MAYTE RODRÍGUEZ: “LA MOTO NO ES SOLO COSA DE HOMBRES. ESTÁN MUY EQUIVOCADOS QUIENES ASÍ PIENSEN”

Por José Mª Alegre
Mayte Rodríguez es una rider que va en moto desde la adolescencia. Propietaria de una poderosa R 1200 GS Adventure, esta madre coraje cuyos dos hijos ha subido sin la presencia paterna, viajera y aventurera, cree que la “moto no es solo cosa de hombres. Están muy equivocados quienes así piensen. Igual que no hay coches de hombres ni de mujeres, pues en las motos, lo mismo”.

Siete motos; dos BMW

No conocía a Mayte (Barcelona, 1965) y, de hecho, sigo sin conocerla, en persona, claro, pues la pandemia del Covid-19, que nos tiene confinados dos meses ya, me obliga a entrevistarla por teléfono, a lo que ella accede amablemente (luego, a medida que la conversación avance, iré descubriendo que sus encantos van más allá de la obligada educación, destacando su bonhomía y el arraigado sentido del humor que tiene).

Lo primero queda patente a lo largo de la charla; lo segundo, nada más iniciarla, porque tratando de ser gentil con ella, le suelto, así, de inicio, tras escucharla, un “noto que tienes la voz tomada…”, dándome cuenta enseguida de haber metido la ‘gamba’ (uno, a pesar de la edad, sigue cometiendo ‘erratas’) al responderme con total naturalidad: “Es crónico en mí. Tengo una traqueotomía desde hace unos años y de ahí mi voz, que es una mezcla entre Robocop y Mel Gibson”, provocando mi risa por la salida tan campechana de esta mujer que rompe de golpe el “momento Hitchcock” que yo creía haber generado con mí “observación”, y estrechando nuestro encuentro telefónico.

Mayte, además de una espléndida R 1200 GS Adventure decorada con ‘pinceladas’ en rosa, detalle que nos contará más adelante, tiene dos hijos de 19 años, la mayor, y de 15 el pequeño -“éste es como si fueran cuatro”, apunta con sorna-, y dos perros.

Por las manos de esta analista programadora de profesión han pasado siete motos, BMW las dos últimas, la R 1200 GS ADV citada, que tiene dos años “y con la que llevo hechos 60.000 kilómetros”, y una F 800 GS anterior, “que le hice 40.000 kilómetros en los dos años y medio que la tuve. Suelo hacer una media de 30.000 al año”, añade.

En su familia no hay antecedentes moteros, “al contrario -precisa-. La primera moto que me compré lo hice a escondidas de mis padres, tenía 19 años y yo ya la quería desde que iba al instituto con 14 años. A los 18 me saqué el carnet de conducir coches y a la que empecé a trabajar, en el tiempo que me dejaban mis estudios, iba ahorrando y me compré una Vespa 200 que la saqué del concesionario sin carnet. Y llegué a mí casa con ella pensando que no había escapatoria, porque ellos, pensé, ‘no se la pueden llevar a ninguna parte porque no saben conducir’. Cuando me vieron llegar a casa, creyeron que era de una amiga y al decirles que no, que me la acababa de comprar, salieron rayos y centellas por todos lados, pero… Yo siempre he sido así… Me llevo muy bien con mis padres, pero en mi juventud, como he hecho las cosas como las he hecho, ha habido sus más y sus menos. Y con esa moto, ni te cuento. Era la mujer más feliz del mundo. Y de ahí otra y otra, hasta la actual”.

La felicidad de ir en moto

La mayor dicha de Mayte es ir en moto, “es lo que me hace más feliz”, corrobora. Pero no lo único, porque también disfruta criando agapornis, loros pequeños de cola corta y de gran colorido, cuidando un acuario, además de mimar a sus queridas plantas que florecen en su balcón hasta convertirlo casi en una sucursal del Amazonas.

Esta madre luchadora, que educa a sus hijos lejos de su padre, utiliza la R 1200 GS “para todo. Tengo coche, pero solo lo uso para comprar, para cargar, en definitiva. Vivo a las afueras de Barcelona y a la ciudad no bajo sino es en moto”.

A Mayte le han gustado siempre las motos deportivas, “hasta que llegó un momento que ya no me apetecía llevarlas. Los amigos con los que salgo la mayoría de veces conducen R 1200 GS o Adventure y cuando decidí cambiar la deportiva me fui directamente al concesionario BMW porque era lo que me atraía estéticamente, eso para empezar. Y probé la F 800 GS y fue un cambio bastante grande a nivel de comodidad, de conducción, de hacer muchos kilómetros sin cansarme, y dije ‘madre mía, qué divertido es esto’. Me lo pasé tan bien, que pensé ‘esta es mi moto’, y me la compré con los ojos cerrados”, y realmente he disfrutado mucho con esa moto que la tuve poco más de dos años”.

