JOSÉ MIGUEL HUARTE, EL RIDER QUE SE DIVORCIÓ Y RENUNCIÓ A TODO PARA SER LIBRE Y VIVIR COMO UN NÓMADA CON SU R 1200 GS, SU PICK-UP Y SU CARAVANA

Por José Mª Alegre
José Miguel Huarte (Pamplona, 1955) descubrió “que la vida era otra cosa” haciendo el Camino de Santiago a pie. Eso fue en 2014 y año y medio después se divorció, se compró una pick-up para llevar su R 1200 GS Adventure y una caravana para refugiarse en ella y desde entonces es un “nómada”, yendo donde quiere y le apetece.

Este cliente de Autosa, Concesionario BMW Motorrad en Oviedo, elige una zona para rodar con su BMW, busca un camping o cualquier otro lugar donde instalar su ‘cuartel general’ o campo base y desde allí sale con su moto a descubrir la zona. “Mi vida está en estos tres elementos, fíjate el valor que le doy a eso, que es lo que me permite seguir viviendo y la moto me permite vivir en libertad, me permite saborear la vida”, repite Huarte en varios momentos de la entrevista.

Esta transcurre durante una agradable y cordial comida en el Mesón de Villasirga, ubicado en Villalcázar de Sirga, en pleno Camino de Santiago, no en vano su fundador, Pablo Payo Pérez (1920-2003), era “Mesonero Mayor del Camino de Santiago” dando de comer a los peregrinos en esta localidad palentina, junto a Carrión de los Condes, donde nos hemos citado Huarte y el arriba firmante. 

A José Miguel la afición por la moto le viene como consecuencia de otra afinidad, la bicicleta (con ella hizo el Camino de Santiago por primera vez en 1993, año Xacobeo). “Cuando tuve 18 años, conseguí el carné de conducir moto y pude comprarme una Ossa Mick Andrews de trial, de 1973. Era de un piloto bilbaíno, que se llamaba Mendibil, y desde entonces mi afición ha perdurado”.

Las motos que han pasado por el garaje de José Miguel “no han sido muchas, nueve para ser exactos. La citada, después, un scooter 200, con el que me iba de Pamplona a Bilbao en navidades y en Reyes, con nieve, porque entonces no existían las autopistas, estoy hablando de mediados de los 70 en mis años de universidad, y había que ponerse periódicos bajo la cazadora para protegerte del frío. Ahora, es un lujo andar en moto, pero en aquella época te tenías que tomar algún carajillo para poder llegar a Bilbao (sonríe). Luego, hubo un paréntesis en la moto, porque te casas, tienes hijos, trabajo, y la moto no estaba bien vista, y es a partir del año 2002 cuando vuelvo otra vez al mundo de las motos con un scooter 250 cc”.

Del dos y medio, Huarte pasó a un maxiscooter, viajando con él a los BMW Motorrad Days, reparando entonces en la marca de la hélice. “Con él asistí por primera vez a los ‘riders’ en Sierra Nevada, en 2008. Y ahí, ‘descubro’ que existe BMW (sonríe de nuevo). Puntualizo, ahí es donde vi todo el catálogo de motos que tenía BMW. Y fue cuando me dije que la siguiente moto tenía que ser con cambio de marchas, como tiene que ser. Un año después, me compré la K 1300 S, y no sé muy bien porqué esa moto, habría que preguntarle a Javier Salillas, padre, de Motos Javier (Concesionario BMW Motorrad), que fue el que me la vendió, persona que también me envenenó con el mundo de las motos, al cual le estoy muy agradecido, un gran mecánico, que conozco desde hace muchísimos años. Mi idea era hacer carretera y meterme en circuitos; la K 1300 S era un pepinazo de 175 CV. Creo que fui, sino el primero, el segundo socio del circuito de Los Arcos, en Navarra, y nos lo pasábamos muy bien haciendo tandas. Pero meter una moto de esas características en circuito era un riesgo altísimo. Entonces, lo que decidimos un amigo, con el que compartía afición, y yo, fue pasarnos a la S 1000 RR para el circuito y la GS (que compró tras vender la K) para carretera. De esta forma, teníamos dos S 1000 RR, sin matricular, para el circuito, que cargábamos en los remolques, y luego la R 1200 GS para rutear y viajar. En 2013, me compré una R 1200 GS Triple Black maravillosa con la que disfruté muchísimo. Luego, en 2015 llegó la R 1200 GS Adventure azul refrigerada por agua, y después de la intervención de la cadera adquirí en 2017 esta blanca, adaptada a mis circunstancias de movilidad. Estas tres últimas las compré en dasMoto (Concesionario BMW Motorrad), en Astigarraga, a Gorka Escudero y su equipo, que es un excelente profesional y mejor persona y se portó estupendamente bien. Nueve motos en total. La S 1000 RR la vendí en 2012 para poder sufragar una intervención quirúrgica mediante el robot Da Vinci”.

