MIRYAM AGUILAR: “LA MOTO ME DA MUCHA VITALIDAD. ME PONE LAS PILAS”

Por José Mª Alegre
Miryam Aguilar va en moto desde hace seis años, aunque “me ha atraído desde muy jovencita”. Con su BMW F 700 GS, viaja, se mueve y siente, incluso, que “el día empieza de otra manera. A mí me da mucha vitalidad, creo, además, que hasta tengo mejores reflejos, me siento más viva, más espabilada. Me pone las pilas ir en moto”, asegura.

Miryam Aguilar (Madrid 1968), es Directora de Relaciones Institucionales y Territorio en Red Eléctrica España desde hace poco más de cuatro meses, un ‘puestazo’, afirmo. “La verdad es que sí -responde ella-, y estoy encantada, porque, además, es un trabajo muy bonito y estoy aprendiendo muchísimo”.

Estamos sentados en una terraza en este sofocante agosto madrileño que la asfixiante noche, que se nos ha echado encima durante la sesión de fotos, alivia con una brisa reparadora. Al alcance de nuestra vista, las motos, motivo de la entrevista que se convierte en una interesante conversación con Miryam fruto, sin duda, de su elevada arquitectura intelectual y un innato don de comunicación que posee.

Pregunta. ¿Por qué vas en moto?, le lanzo sin más para ir a “lo mío”.

Respuesta. (Risas). Porque creo que es una forma de viajar, de moverte, de sentir, que a mí me da mucho. Simplemente, cuando voy de casa a la oficina en moto (que no lo hace siempre que quiere), el día empieza de otra manera y es otra manera de enfrentarte a las cosas.

Miryam usa la moto, “sobre todo, para viajar, y por ciudad, de vez en cuando, pero para lo que me gusta usarla es para viajar, pero no para viajar a Nueva Zelanda. Yo digo que con la moto he descubierto otra España y de verdad que eso se lo tengo que agradecer a la moto y es porque he descubierto otra vez la carretera secundaria, la carretera pequeñita, los núcleos de población muy pequeños, otra España que tenía completamente olvidada y abandonada y creo que es una de las cosas que más me ha gustado descubrir con la moto”, afirma.

Como queda constancia al principio, nuestra protagonista no es una rider de práctica longeva, aunque sí lo es su afición. “Yo llevo seis años con la moto y en mi casa le tienen pavor, les horroriza. Pero a mí, la moto, desde muy jovencita, siempre me ha atraído muchísimo. Cuando me casé, dije, ‘ahora que estoy casada voy a intentarlo’. Pero lo dejé para más adelante, quizás por una frase de mi ‘querido marido’ (se ríe con cierta picardía) que me quedó grabada en ese momento, que fue ‘pero si tú no sabes llevar ni una bici, ¿dónde vas a ir con una moto?’, frase que se me quedó clavada y, claro, cuando me divorcié lo primero que hice fue sacarme el carné de moto (dice sin poder contener las carcajadas). 

P. ¿Nunca le has enseñado a tu ex que sabes, puedes y vas en moto?

R. Alguna vez me ha visto en la moto. De hecho, a él le daba muchísimo miedo (la moto) y yo creo que después de verme a mí, no sé si acabo comprándose él también una… Pero esa frase fue una cosa que me espoleó muchísimo, yo pensé ‘quién eres tú para decirme a mí lo que puedo y lo que no’. Yo he sido muy tardía en la moto, me saqué el carné con 46 o 47 años, y el segundo gran enemigo que me encontré, fue el profesor de autoescuela, que cuando me vio aparecer, dijo, ‘Dios mío, esta señora dónde va’ (risas de nuevo), y su consejo fue que me cogiera un scooter y me fuera aprender con él y luego que intentara sacarme el carnet de moto grande. ¡Es que yo no había cogido una moto en mi vida, ni un scooter, ni un Vespino ni nada que no fuera más allá de una bicicleta! 

El interés de Miryam por la moto fue “de pequeñita. Veía a la gente en moto y me daba la sensación de que disfrutaba y yo lo quería probar. Lo que no sé es cómo me atreví con una moto grande desde el principio, porque, efectivamente, lo lógico hubiera sido decir ‘pues, ya que vivo en Madrid, empiezo con un scooter, me muevo y veo si me gusta o no me gusta’. ¡Es que ni lo había probado siquiera! (exclama). Pero yo dije, ‘quiero la moto para viajar y con un scooter no puedo viajar, entonces, desde el principio me pongo a conseguir el objetivo que es viajar con la moto’. Y a por ello qué fui”.

