Garrigues, en la provincia de Lleida. Había visitado la zona solamente de pasada, así que no conocía prácticamente nada. Tormenta, mi querida BMW F 800 GS, también necesitaba cambiar de aires por un tiempo. Durante estos días he podido reencontrarme de nuevo con mi vena exploradora. Mirar por encima el mapa, arrancar la moto y tirar en la dirección que más me apetezca, improvisando el recorrido sin saber qué me voy a encontrar es algo que me estimula. Me reconforta haberme tropezado, de nuevo, con mi verdadero yo.

En esta comarca se cultiva oliva arbequina, almendra y uva. Los campos se expanden por las montañas, que llegan a unos 600 metros de altitud. Encuentro la orografía de esta comarca muy curiosa. Para llegar a lo alto de las montañas se pasa por infinidad de campos de olivos, afincados en un espiral que nos lleva prácticamente hasta la cima.

El terreno es seco y bastante pedregoso. Existe una red interminable de pistas forestales que se diversifican en caminos y senderos, flanqueados por hermosos pinos blancos. La flora y fauna de esta zona es muy rica, pues se han catalogado más de doscientas especies.

La GS, la reina del lugar

Las características de esta tierra la hacen perfecta para rutas trail con motos de la gama GS. Las carreteras de esta parte del país son reviradas y con vistas espectaculares. Hay una carretera que me tiene robado el corazón. Apunta, porque pienso que te puede gustar. Son casi diez kilómetros desde La Pobla de Cérvoles a Cervià de les Garrigues. Si la haces en esa dirección (de sur a norte) y al atardecer, vas a alucinar con el festival de colores que se esparcen difuminados por detrás de las montañas. Aunque es una carretera muy divertida, de esas que invitan a ir a ritmo ligero, te aconsejo que te lo tomes con calma. Son solamente diez kilómetros, ¡pero qué kilómetros!

Cuando la situación general haya mejorado, espero compartir con otros riders algunas de las rutas que estoy haciendo estas semanas.

Parece que este año nos quedaremos sin viajar con garantías a otros países, así que hay que encontrar estímulos en esos lugares que tenemos más cerca.

Espero que estés bien y poder compartir pronto kilómetros contigo aquí, en el desierto de Marruecos o en el Sudeste Asiático.

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