BMW R 18, UNA OBRA DE ARTE SOBRE RUEDAS

Por José Mª Alegre
Observar la R 18 es como contemplar una obra de Picasso, de Van Gogh o de Dalí, porque la BMW es una obra de arte. Pero si verla es extasiarte, conducirla te eleva al summum, porque es bien cierto que BMW, tal como reza el eslogan publicitario, ha puesto toda el alma en su fabricación, pues esta Cruiser dimana de la historia de la marca, parte de su esencia, un tributo a la icónica R5 de 1936.

La R 18 es una moto superlativa plagada de detalles de calidad, de buen gusto, que conforman una motocicleta única que al llevarla te traslada al placer máximo, a la emoción de la historia en un concepto que, no obstante, resulta innovador y moderno a la vez. Ese guiño a la R5 de 1936 lo encontramos en varios detalles, el depósito en forma de lágrima, la pintura negra con la doble línea blanca y el cardán a la vista. Es por ello que al apretar el botón de arranque situado a la derecha del manillar, operación que no necesita la llave (basta con llevarla en el bolsillo), símbolo de la tecnología que aplica la R 18, suene la música celestial de su motor y te sientas como Daniel Baremboim dirigiendo la orquesta filarmónica de Viena en la Sala Dorada de la Musikverein de la capital austriaca en el concierto de año nuevo. El sonido ronco que emiten los apabullantes escapes dobles (uno a cada lado) en forma de cola de pez, resulta embriagador, estando presente en tus tímpanos al circular en ella, pero sin llegar a molestar, porque no es invasivo.

Fascinante e imponente

El sonido excelso del ‘Big Boxer” de 1.800 cc, el de mayor cilindrada construido por BMW hasta la fecha, la planta tan espectacular que tiene y sus bellas formas, los abundantes cromados que lleva cuyos brillos nos obligan casi a mirarla con gafas de sol, y esos tremendos cilindros, resulta tan imponente que o te lanzas sobre ella para disfrutar de tan formidable Cruiser o te echas para atrás abrumado ante semejante joya incapaz de subirte a ella, no vaya ser que la vayas a dañar.

Y me subí, por supuesto, pero lo hice con cierta cautela a la espera de las primeras reacciones, pues la R 18, como buena Cruiser, no es una moto convencional, y menos esta BMW en la que la marca ha creado algo fascinante a la vez que imponente. Con un motor bicilíndrico bóxer de 1.800 cc, 91 CV de potencia a 4.750 rpm y un par bestial, 150 Nm entre 2.000 y 4.000 vueltas, con homologación Euro 5, y 110 kilos su peso para un total de 345 kilos, las cifras de la R 18 apabullan.

Sentarse en ella es fácil, pues la altura al suelo es de solo 690 mm; el asiento es amplio y mullido, además de cómodo. El manillar es ancho, lo que obliga a alargar los brazos, sobre todo en las maniobras lentas, y los estribos no están muy adelantados, por lo que su conducción resulta confortable, incluso en largas distancias como las que hice. Claro que éstas difícilmente superarán los 220 kilómetros sin parar y estirar las piernas, que es la autonomía que ofrecen los 16 litros de su precioso depósito, aunque dependerá de la ‘caña’ que le demos. Pero la R 18, cuyo motor, circulando a 120 km/h gira a 2.600 vueltas solo, es, obviamente, muy contenida en el gasto de combustible, con una reserva (de cuatro litros) que no es conveniente pasar de 50 kilómetros, señalándolo en el único reloj de la instrumentación de bonito y elegante estilo ‘vintage’. La velocidad es analógica, con la típica aguja que la señala, si bien la esfera contiene una pequeña pantalla LCD con mucha información que cambias con el pulsador situado en la piña izquierda, siendo muy legible y práctico. 