P. En España hay censados un total de 3,23 millones de vehículos de dos ruedas, pero solo el 16% de conductores de moto son mujeres, ¿a qué es debido?

R. Pues no lo sé, habría que hacer un estudio sociológico. Pero lo que veo, primero, es que muchísimas mujeres van de ‘paquete’. O sea, que acompañan a sus parejas yendo detrás, pero no se animan a llevar una moto. Les debe gustar, porque si vas de ‘paquete’ la moto te tiene que gustar, de lo contrario es difícil aguantar ir detrás y, aun así, no se deciden. Hay mucho miedo. Recuerdo que mi profesor de la autoescuela, cuando yo estaba haciendo las pruebas para hacer el examen, me decía, ‘Es que las mujeres tenéis un problema. Y es que en la prueba de velocidad os tiran atrás a todas porque sois incapaces de darle gas a la moto’. Y no quisiera darle la razón, porque cuando he entrado en este mundo y he conocido muchas mujeres que sí llevan moto y pilotan, he visto que conducen maravillosamente bien. Muchas, estoy convencida, que muchísimo mejor que muchos hombres, y que no hay nada, ninguna barrera que pueda pararlas por el tamaño de la moto, por la potencia, ya sea haciendo pistas o carretera. Al final te preguntas, ¿por qué? Y yo creo que muchas mujeres no se lo han propuesto, no se lo plantean. A estas edades (se refiere a la suya), yo creo que hay mucho miedo.

P. ¿Crees que falta por normalizar el acceso de la mujer a la moto?

R. Yo creo que sí. Es un mundo que sigue siendo muy masculino. Cuando eres joven, es muy de los chicos que se dedican a correr, por eso asocio que a nosotras no nos guste la velocidad o nos guste menos. A ellos, en general, esa sensación de la velocidad, de la adrenalina, les gusta más que a las mujeres. Por otra parte, sacarse el carné de mayor, como es mi caso, tiene muchas ventajas a la hora de conducir de otra manera, de tener más prudencia, más cabeza en la conducción de la moto. Pero a esas edades, igual que he conocido hombres que se lo han sacado, el carné, a partir de los 40 años, conozco a muy pocas mujeres que lo hayan hecho, porque no se lo plantean. Y hay que fomentar que se saquen el carné, decirles que se va muy bien conduciendo una moto. Yo tengo un montón de mujeres que me han dicho, ‘qué envidia que lo hayas hecho’. ‘¿Y por qué no lo haces tú?’, les respondo. Cualquier mujer lo puede hacer. Yo animo a todas y no me canso de decir hazlo, hazlo y hazlo, sobre todo a las que me dicen que les doy envidia.

La F 700 GS de Miryam es de 2014, se la compró a Gaby, una rider que invitamos a que “pase” por la News, pues no hay ‘gesera’ que no hable de ella y de su magnífico dominio de la moto, tanto en asfalto como en off-road. Una moto, la de Miryam, cuyo kilometraje está próximo a los 60.000 kilómetros, haciendo con ella “unos 15.000 kilómetros al año”, asevera. “Lo que pasa es que en los dos últimos años la he cogido muy poco, por temas de trabajo. Es verdad que los fines de semana me doy vueltas de 400, 500 o 600 kilómetros superchulas, pero he viajado menos porque no me han cuadrado las vacaciones, ni los puentes ni los fines de semana y me da mucha rabia porque cuando no coges la moto enseguida pierdes destreza y eso lo noto muchísimo y luego no me siento tan segura”, se lamenta.

P. ¿Por qué BMW?

R. Porque, sinceramente, desde mi punto de vista, para mí no tiene competidor en la moto que yo buscaba, que era una moto cómoda para viajar, que pudiera llevar trastos y luego me permitiera meterme en pistas sin necesidad de tener una moto específica para eso y todo eso me hizo decidirme. Y la GS, en el momento que me la compré, no vi ninguna que fuera ni parecida, y lo tuve clarísimo. Luego, por supuesto, es una moto que también por estética me gusta y, además, por distintas cosas me he vinculado mucho a la imagen de BMW, a lo que me da la marca en el mundo de la moto, me gusta. BMW tiene un universo que me atrae, por todo, por esa idea de aventura, este tipo de motos que creo que nadie las hace como BMW.

