EVA MARTÍN: “LAS GRANDES AMISTADES QUE TENGO HAN SIDO GRACIAS A LA MOTO”

Por JMA
Eva Martín preside la Asociación de Mujeres en Moto. No es motera precoz, aunque le quedan muchos años por delante para seguir dando gas a su BMW R 1200 GS, vehículo que, como a la mayoría de riders, le produce “libertad, tranquilidad, diversión y amistad. Las grandes amistades que tengo han sido gracias a la moto”, confiesa. Afirma que la relación mujer/moto está normalizada, “igual hace quince años, no, pero hoy sí. Además, las chicas (moteras) somos un montón. Y de todas las edades. Yo tengo amistades de 18 y de 65 años, y con motos de 125 y de 1300”.

Eva Martín (Madrid, 36 años) es conocida en las RRSS como Evaz Zeta, alias surgido debido la saturación de nombres en Facebook. “En realidad, quería poner Eva, sin más, pero estaba cogido, y cuando empezaba a añadir números, el año de nacimiento, etc, estaba todo cogido y puse finalmente Evaz Zeta y así se quedó, y me conoce todo el mundo”.

Los inicios de esta mujer en el mundo de la moto no fueron tempranos, “yo vine tardía. En mi familia no ha habido motos, no hay antecedentes. A mí me dio una ventolera hará unos diez o doce años, con 25 o 26. Un vecino tenía una 50 de su hijo, que la tenía muerta de risa, y le dije que me la vendiera. Yo no me había montado en una moto en mi vida y la cogí y empecé a dar vueltas por la urbanización. Aprendí yo sola a conducirla y así empecé. Claro, una moto de 49 en una ciudad rodeada de autovías y que no me valía ni para ir al trabajo, se me quedó corta a los diez minutos. Al poco tiempo me compre una Derbi Terra Adventure de 125 y ¡madre mía, si esa moto hablara! Con ella me fui a Pingüinos, a Valencia, a Córdoba, ¡yo qué sé! Y ahí es donde dije ‘me tengo que sacar el carné’, y al final lo hice, en 2012; o sea, hace once que me compré la 49, al año siguiente la 125, que la tuve dos años, y en 2012 una ‘Gesita’, la F 650 GS monocilíndrica, que me la compré antes de tener el carné, que me lo saqué en quince días”.

Con las cuatro motos que han pasado por sus manos, Eva lleva hechos “unos cien mil kilómetros, porque a la 125 le metí un tute que no veas. Le hice 25 o 30.000 kilómetros. Y a la ‘Gesita’ le he habré hecho cuarenta y tantos mil, pues la he vendido hace poco y a la R 1200 otros 30.000”.

Pregunta. ¿Qué es la moto para ti?

Respuesta. Libertad, me desinhibe. Yo estoy en una oficina, en un trabajo de responsabilidad, y me paso muchas horas comiéndome la cabeza y el día que salgo con la moto me desinhibo de todo el día a día, dejo de pensar, me divierto, disfruto, miro los paisajes y me concentro. El que tenga una moto y me oiga, dirá, ‘estoy sintiendo lo mismo’. Yo, la concentración que tengo conduciendo la moto no la tengo con el coche y a mí me gusta conducir, en casa el coche lo cojo yo, porque me gusta conducir, y eso que mi mujer tiene 20 años más de carné que yo.

Como se refleja al inicio, Eva preside la Asociación de Mujeres en Moto, cuyo motivo principal es “dar visibilidad a la mujer motera, que era lo que intentábamos destacar un grupo de amigas desde hacía tiempo y que nos reuníamos todos los años. Y visto que teníamos un vínculo importante entre todas y que iba creciendo la ‘familia’, no nos quedó otra opción que legalizar la situación para poder seguir llevando a cabo las concentraciones, porque cada vez eran más numerosas”.

Una asociación de propósitos loables como son “promover el mototurismo y que las chicas salgan con más facilidad, que pierdan el miedo a rodar solas, porque siempre van en pareja. Que conste que no tenemos ningún problema en rodar con las parejas, novios y amigos, pero lo que hicimos fue crear este espacio para apoyar a las chicas y ayudarnos entre nosotras”, expone Zeta.

