EL PLACER DE LOS SEIS SENTIDOS

Por Gustavo Cuervo
Cuaderno de viaje: “Hoy nos quedan los últimos centenares de curvas del primer viaje largo con mis amigos. Virajes y giros, paisajes y emociones por las sierras de Gredos y Guadarrama… Llevamos cuatro días enlazando cadenas montañosas por España. Cuatro jornadas alimentando de vida los sentidos”.

La vista alerta, aguda, mirando lejos, anticipando. Donde miras es donde vas. Con la BMW R 1250 RT tienes la fantástica precisión de una motocicleta de Gran Turismo con mayúsculas. Con la vista descubres la bandada de buitres en el desfiladero de la Hoz de Beteta (Cuenca). El ciclista que sufre esforzado las ultimas rampas de Lizarraga, o la perdiz que cruza asustada a pocos metros. Con la mirada enlazas las curvas encadenadas, las horquillas y las doblemente reviradas, con la mirada disfrutas de pilotar. La vista es básica para conducir una motocicleta y gozar de su pleno disfrute.

El oído siempre atento. Al sonido de un motor bóxer que ronronea con armonía ajustándose a cada recodo del camino. El viento en tu casco y hasta tu canción favorita si te gusta viajar con música. Las escuchas llanas y claras al despertar en la campiña, con su jolgorio de pájaros trinando a la amanecida. El oído, ¡que sentido tan importante!

El tacto. Sintiendo las sensaciones en la piel de todo el cuerpo. Las manos acarician los mandos de gas, freno y embrague. Los brazos y cuerpo que sienten el viento en su derredor, soplando siempre en marcha. Tacto de pies ordenando los tránsitos en las curvas: entrar, girar, salir cambiar, se siente con presiones en pies, manos, cuerpo y cabeza. Todo tu sientes por el tacto en moto. Que importante el sentido del tacto para disfrutar de nuestra pasión.

El olor. Ese invisible que se cuela dentro del casco. A pasto fresco de la alta montaña. A dulce y embriagador aroma de los pinares. Olfato inundado por los mágicos efluvios de los bosques húmedos. El aguerrido olor de la Castilla en verano y el del salitre de la costa Cantábrica. Los olores se viven y disfrutan realmente viajando en moto.

El gusto. Claro, es lo normal recordar el paladar regalado con los sabores de los pescados frescos norteños, los recios asados aragoneses y los sabores intensos de todas las huertas locales. Es el quinto sentido.

Pero hay un sentimiento aun mayor. Es el sexto sentido. El del gusto del elixir de la libertad. ¿A qué te gusta montar en moto?

P.D. Sí, a mi me gustó mucho viajar por España en la señorial BMW R 1250 RT Option 719.

Ruta: España: Madrid, Guadalajara, Serranía de Cuenca. Sierra de Albarracín, Sierra del Moncayo, Valle del Cidacos, sierras de Urbasa y Andía. Monte Jaizkibel, Costa Vasca, Valle del Asón, Estacas de Trueba, puertos de la Braguía y el Escudo, La Reserva de Fuentes Carrionas y las montañas de Riaño. Travesía de la Sierra de Gredos y Guadarrama y el final en el monumento a Ángel Nieto. El Escorial. Madrid.

Protagonistas. José Manuel, Álvaro, Francisco, Jaime, Javier, Vicente.

Total 2.200 km. Curvas: 1900 aprox.

Motos: BMW R 1250 RT, BMW R 1250 GS HP, BMW R 1250 GS, BMW R 1200 RS, BMW BMW R 1200 GS, BMW K 1100 LT

Una respuesta para “EL PLACER DE LOS SEIS SENTIDOS”

  • Vicente Ramos dice:

    Y como olvidar la visita al taller museo de Natxo Barral en Astigarraga, donde además compartimos mesa en la sidrería zampándonos una deliciosa y jugosa tortilla de bacalao y un chuletón inolvidable!

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