Y lo dice quién no solo conduce una F 700 GS, sino que, además, llegó a probar la ‘madre’ de todas ellas, la R 1200 GS (ahora R 1250 GS), “tuneada por Touratech -puntualiza Miryam-en un curso de off-road”. Lo realizó en la escuela BMW Motorrad “y cuando llegué al curso, al que fui con mi F 700 GS, no quería hacerlo. Yo había dicho que dejaba la moto porque me había dado una chufla muy gorda y dije ‘ya estoy mayor, esto de la tierra conmigo no va’ -comenta-. Me había dado unas cuántas en tierra, pero en esa me asusté, además, me enfadé y dije ‘yo no tengo la moto para sufrir y que le den a la moto y a la tierra y lo dejo”, cuenta apasionadamente.

El caso es que la pareja de Miryam lo preparó todo sin decirle nada. Supo de unos cursos de la Escuela BMW Motorrad de Alemania y me dijo “nos vamos un fin de semana a Valencia que vamos a hacer una cosa”. Miryam no quería ir, y ella “enfurruñada” (todavía estaba escocida con la “chufla” reciente que se había dado), fue a regañadientes. “Cuando llegamos el sábado por la mañana -prosigue- empecé con los instructores, en mi caso, una instructora. Después de darme una larga explicación, me dijo, ‘ahora vamos a subir la pista’, y me veo un camino que subía y subía, con unos pedrolos y grava y me empezaron a entrar unos sudores… Y le dije, ‘yo no subo’. Pero subí. Por supuesto, la moto se me cayó, porque cuando vas con todo eso en la cabeza, qué te voy a contar… Se me cayó, rompí el retrovisor, y la instructora me dijo que no pasaba absolutamente nada, ‘venga, poco a poco’. Subí y eso era para haberme sacado un vídeo, ¡de pena no, lo siguiente! Iba con una actitud que era imposible sacar algo de mí, de verdad, y dije que no solamente no iba a hacer campo con la moto, sino que la iba a tirar a la basura. El caso es que llegué arriba, empecé a hacer los ejercicios de equilibrio, pero no podía, porque la moto se me calaba. Entonces, la instructora me dijo, ‘coge mi moto’ (la R 1200 GS) y me subí a la 1200 y la empecé a sentir: ese embrague, esa suavidad, esa forma de llevarla, la moto perfecta y empecé a hacer lo que yo llamo el circo, todo tipo de ejercicios, y cada vez me empecé a sentir mejor y todo cambió. Hubo un antes y un después con esa moto”, certifica.

P. Entonces, lo que has de hacer, es comprarte una R 1250 GS…

R. Bueno, no lo sé. Lo que sí sé es que aquello me saco de ese estancamiento. Es verdad que ellos, los instructores, sabían hacerlo muy bien. Y lo hicieron muy bien conmigo, porque había un trabajo psicológico, tela… Pero, una vez que encontré esa facilidad de llevar esa moto, a partir de allí ya fue todo disfrutar. Aprendí muchísimo con ellos y fueron los que rompieron mi bloqueo y lo posibilitaron. Y me permitió relajarme con la moto y afrontar con confianza su conducción. Si tengo que coger una pista, la cojo. Y vi que podía llevar la R 1200 GS y que es una moto con la que te puedes sentir muy bien, a pesar del tamaño que tiene y de lo que puede asustar. Yo, por ejemplo, coger una moto que no fuera la mía, hubiera sido imposible. En otro momento de mi vida, la que tú has traído (la nueva F 900 R que invité a Miryam a probarla), no la hubiera cogido, me hubiera entrado mucho pánico: ‘Dónde voy yo con eso, si se me cae, la lío’. Pues hoy la he disfrutado, ‘¡es una pasada!’.