Pregunta. Tú estabas casado, tienes hijos, y decides cambiar tu vida en el Camino de Santiago, ¿cómo tomas esa decisión?

Respuesta. La decisión de cambiar mi vida estaba tomada mucho antes de cuando se produce, pero ese es el runrún que tienes permanentemente de que algo no está funcionando bien y esto se resume en que todo ser humano se mete en una burbuja en cuyo interior crees que la vida es otra cosa. Yo, eso, lo descubro haciendo el Camino de Santiago. Andando esos 28 días, desde Pamplona, ese runrún te da la fuerza para terminar el camino, pero también mental para tomar decisiones vitales, para decidir qué es lo que quieres hacer el resto de tu vida. Yo estoy viviendo el tiempo de descuento, ya he cumplido los 65, tengo una incapacidad desde 2014 y lo que descubro es que quiero ser José Miguel Huarte Goñi y no quiero ser lo que a una sociedad o un entorno social le interese o le deje de interesar. Entonces, lo planteo y se toma la decisión y me divorcio. 

En 2011 hubo un hecho que cambió el devenir de José Miguel y las postreras decisiones tomadas, un accidente “de esquí muy grave donde volví a nacer y a partir de entonces es cuando empiezas a valorar qué es la vida. Para mí todas las mañanas empieza la vida, todas las mañanas empiezo a vivir, porque soy un enamorado de la vida, no soy un enamorado de las motos. Mi moto es la máquina, es la herramienta que me permite vivir, la que me permite llegar a lugares maravillosos que de otro modo sería impensable y además en menos tiempo”.

 “A partir de 2014 -prosigue-, cuando hago el Camino, descubro qué es ir a contracorriente de lo políticamente correcto, es romper esa burbuja donde has estado viviendo hasta ahora, es ‘destomar’ decisiones y plantearte la vida de otra manera, en el otro sentido. Como he dicho, yo ya estoy en tiempo de descuento, y en ese tiempo de descuento no tengo prisa por recuperar el tiempo perdido. Lo que tenga que vivir lo viviré intensamente. Después de lo que he pasado en los últimos nueve años, que me han metido diez veces en el quirófano, pues dices, aquí estoy. Soy un privilegiado, un superviviente. La vida merece la pena ser vivida. Hay que ser actor, no espectador y pasar a la acción”.

Y desde que rompió “las burbujas”, “asaltó” decisiones y fue contracorriente, Huarte es “una persona libre, porque no me ata absolutamente nada, vivo donde quiero, con quién quiero, vivo solo, vivo de los recursos que me he generado, no hay que olvidar que una pensión (su único ingreso) es algo que tú has generado, te lo has currado. Es aceptar lo que eres, poner los pies en la tierra y decir a partir de ahora vivo contracorriente: tengo una moto, unos esquís, una pick-up, una caravana y ahora mi objetivo es ir donde la vida quiera llevarme”.

De esta forma, quien fuera un emprendedor de éxito, un empresario de notoriedad en el mundo del turismo, se fue de su casa para “ser libre con una mano delante y otra detrás y lo poco que pude salvar. Me fui buscando esa libertad, pero, a diferencia de otros, como Charly Sinewan, que tiene toda la vida por delante, yo no. Pero creo que soy un afortunado habiéndolo hecho, aunque tardíamente. Pero no miro para atrás, todo lo que tenía que hacer desde el punto de vista convencional, lo he hecho: he trabajado, he tenido mis empresas, he tenido más o menos éxito, he tenido mi familia”. 