Entre las actividades más conocidas de este colectivo de moteras, dos concentraciones anuales, una, “el ‘Encuentro de Mujeres en Moto’, que se hace el mes de junio. Se trata de una convivencia de fin de semana completo, con un montón de actividades, incluyendo una ruta, que es lo principal, juegos, etc. Empezamos celebrándolo en Cuenca, donde estuvimos tres años, y en 2019 nos fuimos a Villagordo del Cabriel, junto al embalse de Contreras, acudiendo 110 chicas. En KikoPark Rural nos lo pasamos fenomenal y este año íbamos a repetir allí, hasta que llegó la pandemia y nos dejó a todos sin viaje, sin rutas y sin concentraciones”, explica Eva resignada.

“La otra concentración, ‘La Otoñal’ -prosigue la rider-, es más familiar y suele hacerse el último fin de semana de octubre. Nos reunimos en algún pueblo pequeñito, conociendo a su gente y saboreando su gastronomía. También hay ruta el sábado por la mañana. Hemos estado en A Puebla de Arenoso, qué es un pueblo precioso, otro año estuvimos en Sigüenza, y este año pasado fuimos a Anento, en Zaragoza, que es una aldeíta espectacular, con unos paisajes preciosos”.

Las dos “‘kedadas’ mencionadas son exclusivamente de chicas. Luego, llevamos dos años colaborando con el ‘GS Girls Penísula Ibérica’ de Gaby (Ladybird en las RRSS), grupo que reúne a las chicas con GS de España, Portugal y Andorra, haciendo juntas una ruta solidaria por el día de la mujer para recaudar fondos para la investigación del cáncer de mama, y puede venir el que quiera, haciendo su donación y comiendo todos juntos. Hay espónsores también, como Rolen Motor, con las hermanas Roldán al frente, que siempre se involucran con nosotras”.

Nuestra protagonista mide 1,67 metros, estatura que no le impide manejar con soltura su R 1200 GS. “Más vale maña… (asegura entre risas). Yo venía de la ‘Gesita’, y siempre me había gustado la 1200 GS, pero la veía como algo que está ahí, imposible de alcanzar, una moto de hombre… Y mira que la ‘Gesita’ la llevaba con el asiento alto porque era para mí más cómodo por la postura de las rodillas, porque con el asiento bajo iba muy encogida. Entonces, Gaby organizó el primer encuentro ‘GS Girls’ y cuando llegué a Segovia (lugar de la convocatoria) me encontré al 80% de las chicas conduciendo R’s 1200 GS. Y ahí es donde yo dije ‘que se pare el mundo, porque algo no rula’ (evoca con mucha gracia). Y empecé a montarme en una, en otra y cuando vi que llegaba al suelo… La moto que tuvo la culpa fue la de Karmen Kaperucita (entrevistada por la News el pasado enero). Me monté en ella y dije ‘necesito una 1200’. Y fue volverme de Segovia y ponerme a mirar anuncios, hasta que apareció está un mes después”.

Conduciendo, Eva suele ser “muy prudente. De hecho, reivindico la seguridad con la gente que voy. Cuando salgo de ruta miro que lleven unas botas en condiciones, y cuando veo a alguien que va con unas bambas, me enfermo. Ahora mismo, salía de la urbanización para venir aquí y un vecino mío salía en bermudas y me he parado para regañarle, y me dice, ‘si voy al cajero’, ‘yo también voy aquí al lado y mira cómo voy’ (bien equipada). Yo tengo un tobillo operado por ir en zapatillas de deporte. En la M-40, un coche que no me vio me metió debajo de otro y se dio a la fuga y de eso tengo un tobillo operado para toda la vida, por llevar las zapatillas”, recuerda con coraje.

La primera BMW que se compró ‘Evaz’ fue más por una cuestión estética. “La ‘Gesita’ era una moto que me gustaba. Se la veía a la gente y me molaba, había a patadas y decía ‘me gusta ese estilo de moto’ y ¡madre mía con ella, me he arrepentido de venderla! Le llevé la moto al chico que me la compró llorando y eso que hacía tres años que tenía la 1200, pero es que no la quería vender y fue porque una amiga, que sabía que la tenía parada por usar la 1200, se lo dijo a otra…”, explicación que es todo un lamento.