  P. Ya que estamos hablando de la F 900 R, ¿qué te ha parecido?

R. ¡Una pasada! Me ha parecido alegre, potente, te da mucha sensación de fuerza, es fácil, versátil… ¡Me ha encantado!

Para nuestra rider, la moto “fomenta la amistad, invita a descubrir cosas nuevas. Yo he descubierto otra manera de viajar y otra manera de mirar. La moto me da el vivir la calle, el viento, que sé que es muy típico, pero es verdad que todo eso se ve de otra manera totalmente diferente a cuando vas dentro de un coche. Yo me acuerdo, y vuelvo otra vez al profesor de autoescuela, porque yo creo que me traumatizó, qué decía: ‘¿La moto para viajar? ¡Si es lo más incómodo qué hay!’ y sólo le faltaba añadir ‘con lo bien que se va dentro de un coche’ (recuerda con una gran carcajada). Te lo juro que estuve por decirle a los de la autoescuela, ‘a este darle de baja, porque os hunde el negocio’ (risas). Y es todo eso lo que me gusta de la moto, que afrontas los viajes de forma distinta. Hay gente a la que le gusta para hincharse a correr, pero a mí me gusta para disfrutar de todo eso: aquí me paro, aquí hago una foto, esa carretera… En un coche es diferente, no te puedes parar en cualquier sitio, por ejemplo. Con la moto puedes meterte por un camino y subirte a la típica ermita que está en lo alto del monte para hacer una foto. Ese tipo de cosas no te las da un coche y eso es lo que yo puedo disfrutar con esta moto”, cuenta Miryam con pasión.

En esta reflexión sobre las virtudes de la moto y lo que aporta a esta rider su BMW F 700 GS, está la segunda parte, que son las relaciones humanas que propicia el mundo de las dos ruedas y que Miryam valora. “El tema de conocer a un tipo de gente diferente. Hay de todo, pero yo he conocido gente muy interesante, a Gaby, por ejemplo, que fue una de las primeras personas que conocí y ella me ha enseñado mucho. Siempre me ha dicho: ‘Miryam, las motos son kilómetros’, porque yo tenía mucho complejo con ella, ella conducía muy bien y yo muy mal, que si tenía este problema o este otro, aquí no me siento cómoda… y ella me respondía: ‘Kilómetros, vete con la moto a todas partes, úsala, móntate, haz kilómetros y cada vez te vas a sentir mejor, casi sin esfuerzo’. Y así ha sido”, reconoce.

Con su F 700 GS, Miryam ha viajado “mucho por España. Hice un viaje muy bonito a Escocia, en moto, pero ahí yo iba de ‘paquete’, todavía no me había sacado el carné. Y allí fue donde yo de verdad dije ‘esto está fenomenal, lo estoy disfrutando mucho, es muy bonito, pero habría disfrutado muchísimo más llevando mi moto’. Y ese viaje, que hice en 2013, que tengo un recuerdo de él maravilloso, me gustaría repetirlo, pero llevando yo mi moto, porque me gustó mucho. Y luego, tengo muchos viajes frustrados, porque programé uno muy bonito para Francia, que no salió; y he viajado mucho por España y por Portugal, que me encanta, un país a descubrir maravilloso, tienes todo lo que te puedas imaginar y más en cuanto a cosas para ver. Estuvimos allí con las GS Girls, un fin semana, en la Sierra de la Estrella, que yo no he hecho más curvas en mi vida (dice riendo). Y fue brutal, porque pillamos nieve, frío, tuvimos de todo, un viaje precioso, una pasada”, recuerda con mimo.

La actual es la segunda moto de la rider. La primera fue una F 650 GS (con la que aparece en algunas fotos). “Es que mi historia con la moto es muy cortita (dice riendo). Por eso digo que hay veces que me da un poco de pena pensar que he empezado muy mayor y que quizá habrá cosas que no me dé tiempo a hacer, ¿no?”, se pregunta.

A pesar de su breve historial motero, Miryam puede presumir de lo que a la mayoría le está ‘vetado’, que la diosa Fortuna llame a su puerta. “Nunca me ha tocado jamás nada en la vida y mira por donde, gané un concurso que hizo BMW, junto con la revista ‘Motociclismo’, para conducir los scooter 400. Organizaron un día en el que llevaban a seis personas y una de ellas fui yo. Y probé los C 400 GT y C 400 X, y no me había subido a un scooter en mi vida y me parecieron la caña de España. ¡Cómo van! ¡Qué a gusto me sentí, qué fácil, van genial por ciudad! Y luego nos llevaron hasta Manzanares el Real y de allí a Colmenar Viejo por una carretera de muchas curvas y me encantó. Nos hicieron unas fotos estupendas, comimos en un sitio magnífico, disfruté como una loca. O sea, siempre me quedara el scooter cuando ya no sea capaz de subirme a la moto”, dice riendo.

