MI EXPERIENCIA CON LA BMW F 900 XR

Por Gérard Mediavilla
No entiendo de vino, pero me gusta beberlo. No sé qué es la “adescencia”, ni si es mejor que un caldo tenga mayor o menor “Coupage”. Yo soy más sencillo. Me basta con saber si un vino me gusta o no, si me produce una agradable sensación al beberlo y si lo recordaré como un vino especial, como la primera vez que probé un Viña Tondonia. No recuerdo de qué año era, pero sí la bodega, porque fue algo muy especial.

Lo mismo me pasa con las motos. Soy un ‘yonki’ de las motos. Me gustan todas y para satisfacer mi adicción me basta con montar cualquier hierro que tenga una rueda delante, otra detrás y el motor debajo. Reconozco que no tengo ni idea de mecánica. No sé si es mejor que una moto tenga la horquilla invertida o si esto o lo otro mejora la capacidad de frenado o produce una mejor respuesta en la aceleración. No sé cómo es un árbol de levas y justo sé arreglar un pinchazo si la rueda es tubeless. Si lleva cámara, estoy perdido.

De lo que sí sé, es de carreteras, de rutas, de paisajes y sobre todo, de sensaciones, como las que viví recorriendo La Ruta 47 sobre una BMW S 1000 XR. No voy a describirlas porque sería repetirme… pero un sábado de junio, cuando aún no se podía cambiar de comunidad por el dichoso Covid-19, Fer y Ari (Sentido Motero) me invitaron a recorrer con ellos y cuatro personas más (Iker y Cristina sobre una BMW R 1200 GS y los ‘berenjenos’ a bordo de una BMW F 900 R y una Yamaha R6) el Desafío Navarra, una ruta con fin solidario que nos llevaría hasta los carteles de bienvenida a Navarra, al Norte, Sur, Este y Oeste.

En total, 750 kilómetros por toda la orografía Navarra. La Comunidad Foral es el paraíso para rodar en moto. Lo tiene todo, curvas pirenaicas, largas rectas de la Ribera, carreteras anchas, estrechas, asfalto en perfecto estado, paisajes de ensueño, bosque, desierto y la íbamos a recorrer en su totalidad.

La ocasión perfecta para catar la F 900 XR, la hermana pequeña de la S 1000 XR que tantos buenos momentos me proporcionó hace dos años. Una vez más, Javier (Motos Javier, concesionario oficial BMW Motorrad en Navarra) se prestó a dejármela durante el fin de semana para hacer la comparativa con su hermana mayor.

Lo primero que me llamó la atención fue la pantalla TFT de 6,5 pulgadas, idéntica al de la F 850 GS que probé en NavaRider y mucho más cómoda que la de la S 1000 XR (el nuevo modelo ya lo lleva). Ya entonces lo conecté al intercomunicador de mi casco y esta vez, también lo hice con mi teléfono. Es muy cómodo controlar estos accesorios desde aquí.

Reconozco mi negatividad inicial cuando vi que no era de mi talla. No soy excesivamente alto (1,80 m) pero me pareció más baja que la S 1000 XR y estoy acostumbrado a viajar en motos de postura maxitrail. Voy a acabar hecho polvo después de 750 kilómetros en esta moto, pensé.

Sin embargo, no fue así. Me resultó increíblemente cómoda, incluso con el asiento rebajado. Me sorprendió negativamente su dureza y Javier me explicó que para rebajarlo hay que quitarle mullido. Lo cierto es que, tras 750 kilómetros, me dolía un poco el trasero, pero ¿a quién no?

A las 6 de la mañana del sábado nos pusimos en marcha. Nos esperaban 15 horas de moto y había que madrugar. Por suerte ya había amanecido y empezamos a rodar puntuales. Primera toma de contacto: La 900 va fina.

Llegamos a Zubiri y abordamos el puerto de Erro. No arriesgo mucho a pesar de que me sé cada curva. La moto y yo nos estamos conociendo. En cabeza van Fer y Ari, los promotores de esta iniciativa y aunque no van quemando rueda, vamos ligeros. Me encuentro a gusto.

Puerto de Mezkiriz, puerto de Laza, curvas y más curvas. Tras pasar Isaba solo nos queda el puerto de Belagua antes de llegar al primer cartel. Iván, se adelanta con su R pasando a los ‘road líder’ y acelera para ascender el puerto con ese asfalto tan bueno y ese trazado tan espectacular.

Medio minuto después pienso: “Es temprano, la frontera está cerrada, así que previsiblemente no vendrá nadie de frente, aunque hay que ser prudente porque suele haber ganado en la carretera, y este es un puerto para gozar” ¡Qué diablos, voy a ver cómo se porta la pequeña y a ver si pillo a Iván!

Con dos toques en el “Mode” pongo el modo Dynamic y empiezo la conducción agresiva. Me viene a la memoria el cambio asistido Pro de la F 1000 XR, fue todo un descubrimiento, “A ver si esta también lo lleva”, muevo el pie del cambio con cuidado y la marcha entra perfectamente. ¡Bien! Conozco la sensación. ¡Cómo voy a disfrutar!

Tumbo en las curvas, cambio de marcha sin apretar la maneta del embrague y sin soltar el acelerador. Siento que en las marchas cortas da tirón, en las largas va más fino, pero aun así, el cambio Pro es la caña.

