¿MERECEMOS SALIR EN MOTO?

Por Eduard López Arcos
Llevamos varias semanas de confinamiento, recluidos en un espacio limitado. Durante este periodo no hemos podido salir con nuestra moto a la carretera para hacer unas curvas por hermosas rutas de montaña, o por el monte disfrutando más de cerca de la naturaleza. Echamos de menos darle al contacto y escuchar la sinfonía de nuestra BMW.

Abro la puerta de casa y en los caminos no hay huellas de las ruedas de Tormenta, mi BMW F 800 GS. Se me hace muy extraño.

Las noticias parecen indicar que pronto se llevará a cabo un desconfinamiento escalado. No sé si te pasa lo mismo que a mí, pero la información que me llega es confusa. Eso me lleva a no crearme expectativas de lo que sucederá en las próximas semanas, y tampoco formulo planes rigurosos. No me faltan ganas de coger la moto y dar una vuelta, y será lo primero que haré cuando pasemos a la fase correspondiente, que no sé cuál es.

¿Lo merecemos?

Somos responsables del alboroto que hay en el mundo. Nuestra huella es demasiado profunda y resulta imposible esconderla. Nuestra actividad se ha reducido drásticamente y eso ha tenido una parte muy positiva. ¿Cuándo fue la última vez que el planeta pudo tomarse un descanso del ser más destructivo que existe? Nosotros no estamos de vacaciones, pero el planeta sí está de fiesta. Los animales recuperan su territorio y las aguas contaminadas agradecen esta pausa. Nosotros estamos paralizados, privados de libertad a causa de nuestra avaricia y de ser irrespetuosos con la naturaleza, la misma a la que pertenecemos. Hemos olvidado que no nos podemos separar de ella si queremos continuar existiendo.

Me pregunto si hemos aprendido la lección. Esta situación debería hacernos reflexionar sobre nuestra vida y nuestro entorno. ¿Somos capaces de entender que el camino que estamos llevando como sociedad desarrollada está destruyendo nuestro propio ecosistema? Sin naturaleza no hay vida, y si no hay vida no hay motos, por supuesto. Todos nuestros movimientos generan un impacto importante en nuestro entorno. Vivir en libertad es un acto de responsabilidad y una muestra constante de respeto por la esencia de la vida.

¿Merecemos volver a salir en moto? La moto es un lujo que debemos saber apreciar, tanto por el impacto que tiene sobre el planeta como por las grandes experiencias que nos proporciona. Pienso que la única manera de poder continuar subidos a nuestra moto, durante mucho tiempo, es cambiando nuestras prioridades y valores. Solamente así la Tierra podrá respirar mejor, y entonces sí seremos merecedores de acariciarla rodando sobre ella y hacer volar nuestros grandes sueños de libertad.

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