P. ¿Cantas bajo el casco?

R. ¡Sí! (responde entre risas). Y mucho. Respecto a eso, te tengo que contar una experiencia. Uno de mis primeros viajes con mi moto fue a Asturias, pero a Asturias recorriendo España entera, yo creo que baje a Sevilla, brutal. No sé las horas que estuve encima de la moto y no tenía más de un año de experiencia. Nos perdimos y empezó a llover y yo ya no podía más, estaba agotada completamente. Se había hecho de noche y allí fue donde dije, llorando de desesperación, ‘tenemos que dormir en la carretera’, porque íbamos por secundarias y allí no había nada, era horroroso. El caso es que empecé a cantar yo sola, y no sé qué efecto me hizo aquello, ni sé por qué se me ocurrió cantar, pero gracias a eso llegué. Lo pase mal ahí.

P. Insultas al que te hace alguna pirula…

R. ¡Por supuesto! (proclama con solemnidad). Esa pregunta es totalmente obvia y sin ningún tipo de duda, tajantemente, sí. Y, además, de verdad, todos los días me sorprende, sí voy por Madrid con la moto, ver las cosas que hace la gente, me da igual moteros que ‘cocheros’. Porque los moteros somos mucho de decir ‘la que lían los coches’, pero los moteros, ojo. Yo he visto hacer muchas burradas en la moto. 

P. ¿Cómo pasaste el confinamiento, en estado de alarma, de ansiedad o de qué le vamos a hacer?

R. Un poco de ansiedad tuve. Porque el día 18, tres días después de declararse el estado de alarma, entré a trabajar de nuevas en la empresa en la que estoy ahora, incorporándome de manera absolutamente virtual. O sea, junto a la situación de encierro que todos vivimos, se sumó la ya de por sí estresante experiencia de entrar en un trabajo nuevo, y además con mucha responsabilidad, con gente a la que no podía conocer, a la que no podía poner cara, con una estructura de la empresa que no conocía y todo eso te genera una ansiedad que se sumaba a ese encierro. Intenté vivirlo de la manera más relajada posible, pero tengo que decir que costó.    

P. La pandemia que vivimos ha hecho que la gente utilice más el vehículo propio para moverse como medida para evitar el contagio, ¿crees que la moto es ideal para ese aislamiento y seguridad en la movilidad urbana?

R. Pues sí, la verdad. El problema es que la moto te condiciona luego muchas cosas. Yo, por ejemplo, el día que vuelva presencialmente al trabajo, que en mi caso será el uno de septiembre, pues el ir en moto me crea un problema, y es la ropa que debo de llevar. Claro que te puedes cambiar, pero llegar todos los días, cambiarte de todo, de ropa y de calzado, al final acabas yendo en coche. Pero, evidentemente, la moto es más individual. Y también lo es para aliviar el tráfico de las ciudades, lo mitigaría bastante. ¡Ocupamos menos! ¡Es un tema físico!

P. El otro día, mirando en tu Facebook para saber algo más de ti (en realidad no sabía nada de Miryam, salvo que era rider), me fijé en un ‘post’ que hacía referencia a cómo te gustaría que te recordaran. ¿Lo has pensado?

R. ¡Jolines! Me gustaría que me recordaran por las cosas que he hecho y no por las que no he hecho, eso lo primero. También por la cercanía, por la humanidad, por las decisiones, por no ser una persona parada, por no ser alguien que ha dejado de vivir cosas. Soy una persona bastante valiente, abierta, una persona del mundo, no soporto a la gente cerrada, no soporto a la gente que no es flexible, que es intolerante, no puedo, me supera.

Madre de una veinteañera, Miryam, a la que le gusta mucho “correr y nadar”, tanto que “un amigo me decía: ‘¿Ya estás en tu momento sirena?’ Siempre me he sentido muy bien en el agua y por eso buceo”, confiesa que “me encantaría tener un barco; es más, creo que la moto solo la cambiaría por un barco”, concluye. 

P. Una frase que te defina.

R. Se tú mismo, debería ser un mandato para todos. 

13 Respuestas para “MIRYAM AGUILAR: “LA MOTO ME DA MUCHA VITALIDAD. ME PONE LAS PILAS””

  • Icíar Tatay dice:

    Quiero aprender como ella. En qué escuela aprendió? No la nombráis.

    • Miryam dice:

      Hola Iciar!! La escuela en la que di el curso es BMW Enduro Park Aras de los Olmos;Malelobo School and Training. Con dos de los mejores instructores BMW de España: Víctor e Iciar Tatay que hicieron un trabajo 10 conmigo!! Y no era nada fácil…
      Gracias, gracias, gracias.