La First Edition, única versión por el momento, además de la suficiente equipación de serie que trae, se puede ‘customizar’ hasta con cuarenta personalizaciones diferentes gracias al amplio catálogo de accesorios que BMW ofrece para esta moto.

Donde se nota el peso de la R 18, además de la maniobras en parado (como ayuda cabe la opción del sistema de marcha atrás que se acciona mediante una pequeña palanca situada en el costado izquierdo), es al enderezarla para quitarle la pata de cabra e iniciar la marcha, pues ésta es muy larga para asegurar la estabilidad de la moto una vez estacionada, quedando muy inclinada.

Con el motor en funcionamiento al ralentí, los movimientos laterales de la moto ante este impresionante motor bóxer refrigerado por aire y aceite no pasan desapercibidos, haciéndose más evidentes al acelerar. El peso, el volumen (la R 18 mide 2.440 mm), los cilindros, que te parecen todavía más grandes cuando estás en el puesto de conducción, el lanzamiento de las horquillas, las dimensiones en general apabullan, pudiendo incluso cohibir al engranar la primera (que, por cierto, apenas se oye, al igual que el resto de velocidades) e iniciar la marcha.

Sin embargo, una vez en movimiento, ¡albricias!, la R 18 se muestra dócil, dejándose conducir con facilidad, cogiendo confianza a medida que avanzan los kilómetros. Está claro que hay que ser consciente del volumen de los cilindros cuando andas en un atasco, pero por la ciudad, donde hice bastantes kilómetros, aunque no es su mejor hábitat, vas sorteando coches con agilidad, porque se mueves con soltura.

Una moto con empuje, estable, aplomada y divertida

Claro que el poderoso motor es su mejor aliado para salir airoso de cualquier lío en el que te metas. Entre las 2.000 y 3.000 rpm, su empuje es tremendo, respondiendo al puño derecho desde abajo en cualquiera de las seis velocidades que lleves engranada, pues tiene tanto par que la entrega de potencia es rotunda.

En carretera me lo pasé muy bien con la R 18, probando los tres modos de conducción que tiene: Rain (suave), Roll (normal) y Rock, el más ‘cañero’, que fue, finalmente, el que más utilicé tal vez por ser ‘hijo’ del ‘rock and roll’. Cuando la carretera es buena, el comportamiento de esta moto es suave y divertido. En los adelantamientos, el empuje del “Big Boxer” facilita la maniobra, reduciendo los riesgos. Es en las curvas donde la poca altura al suelo hará que limemos los avisadores de las estriberas, convirtiéndose al final en un aliciente más, pues el gran aplomo de esta moto y el control que tienes de ella en todo momento invita a ello. Y si las cosas se complican, el control de tracción sale en nuestra ayuda. En carreteras rotas, el corto recorrido de la suspensión trasera, 90 mm, nos pegará algún latigazo en la espalda, obligándonos a levantar el trasero en más de una ocasión. La suspensión delantera, por el contrario, lo absorbe todo. 

Los frenos, con sistema ABS integral, tienen una actuación magnífica, y si el doble disco delantero es brillante, el monodisco trasero sorprende por su eficacia, y hay que reconocer que su labor, con sus 345 kilos, a los que hay que añadir el peso del piloto, es de gran responsabilidad, cumpliendo con sobresaliente, sumando confianza en la montura.

Me sorprendió la impresionante iluminación de la R 18 (pudiendo añadir las luces adaptativas). No me gusta viajar de noche en moto, pero a la vuelta de Segovia se me hizo tarde, cayendo la oscuridad, saliendo las virtudes del faro Led que lleva la BMW, pues me permitió ver la carretera de maravilla. ¡Y cómo se agradece cuando compruebas que te abres paso en la noche con la iluminación suficiente para circular con seguridad!

Otra seguridad absoluta es que la R 18 no pasa desapercibida y el que la conduce tampoco. Me abordaron, me pararon y me preguntaron todo lo que se puede interpelar sobre esta moto que se queda en la retina incluso de los más indiferentes al mundo de las dos ruedas.