Desde entonces, este rider de vida nómada va por donde quiere con su pick-up, la R 1200 GS Adventure en lo alto (que baja y sube de forma totalmente automática, sin esfuerzo alguno, con un sistema ideado por él) y su caravana donde se refugia “porque me parece que el regalo de un ser humano es la vida. Como decía José Luis San Pedro, viejo profesor, ‘el tiempo no es oro, el tiempo es vida’ y el tiempo que me quede, lo voy a vivir, ese es mi reto, pero no con prisas, no tengo prisa. Si ves el modelo (se refiere a los tres vehículos que mueve por cualquier carretera o lugar), dices, ‘este tío está loco’. No, este es mi plan de pensiones, la diferencia es que la gente tiene un plan de pensiones en variables o en renta fija para luego no sé qué. ¡Pero qué carajo para luego! La vida es hoy y ahora y lo que hice fue salvar los muebles, coger el plan de pensiones y materializarlo, ¡bendita locura!”.

P. ¿Eres feliz?

R. Esa pregunta tiene muchas respuestas, pero soy razonablemente feliz, lo que la vida me está permitiendo ser feliz, pero para que haya felicidad tiene que haber infelicidad. Es decir, la felicidad no es un estado, es un momento y para que haya un momento de felicidad tiene que haber un momento de infelicidad, porque en la comparación está el éxito. He estado diez veces hospitalizado, con dolores y tal y cual, pero eso ni lo cuento, eso no existe en mi vida. Los sufrimientos no existen, existen los momentos felices y, según estos, soy feliz, pero lo matizó con lo de razonablemente.

P. Cuál es tu plan de vida?

R. Pues cojo mi pick-up, con mi moto encima y la caravana detrás, y salgo. Yo no planifico ni digo voy a estar tantos días aquí. La primera salida después del confinamiento, salí con la intención de hacer la N-2 portuguesa, que va desde Chaves hasta Faro, 800 kilómetros. Lo que hago es montar campos base y desde ahí hacer rutas radiales con la moto. Por la edad, ya no es cuestión de atravesar toda Europa en moto para hacer la Pamir, por ejemplo, como lo hacen otros, es mucho mejor esto (lo suyo), que vas con calefacción o con aire acondicionado y cuando llueve vas protegido. Antes, cuando iba de viaje, iba a los sitios sin detenerme, como cuando hice el Camino de Santiago en bicicleta en siete u ocho días, a cien kilómetros diarios, ¡qué bien!, pero no te enteras, sólo es pedalear y pedalear. Ahora, busco otras cosas, observar, valorar, estudiar, conocer gente, empatizar, ayudar… Llevo una infraestructura que me permite pernoctar donde me da la gana y hacerme una tortilla. Recientemente, he estado en Cistierna, cuenca minera de León, al lado de Riaño, llegué con la intención de estar cinco días y me he pegado allí 40 días acampado en un camping, el campo base, y de ahí sacas la moto y hoy me voy a Potes y a Santo Toribio de Liébana, cuarto lugar Santo de la cristiandad, un sitio interesante. Te vas a Covadonga, los lagos, ‘La Santina’, por unas carreteras y unos paisajes increíbles, te comes un cachopo…”. Pero no le falta ánimo para dejar su ‘montaje’ en casa e irse de viaje con la moto como hizo “el verano pasado, que atravesé media Europa en la GS para ir a ver a mi hija en Koblenz, Alemania”.

P. ¿Cómo se lleva la soledad?

R. Maravillosamente. Estoy permanentemente en contacto con mis hijos. Es que yo no echo en falta nada, soy relativamente feliz también en soledad, porque se puede llegar a ser feliz hasta en una celda, en una prisión, la mente nunca la tienes prisionera, eso sí, necesitaría un libro y los vídeos de Charly o de Agustín… Pero es que ahora, aquí (señala el móvil), llevas todos los libros y toda la música que quieras, porque siempre tengo que estar o escuchando música o leyendo. Entonces, la soledad es maravillosa, nacemos solos, solteros, morimos solos. Aunque no hago ascos a una buena compañía. 