Para Eva el motero es de otra pasta, “lo es, sí, y solidario -apostilla-. A ver, es como todo. En todos los gremios, deportes, ocio, en todas las situaciones hay gente de todo tipo, pero sí que considero a la gente motorista muy solidaria en un gran porcentaje, solo tienes que ver las ‘kedadas’ que se organizan para llevar comida a los que la necesitan, juguetes para los niños en Navidad… Todas esas convocatorias solidarias se petan de moteros. Kilómetros solidarios para recaudar fondos para el Ramón y Cajal para investigación, lo que hacemos nosotras para el cáncer de mama… Y luego, solidarios con nosotros mismos. Tú ves en la carretera a un motorista tirado y te paras. Yo estuve parada, sin ir más lejos, la semana pasada porque desgraciadamente una amiga nuestra tuvo un accidente yendo de ruta, qué, gracias a Dios no le pasó nada, porque le vino Dios a ver, y todo motorista que pasaba, motorista que paraba a ver si podía ayudar”.

Tal vez por eso, porque quien va en moto tiene una actitud diferente ante la vida, el rider que lea esto entenderá los sentimientos que embargan a Eva cuando conduce su moto. “Río y lloro, sobre todo cuando hago las ‘kedadas’ grandes y va tanta gente con la responsabilidad que ello conlleva, y cuando termina la ruta me hincho a llorar, porque ha salido bien y por la emoción. ¡Y por qué es una pasada! Tienes que estar ahí para vivirlo. Es montar en la moto, mirar por el retrovisor y decir ‘¡madre mía todo lo que llevo detrás!’. (¿Eres mujer de lágrima fácil?) Sí”, responde.

P. ¿Hay que enviar un mensaje de apoyo a esas chicas, a esas mujeres que queriendo llevar moto no lo hacen?

R. A esas chicas y a esos chicos. Querer es poder, si quieres puedes. Yo tengo por prescripción médica, debido a un síndrome que tengo de nacimiento, no hacer esfuerzos. Y ya ves, 230 kilos… (dice mirando de reojo su moto). Me puedo quedar en mi casa metida en una burbuja, mirando la tele o leyendo una revista, pero la moto es lo que me gusta”.

 

P. ¿La vida en moto se vive más intensamente?

R. Es un estilo de vida. Si tu viajas mucho y descubres sitios y estás todo el día para arriba y para abajo, sí, vives más intensamente, y lo que yo he hecho en moto, ¡que me quiten lo bailado! Salir de casa a las 7:30 y regresar a las 9:00 de la noche y haberme metido 500 kilómetros para visitar el Cañón del Río Lobos, por ejemplo. Me he pegado también viajes de reír y de llorar. Por España he viajado mucho, pero viajes largos, uno de doce días que hice a los Alpes con un amiguete, en tiendas de campaña. Igual que reí, lloré, porque llegábamos a sitios que nos caía una chupa de agua de repente, sin saber dónde había un camping, reventados tras doce horas para hacer 300 kilómetros. Y mojados, con frío, y ahora monta la tienda diluviando, a tres mil kilómetros de casa, pues llorabas (lo recuerda riendo). Pero lo pienso y, como te digo, que me quiten lo bailado.

P. ¿Cómo llevaste el confinamiento por el Covid-19?

R. Al principio muy mal, pero luego muy bien. He disfrutado de mi hijo (de tres años de edad) sin ser consciente de lo que me estaba perdiendo. Yo estaba haciendo vida fácil, como todo el mundo: me levantaba, soltaba el niño en la guardería, lo recogía por la tarde, lo veía un ratito, cena, ducha y a la cama; o sea, niño de fin de semana, como todo el mundo. Y el tiempo de confinamiento, pasando 24 horas con él, pues cansa. ¿Hay días que lo he querido colgar? ¡Pues claro!, pero lo he disfrutado, y si no es por la pandemia me pierdo tres meses maravillosos. Es verdad que vivo en una casa grande, con jardín… Yo no me puedo quejar.

