MONGOLIA EN DIARIO DE UN NÓMADA

Por Miquel Silvestre
Hola, queridos amigos que seguís mis viajes por el mundo en moto. Y como ya sabréis, estamos recorriendo Mongolia cada domingo en la temporada 11 de programa de La2 ‘Diario de un Nómada’, que se emite a partir de las seis y media de la tarde.

En el primer episodio crucé la frontera con Mongolia tras una larguísima espera en las aduanas rusa y mongola y un interminable y confuso fárrago burocrático con permisos de importación vencidos y visados mal redactados, pero al cabo de diez horas me vi dentro de los embarrados paisajes del oeste de Mongolia, en las tierras altas de la cordillera del Altai, macizo montañoso que comparten Rusia, Kazajistán, Mongolia y China. Acabé aquella larga jornada siendo invitado a la humilde morada de Kosai y su familia. Una casa sin ducha ni retrete, pero como me dijo mi nuevo amigo, la ducha era el lluvioso cielo y el servicio era toda Mongolia, porque podía elegir cualquier rincón de la infinita estepa para cumplir con la naturaleza.

Al día siguiente me obsequiaron con un desayuno de mantequilla de yak y un asombroso concierto de música tradicional, además de con una gorra típica, que llevaré ya todo el viaje. Yo a cambio les invité a probar un queso manchego que traía de España y que me prometí reservar para un buen momento que mereciera un poco de sabor español del bueno y qué mejor momento puede haber sino el de dar a probar a una familia de pastores de Mongolia un producto lácteo tradicional de mi país.

El cielo estaba anubarrado pero no llovía y pude ponerme en marcha para recorrer un paisaje maravilloso, es la región montañosa del Altai y las cumbres aparecen cubiertas de nieves perpetuas. Es en esta región dónde los mongoles enterraban a los khanes y donde se supone que está la sepultura de Gengis Khan, aunque no se sabe exactamente dónde está y ese es uno de los grandes misterios de la historia universal. Para proteger su lugar de enterramiento Gengis Khan ordenó que todos los que participaran en el cortejo fúnebre y todos aquellos con los que se encontraran a su paso debían morir.

Esta bárbara costumbre ya fue relatada por Marco Polo en el libro de las maravillas. Sabed en verdad que todos los grandes señores que descienden de la dinastía de Gengis Khan son sepultados a su muerte en la montaña llamada Altai. Cuando mueren los grandes señores de los tártaros, aunque se hallen a cien jornadas de esta montaña, convienen en que les lleven allí. Y es gran maravilla que cuando el cuerpo de estos señores es llevado a esta montaña -aunque esté a cuarenta días de distancia-, todos los hombres que encuentra el cortejo fúnebre a su paso son pasados por las armas y atravesados por una espada por los que conducen el cadáver, que les dicen: “Id a servir a vuestro señor al otro mundo”, pues creen firmemente que el que así muere irá al lugar de la bienaventuranza a servir a su señor.

Y ya sabéis, si queréis saber más sobre Mongolia, Marco Polo y Gengis Khan, no os perdáis en La2 el episodio de ‘Diario de un Nómada’ que echan este domingo a partir de las 18:30 o buscadlo en RTVE a la carta.

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