P. Qué necesitas para vivir.

R. Necesito muy poco, realmente. En una situación de estas, lo que tienes que hacer es un ejercicio de humildad, ponerte en tu sitio, poner los pies en el suelo… Yo soy autónomo, me autogestiono todo, pero evidentemente he bajado el listón muchísimo. Aunque lo que llevo aparenta mucho y la sociedad te señala en función de lo que está viendo, lo que no sabe es que no tengo más que esto y mi pensión. La diferencia entre los motoviajeros y yo, es que ellos tienen su vida en un vehículo y yo en tres. Charly tiene sus cosas en un trastero y yo en una casa de pueblo por la que pago 400 euros al mes, donde tengo mis cosas. Dada mi edad, no sé cuántos años buenos voy a tener, cuatro, cinco, diez, ¿ir con una 1200 con 75 años? Ojalá. Yo me cuido para poder llegar a una cierta edad con calidad de vida y para mí la calidad de vida no es estar jugando al dominó, es estar andando en moto, es esquiar, es viajar, una de mis pasiones.

P. ¿Por qué BMW?

R.  Ya te he contado que pasé de un maxiscooter a la K 1300 S. Había probado la R 850 R de un amigo y me encantó. Luego, la evolución a la S 1000 RR y a las GS para buscar una polivalencia, porque es una moto que te permite hacer todo, puedes seguir haciendo lo que estabas haciendo, pero es que, además, puedo hacer pista y entonces soy fan de la 1200 y ahora por supuesto de la 1250. En primavera, cambiaré de moto, porque la mía cumple cuatro años. ¿Y qué hago, me paso a las 1250? Yo creo que sí.

Una moto, su actual R 1200 GS Adventure, que lleva a Autosa por azar, por esas casualidades de la vida. “En cierta ocasión -cuenta Huarte- alguien me dijo ‘¡oiga, amigo, qué montaje lleva!’ y resulta que era Jonathan Reyes, del departamento Comercial de Autosa, en Oviedo, y le dije ‘pues os he pasado un correo para pasar la revisión de los 40.000 de mi moto’. Se extrañó, tiró de teléfono, habló con su jefe y por la tarde tenía el presupuesto y desde entonces llevo la moto allí, porque el trato fue extraordinario. Hasta el Gerente, José Luis Fernández salió a saludarme y ver todo el montaje y con ganas de hacer cosas juntos”.

P. Que te da la moto?

R. Mucha satisfacción. Me ayuda a vivir, a plantearme mi vida como la quiero plantear, porque me da libertad de movimientos, conocer muchas otras personas, estar en un continuo apredizaje, admirar lo que quiero admirar, ya sea un monte, un puerto. San Glorio, San Isidro, me los he hecho 25 veces, y además esa sensación de seguridad que me transmite esta moto y no quiero hacer publicidad de BMW, pero el cambio secuencial, que entres en una curva y metas la marcha y la moto se incline muy dócilmente; ese freno motor, y luego apoyarte un poco con el freno trasero, que me encanta usarlo, porque me ayuda a tumbarme… Me gusta conducir. Disfruto conduciendo. Si ya tienes experiencia, no vas a saco, para eso vete al circuito, yo voy rápido pero controlado. En alguna ocasión he tenido algún susto debido a la carretera, pegando algún meneo, pero la moto, gracias a su seguridad y los controles, ha vuelto al sitio sin hacer yo nada.

Su R 1200 GS ADV y su traje BMW Rally “es impresionante, no me lo quito ni en verano ni en invierno, le pones el forro y ¡guau! Lo meto en la lavadora de vez en cuando y como nuevo”.

Uno de los secretos de José Miguel para mantenerse en forma es “tener ilusión por vivir y la alimentación, yo le doy un 70% de importancia y un 30% a la actividad física. Hay que aprender a saber comer sano y en las cantidades que nos corresponden. Nuestra sociedad está sobrealimentada, debemos comer la tercera parte de lo que comemos y voy a decir algo que igual no suena bien: deberíamos volver a la alimentación de posguerra, poca comida y natural, comer todo aquello que no lleve un proceso excesivamente elaborado”.