Como tenía interés en conocer la opinión de los moteros sobre la R 18, me fui a la Cruz Verde, lugar de reunión de éstos junto al Escorial, en la Comunidad de Madrid. Cuando llegué, no hubo que esperar nada, los habituales del lugar y los que no, se acercaron a la moto para dar su opinión, fotografiándoles junto a la R 18.

Los riders opinan sobre la R 18: “La moto es preciosa, increíble”

Quique: “Es una belleza de moto, pudiéndola tener tanto en carretera como en el salón de casa, que te queda realmente espectacular. Una maravilla, una obra de arte”.

Ángel: “Qué maravilla de moto, con un motor bestial, una moto con una línea preciosa, cardán al aire, pintura en negro brillante muy conseguida, espectacular, horquillas enormes, la moto es preciosa, increíble”.

Fernando: “No es mi tipo de moto, pero es muy bonita, para tenerla en el salón de mi casa”.

Álvaro: “Yo no la tendría en el salón de casa, si me gasto ese dinero en una moto, la uso hasta que se le caigan las ruedas, seguro”.

Fabricio: “Guapa, no es mi tipo de moto, ni mi estilo, pero es muy guapa”.

Monchi: “Es una moto muy bonita, con un ‘motoraco’, podría tenerla, porque es muy bonita”.

Blanca: “La moto es preciosa, los cromados, todo, es divina y tiene mucha elegancia”.  

                                  

 

7 Respuestas para “BMW R 18, UNA OBRA DE ARTE SOBRE RUEDAS”

  • JOSE dice:

    preciosa , espero ver una pronto por la calle y si me gusta realmente , me compro una.

  • PABLO dice:

    DECIDIDO… EN CUANTO PUEDA ME LA COMPRO

  • Mon dice:

    Pros: ágil y manejable, parece una GS con poco ángulo de inclinación, responde al Gas metiendo la moto al estilo Keith Code, comportamiento del cardan excelente, igual que una cadena (la electrónica hace milagros). Delicia de cambio, a 120 en 6ª ausencia de vibraciones.
    Contras: reserva que funciona a la inversa, distancia estriberas asiento escasa, postura forzada, reposapiés horribles e incómodos, caballete lateral
    Incómodo de retirar,

  • Alfonso Diaz Arnal dice:

    Los «biker´s» que peinamos pocos cabellos, nos resultan familiares estas fotos, nos recuerdan la de Zundapp, DKW y BMW también con sus motores boxer eran maquinas duras, con circuitos eléctricos delicados y sencillos al mismo tiempo. Esta nueva veremos como acepta el paso de los años.

  • Miguel dice:

    Tengo la R1200CL, la K1, Burgman 400, Vespa, Yamaha 250SR…, y me gustaría ampliar mi garaje para esta moto, pero por su peso me echo atrás.
    PARA CUANDO UNA IDÉNTICA PERO CON EL 1200 Y MUCHO MENOS PESO???

    Es realmente maravillosa su presencia y belleza.

    • Mon dice:

      El peso ni se nota, aún no he usado la marcha atrás ni el arranque en pendiente. Larga si es un montón, un poco más que la 16000. Para viajar la K 16000 la supera en todo y en todos los terrenos. Es una moto para viejos (69) que queremos circular despacio. La última moto que tuve con 100 Cv o menos fue la K1 y me parece recordar que era mucho más veloz que esta.

  • Jesus dice:

    Absolutamente preciosa. Voy cumpliendo años y el uso que le doy a mi actual moto, K 1600GTL, ya no es el de viajes largos. Algún día haré el cambio hacia maquinas de pilotaje mas tranquilo y esta estética me llena. El problema es que seguro iré a una moto mas ligera y su peso es un inconveniente importante. Suscribo lo dicho por Miguel. Una 1200 con esa estética seria mi candidata.

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