  • Lucia dice:

    ¿En qué escuela aprendió? No la nombráis.

    • Jorge Fernández-Tagle dice:

      Que tal Lucia, los Instructores son Víctor e Iciar Tatay del equipo Malelobo en las instalaciones del BMW Enduro Park Aras de los Olmos. Pertenecen a la escuela de Tomm Wolf, el organizador de todos los GS Trophy hasta Mongolia y fundador de la escuela BMW Enduro.

      https://malelobo.com/index.php/en/

  • Juan Manuel dice:

    Estimada MIRYAM: no tengo el placer de conocerte aunque, al parecer, nos dedicamos profesionalmente a asuntos similares en organizaciones diferentes. Conduzco motos desde que tenía 16 años (un buen número de ellas BMW) y me alegra mucho coincidir en ruta con mujeres que comparten conmigo la misma pasión. Desde que era muy joven tengo una máxima que no me canso de repetir: “Nunca permitas que alguien te diga que no eres capaz de hacer cualquier cosa que te propongas”. Un saludo, j

  • Antonio Montejo dice:

    Hola!!!
    Como me identifico contigo.
    Saque el carnet con 48 años el A2 y con 50 el A. Sacarme el carnet de moto y separarme de mi pareja fue seguido como el “paso doble”.
    Ella me planteo que comprar moto supondría nuestra separación.
    Estaba claro que poniéndome en la disyuntiva, tenia que hacer lo que fuera mejor para mi, me compre la moto.
    Ahora voy por mi segunda moto trail.
    Eso si, tengo la espíritu de la R 1250 GS.
    Hacer las cosas por nosotros y para nosotros nos hará crecer y evolucionar en nuestro yo lo que al final se transforma en un crecimiento personal hacia los demás.
    Un abrazo.

    • Miryam dice:

      Hola Antonio! La verdad es que es una pena pensar que algo que deseas y que no hace daño a nadie y que a nivel personal es un tema de superación, puede llevarte a una ruptura con tu pareja, o con tu familia o amigos… Para mí es falta de entendimiento, de flexibilidad, de empatía y significa que esa persona no ha entendido nada de nosotros. Disfruta mucho de tu moto y de tu faceta de rider que es una de las cosas buenas de la vida… Incluso a los 50!!!

  • Cristina dice:

    Hola Miryam. Me ha encantado el artículo y me he sentido muy identificada contigo. Yo me he sacado el A2 con 55 años y llevo una f750 gs. No hay edad para cumplir deseos y debemos recordar que el miedo no nos deja vivir en muchas ocasiones.
    Me encantaría coincidir en una ruta contigo. Un abrazo!!!

    • Miryam dice:

      Cristina!! Me encanta conocer más casos de mujeres que se animan y el tuyo… Habla de mucho valor!! Una 750 así, recién sacado el carnet y con 55!!tu debes ser toda una crack!! Enhorabuena y que la disfrutes muchísimo y para encontrarnos en ruta, solo tienes que entrar al gripo GS Girls Península Ibérica en Fcb y allí nos encontraremos!! Y mientras… Dale gasss a la vida!!

  • Javier de Andrés dice:

    Hola Miryam,

    Enhorabuena!!! me ha encantado tu espíritu y decisión. No existen barreras salvo las que nos ponemos cada uno y superarlas te llena de satisfacción. Sigue así pues eso se transmite a todo tu entorno.

    De un enamorado de las motos desde los 14 años, del espíritu de los moteros, ahora con 56 y con una BMW-S1000-XR que estoy disfrutando como un niño…

    Bravo por el ejemplo

    • Miryam dice:

      Muchas gracias Javier por el ánimo y por tus palabras! Yo llevo muchos menos años que tú pero estoy feliz de haber encontrado este mundo motero y poder formar parte de él. He conocido gente estupenda y como bien dices, es un área en la que siempre puedes superarte y encontrar otras formas de disfrutar. Sigue disfrutando por muchos años más de tu BMW y de ese espíritu!!

  • Anita dice:

    Sería una idea estupenda juntarnos unas cuantas para tomar algo o irnos de ruta. Echo en falta un grupo mujeres BMW GS.

    • Miryam dice:

      Anitaaaa!! Que estamos todas en el GS Girls Península Ibérica! Grupo de chicas moteras que organizamos salidas y reuniones anuales! Localizanos en Fcb y nos vemos en ruta!! Un abrazo enorme y ganas de conocerte!!

Deja tu comentario