Respecto al ejercicio físico, nuestro protagonista “camina, porque ya no puedo correr como lo hacía antes, por el problema de la cadera, y quiero volver a la bicicleta, pero fundamentalmente caminar, subir y bajar la moto las veces que haga falta, viajar y estar activo”.

18 Respuestas para “JOSÉ MIGUEL HUARTE, EL RIDER QUE SE DIVORCIÓ Y RENUNCIÓ A TODO PARA SER LIBRE Y VIVIR COMO UN NÓMADA CON SU R 1200 GS, SU PICK-UP Y SU CARAVANA”

  • Antonio dice:

    Te comprendo ,tres operaciones de tendon de Aquiles ,una incapacidad y viudo ,enhorabuena ,me gusta tu forma de vivir,una cosa ,existen caravanas para llevar la moto dentro ,yo tengo TT pero no es pik-up,saludos y ráfagas ,mi moto es una R100gs,pd,classic .

  • Juan Antonio Ruiz dice:

    Enhorabuena / envidiable

  • Manuel Corujo dice:

    Me pareces un valiente, y un ejemplo para muchos, ánimo amigo.

  • Ibon dice:

    si señor!!!!!
    Creo que cuando me jubile seremos unos cuantos que siguen tu ejemplo.
    Simplemente decidiste disfrutar DE LA VIDA….QUE YA ERA HORA….
    ANIMO!!!

  • Rafa Simpson dice:

    -Hola José Miguel!!

    -En primer lugar, felicitarte por tu forma de vivir “tu tiempo de descuento”, después desearte que ese tiempo y esa forma de vivirlos sean muy largos y por último, decirte que siento “envidia sana” por tu decisión. Olé tú!!

    -Me siento muy identificado contigo en varios aspectos: También estoy jubilado desde hace un año, por un accidente de esquí en GrandValira (Andorra), del cual sufrí una lesión medular que me ha dejado en silla de ruedas con 53 añitos. Tengo en el garaje mi BMW R 1150 GS Adventure del 2003 y mi Todo Terreno “arreglado”, con el que hacía mis viajes a Marruecos un par de veces al año, cuando mi trabajo me lo permitía. En mi caso particular ya no puedo volver a hacer lo que hacía.

    -Felicitar a José Mª Alegre por esta espectacular entrevista y enviaros un fuerte abrazo a los dos. ✌🏽💪🏽

    -Fdo. Rafa Simpson. 😉

    • José Miguel dice:

      Hola Rafa, siento mucho que ese accidente te impida volver hacer lo que hacías. Lo siento de verdad. Tienes que mirar para adelante y buscar otras maneras de disfrutar. No hay otra. Tenemos que sobreponernos a las adversidades. Somos supervivientes y aunque «en tiempo de descuento», tenemos TODA LA VIDA POR DELANTE. Dime si puedo hacer algo por ti. Un abrazo fuerte amigo.

  • Juan castañeda dice:

    A mi me faltan unos 7 añitos para jubilarme y tengo una cuenta de ahorros únicamente y exclusivamente para comprar mi Moto BMW creo que será uno 850
    BMW debería tener un plan de jubilación para ahorrar ahí para nuestras motos esta sería una idea excelente para BMW y para nosotros
    Sigue adelante con tus sueños y se libre

  • Ronald Fraga dice:

    Mucha suerte, tienes toda la razón por aquí solo se pasa una vez, la riqueza que te llevas es la que disfrutas…

    BON voagage

  • CJGR dice:

    Enhorabuena por hacer lo que te gusta y ser feliz. Creo que eso es lo más importante. ¡A disfrutar!

  • Diego Benitez dice:

    He leído el artículo siendo motero de siempre, y me alcanzado el alma el esquema sin prisas de llegar, ver, disfrutar y empatizar, llegando a comprender que tu tiempo solo te afecta a ti y a la actitud que tú tengas en gestionar el mismo. Salud y suerte.

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