COMO POLLOS… PERO CON CABEZA

Por Gustavo Cuervo
Se repite hasta la saciedad que saldremos del confinamiento “como pollos sin cabeza”. Una expresión muy adecuada para el que sale sin cabeza, que son los que sencillamente no la tenían antes, ni tampoco ahora, y ese no va a ser nuestro caso. El común de los motoristas tiene cabeza y mucha. Conoce y asume el riesgo siempre que se sube en su moto. Sabe y reconoce que el más mínimo error o la coincidencia de situaciones adversas pueden provocarle importantes daños, sea o no culpable. Así son la mayoría de los motociclistas y en especial los BMW riders con cabeza.

Las medidas recomendadas para evitar contaminaciones víricas consideran que los deportistas que no tienen contacto físico, ni tienen que estar muy cerca, deben ser en buena lógica los primeros en permitírseles practicar su afición. Cuando no hay contacto, y la simple cercanía de una actividad no es la medida, los motoristas tenemos ventaja. Mas incluso que nuestros queridos ciclistas, pues ellos pueden rodar más juntos y además las mascarillas, como elemento de protección, es una limitación y molesta para su deporte. Para los motoristas, es justo al revés. El casco, la mascarilla o el pañuelo tapando nariz y boca y los guantes han sido siempre elementos fundamentales y masivamente utilizados al margen incluso de la obligatoriedad y de la seguridad que proporcionan en caso de accidente. Hasta la mayoría de los más puros riders, aun sin casco, ¡llevan pañuelo en la boca!

Y saldremos para disfrutar de nuestra hostelería, sí, pero no para ayudarles nosotros a ellos, sino para ayudarnos todos a todos. Ellos, con su servicio, su trabajo y su esfuerzo, nosotros con nuestras palabras, sonrisas y agradecimiento. El pago monetario será seguro, lo menos valioso. Será sin duda lo que políticos y economistas contarán con usura, interés y manipulación, sin saber que nuestra ayuda no se plasma en cuadros macro económicos. No podrán medir las risas, las miradas ni las alegrías de vernos, hablarnos, la inconmensurable sensación de sentirnos vivos y libres.

Saldremos a disfrutar de España, este continente en miniatura que tenemos el privilegio de llamar nuestra casa. Un hogar cuajado de bosques, salpicado de montañas por doquier, cuajado de pueblos con encanto y poblado por gentes amables, hospitalarias y alegres que aún sonreirán más al ver el paso de nuestras coloridas motocicletas, pues su sola visión ya les recordara que volvimos a la libertad.

Saldremos todavía con más prudencia, sí. Como cuando estamos muy lejos de casa, aun ajustaremos más la regla del porcentaje. Ya no será el 60% de nuestra capacidad de pilotaje, será mucho menos, dejaremos más margen para evitar que los sanitarios tengan que atendernos robando tiempo a otros pacientes o incluso a su merecido descanso.

Saldremos sí, y saldremos con más cabeza si cabe, pues a las precauciones normales habrá que sumarle algunas adicionales cuando nos bajemos de la moto.

Saldremos como pollos, a picotear aquí y allá, a rebuscar entre paisajes y paisanajes, libres del corral, para revolotear por todas partes, pero con la cabeza en su sitio. Con vista de águila, oído de gato, olfato de oso, memoria de elefante, inteligencia de humano y sensibilidad de motociclista. Saldremos. #Nosvemosenmoto.

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