Una maternidad, la de Eva, que compatibiliza con su afición motera. “Siempre que puedo, dónde voy, viene mi mujer con mi hijo en coche y pasamos el fin de semana juntos, tanto si vamos a Cáceres, o a Valencia, de fin de semana o de concentración. Un chaval que me ha salido motero, está todo el día con su moto para arriba y para abajo”, comenta con orgullo.

P. Y cuando llegue el momento que te pida una moto, ¿qué harás?

R. Educarle, para que la utilice con dos dedos de frente y porque se lo haya currado. Yo, esto de una moto para irme por ahí con los colegas, no. Una moto porque tengas que ir a estudiar o por cualquier otra obligación.

P. ¿El que no va en moto no sabe lo que se pierde?

R. Sí. Yo soy de las que considero que no puedes poner pegas de algo, ‘no, que me da miedo, qué es muy peligroso’. Lo que no se puede hacer es decir de esta agua no beberé y criticar algo que no has probado y te lo estás perdiendo. Es muy respetable que una gente que se monte en moto diga: ‘Pues no me gusta’, igual que si yo me montó en un caballo y no me gusta. O esquiar, por ejemplo. Yo tuve una mala experiencia esquiando y es algo que no volveré a hacer en mi vida y lo tengo clarísimo, pero lo he probado. Para decir que lo odio a morir, lo he probado antes.

Se define como persona “muy sencilla. Yo no tengo nada mío, todo lo que hago es para los demás, de verdad. Soy muy humilde”. Y cree que “la vida es demasiado corta para vivir aburrido, enfadado. La vida son momentos, al final, y todo lo que no hagas no te lo llevas ‘pa’lante’. No soy una persona ‘destrozona’, ni ‘gastona’, pero si tengo que darme un homenaje, lo hago, porque hoy estoy aquí y no sé dónde estaré mañana”.

10 Respuestas para “EVA MARTÍN: “LAS GRANDES AMISTADES QUE TENGO HAN SIDO GRACIAS A LA MOTO””

  • Luján dice:

    ¡Maravillosa Eva!

  • Nieves Gonzalez dice:

    Muchas mujeres llevamos más de 35 años en moto, las había antes como las hay ahora. Además hace 35 ni era obligatorio el casco en la Ciudad, éramos más visibles, !que locura! Y a día de hoy seguimos sobre la moto. Yo ahora con una C400GT
    Saludos

  • CristinaRS dice:

    Que grande Eva!!

  • CESAREO dice:

    Grande Eva!! Una crack!!

    Tengo la suerte de que mi mujer es motera también y siempre vamos juntos en multitud de salidas, eso sí, siempre mixtas y ella suele ser la única mujer que conduce moto.

  • Eli dice:

    Genial el reportaje Eva. Soy testigo de que esta mujer es una verdadera crack. Organiza las concentraciones de moteras magistralmente y lo pasamos repipa y con ganas siempre de repetir.
    Auténtico ejemplo de fuerza y coraje. Bravo Eva

  • Miryam dice:

    Evaaaaa!! Enhorabuena por esta pedazo de entrevista. Muy feliz de haber tenido el lujo de conocerte y poder disfrutar de ti. Positiva a tope y genial

  • Silvia Dagaz dice:

    Me han encantado tus comentarios EvaZ!!
    A mi la moto también me han marcado mucho la vida. A los 16 años una Vespa de 74.Independencia total…. A los 38 me saqué el carné “para moto grande” y me compré una Harley. Disfrute total…. Ahora, con 55 años, animo a todas las mujeres a las que les gustaría ser Moteras, que lo prueben!! Mi moto la llevo metida en vena.

  • Sonia torrent dice:

    Eres muy grande!!!!….chiquitina

  • Isabel (Sherpa) dice:

    Gran articulo!!! Muy buen resumen de lo que siente un/a rider!! He compartido contigo, EvaZ, muchos kms y bastantes “kedadas” de MNM (Mujeres eN Moto), y no ha acabado una, que ya pensamos en la del año siguiente!! Muy buenos momentos compartidos, y muy buenas amistades encontradas sobre las 2 ruedas…. y habla alguien que lleva encima de la moto 38 años, y las ha visto de todos los colores.
    QUERER ES PODER !! Y a diafrutar !!! Sin más !!!✌🏻✌🏻

  • Fantástica entrevista. Eva es una persona que se hace querer!

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