No soy tan buen piloto como para pillar a Iván con un minuto de desventaja, pero disfruto como un niño hasta llegar a la cima. Foto en el cartel del Este con anécdota incluida. El indicador de “Bienvenido a Navarra” está situado en una curva peraltada y en un descuido se le cae la moto al suelo a Iván. Unas horas más tarde, le pregunto “¿Por qué los berenjenos?”. Su respuesta es muy gráfica: Soy supertorpe y me meto en muchos berenjenales”.

Vamos a por el segundo cartel. Retrocedemos sobre nuestros pasos y tras regresar a Isaba, continuamos hacia el sur. Media hora más por las curvas del valle del Roncal y el paisaje comienza abirse.

Cogemos el desvío que nos lleva a la Foz de Arbayún. Me extraña, es una carretera muy motera pero ya vamos a hacer suficientes curvas. La causa está justificada. En la Foz nos espera Salva, en una BMW R 1200 GS, que nos acompañará un rato. Me acerco a la barandilla. No se puede parar aquí sin asomarse a este balcón. Este es otro de mis lugares preferidos de Navarra. La tranquilidad que aquí se respira es increible.

Continuamos hacia el sur. El paisaje se abre del todo. Esta es la zona que menos conozco y la más aburrida por sus largas rectas. Aprovecho para activar el control de crucero. Este ‘gatchet’ me resultó muy útil en La Ruta 47 cuando me propuse no pasar de 90 km/h en las rectas de Castilla para no castigar los neumáticos.

A medio camino se nos unen dos moteros del Z club y Jorge en una custom 125, que para ser de una cilindrada tan pequeña, va ligera. Llegamos al cartel del Sur, foto y parada a 7 kilómetros para comer un ‘bocata’ en un merendero. Nos despedimos de Salva, Jorge  y del Z club. Hoy tienen otros compromisos.

Con el 50% de la ruta recorrida, los siete iniciales nos dirigimos hacia el cartel del Oeste, situado en Meano. Pasamos junto a Las Bardenas. Tengo pendiente una excursión ‘off-road’ por aquí con mi F 650 GS. De este verano no pasa.

Tras hora y pico de aburridas rectas, llegamos a una gasolinera situada en las inmediaciones del circuito de Navarra y paramos a repostar y tomar un café. A partir de aquí empiezan nuevamente las curvas. Esta zona me gusta mucho, quizá porque he pasado pocas veces. El paisaje es abierto, pero con tantas curvas como en el Norte, aunque son más abiertas en general. No tardamos mucho en conquistar el tercer cartel.

Nos queda la última parte, la zona Norte, muchas curvas y mucho cansancio acumulado, pero vamos a pasar por Urbasa, uno de los grandes pulmones navarros y de mis paisajes preferidos. Toda la sierra es espectacular y el descenso increíble. Todos los años se celebra una subida de Rally, con eso lo digo todo.

Pasado Urbasa llegamos a Alsasua donde hacemos la última parada para repostar y descansar un poco. Ikraton (el otro ‘berenjeno’), que monta una BMW F 900 R con el mismo motor y electrónica que la F 900 XR, me explica algunos detalles del display. Me cuenta algo que no conozco. El modo Sport, te indica la inclinación en las curvas. Es curioso y lo voy a probar, pero casi preferiría no saberlo. Creo que es una de esas cosas que te hacen competir contra ti mismo y personalmente creo que me picaría hasta acabar un día en el suelo.

Son ya las ocho de la tarde. Va a anochecer, todavía nos quedan 150 kilómetros para llegar a casa, empieza a hacer frío y las nubes no son muy amigables, así que coloco el forro en la cazadora, guardo las gafas de sol y limpio la pantalla del casco antes de continuar.

Abordamos la parte final del desafío por las rectas de la Sakana y en las pocas curvas, voy probando mi nuevo descubrimiento. Me tumbo hasta un 33% a la izquierda y un 35% a la derecha. Me hubiera gustado verlo en el puerto de Belagua.

En Lekunberri empieza a llover. Parada para cerrarse bien el traje, meter el móvil en una bolsa de plástico (ya se me estropeó uno por no hacerlo) y como no hay mal que por bien no venga, activo el Rain (modo lluvia) y continuamos hacia al cartel del norte. Lo cierto es que voy a gusto. Me siento seguro a pesar de que llueve y está anocheciendo, pero la XR me transmite una seguridad que no noto sobre mi moto habitual. Supongo que los Michelin Road 5 nuevecitos que llevo, también harán lo suyo, pero voy seguro y confiado. Esta moto es la caña.

Sobre las 21:00 llegamos al Coll de Ibardin, punto más al norte de Navarra y calados, nos encontramos una patrulla de la Guardia Civil que vigila la frontera. Paramos las motos y empezamos a felicitarnos por haber cumplido el objetivo del desafío. Permanecemos un rato charlando con los agentes de la Benemérita y contando anécdotas del viaje, lo que hemos visto, lo que hemos sentido… y a eso de las 21:30 comenzamos el regreso a Pamplona. Finalizamos el viaje bastante mojados pero contentos. Nos remojamos por dentro con una cerveza y a casa a descansar.

Ha sido una experiencia increíble. La BMW S 1000 XR de La Ruta 47 puso muy alto el listón, pero he de decir que la F 900 XR me ha sorprendido gratamente. Como he comenzado esta crónica, he de confesar que me gustan todas, pero últimamente me encuentro muy a gusto con las alemanas.

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