De la F 800 GS pasó a la R 1200 GS Adventure, un cambio que puede resultar sorprendente para los 1,75 metros que mide nuestra protagonista. “¿Qué pasó para cambiarla? -se pregunta Mayte-. Que en mi círculo cercano todos iban con R 1200 GS, como he dicho, y no es que la F me quedara corta, porque con ella he viajado bastante, a Austria, a la Toscana, Los Alpes, pero un día la llevé a la revisión de los 40.000 kilómetros y le pregunté al comercial por la R 1200 GS, no la Adventure. Y así se quedó la cosa. Ya en casa, me llamó, seguimos hablando, me hizo números y decidí que ‘yo, a lo grande’, y me tiré de cabeza por la R 1200 GS Adventure de color negro, y no me arrepiento. Y ahora, estoy muy acostumbrada a ella y el tamaño no me da ningún apuro. Es verdad que tiene su peso, pero me lleva a todas partes y estoy supercontenta con ella. Y respecto a la altura, llevé el asiento a un tapicero para que me rebajara los laterales y de esta forma llego bien al suelo”.

Respecto a los motivos que la hicieron decantarse por BMW, ‘La Vikinga’, aguerrido mote que tiene desde hace años, me responde que “la fiabilidad que me han dado las dos no tiene comparación. Y con la R 1200 GS ADV, no he tenido ninguna pega. En los 60.000 kilómetros que llevo no me ha dado ni un susto y siempre me ha respondido a la primera. La seguridad que me da esta moto no me la ha dado ninguna”.

Carretera y off-road

Nuestra protagonista disfruta por igual conduciendo tanto por carretera como por pista, “me gustan ambas”, responde. “Con la F 800 GS hice un curso de off-road con Issac Feliu (Embajador BMW Motorrad España). Éramos todas chicas de GS y la verdad es que lo disfrutamos y a mí me sirvió muchísimo. A ver, no me apuntaré a un evento que sea, por ejemplo, Barcelona-Zaragoza por pista, y no tanto porque me de miedo, que no me da, sino porque mi condición física igual no me lo permite, la respiración me cuesta, tengo mis limitaciones. Pero sí que me meto en el campo y lo disfruto y siempre con gente y especialmente con la que sé que me lo voy a pasar bien, y alguna vez me he caído, pero hemos levantado la moto y ya está. De hecho, hice la ‘Ruta de los contrabandistas’, desde Torá a Andorra, de subida y de bajada. En carretera sí que voy sola muchas veces”, concluye.

Muchos lugares son los que ha visitado esta rider en sus dos BMW, “en la Navidad de 2019 me fui con la 1200 a Marruecos, pasando el fin de año ahí. Éramos cinco, todos con BMW, y fue espectacular. Yo tenía a Marruecos en mi lista de pendientes y siempre voy sumando y ese era un destino que quería hacer. De Europa, he viajado a Italia, Suiza, Austria y Cabo Norte en la mente. Cuando trabajaba (Mayte tiene la invalidez por una enfermedad que le dejó secuelas, la traqueotomía entre ellas, como revela al principio) solo tenía quince días de vacaciones al año y ahora salgo más entre semana, volviendo en el día, dejando la casa y los animales al cuidado de mi hija, que es muy responsable”.

Las salidas que hace esta viajera suelen ser en grupo y los días de diario en solitario “porque no tengo pareja. Me separé cuando mi hijo tenía un año y mi hija cinco, y hasta hoy. Es que no éramos compatibles en ningún sentido, tampoco le gustaban las motos y al separarme, que mis hijos todavía eran muy pequeños, me compré una sccoter para matar el gusanillo”. Desde entonces, ‘La Vikinga’ no se ha “bajado” de las dos ruedas.

Y no es de extrañar que Mayte no haya prescindido de la moto (salvo al principio de su vida en pareja), porque “me produce mucha felicidad”, asegura.

La moto como terapia

Y no es de extrañar que Mayte no haya prescindido de la moto (salvo al principio de su vida en pareja), porque “me produce mucha felicidad”, asegura.

No solo eso. La moto ha sido para ella una terapia eficaz: “Una de las cosas más importantes que ha hecho es que yo salga a la calle y me quiera un poquito bastante. Me pongo el casco, me subo a la moto y soy una persona normal y corriente, aumentando mi autoestima. A raíz de mi enfermedad, lo pasé mal al principio y no quería salir a la calle. Yo creía que las depresiones eran un cuento para coger la baja y resulta que la estaba sufriendo. No quería hablar con nadie y la moto me ayudo a superarla. Primero, me compré la scooter; luego, vino la Suzuki, que me permitía salir a la calle, y me apuntaba a rutas, a comidas, sin conocer a nadie, y ha sido lo que me ha ayudado a relacionarme, a no estar hoy en día en casa mirando la tele todo el día. Ahora, mi gente sabe lo que tengo, no me da vergüenza, no me siento mal. Cuando me subo a la BMW y me pongo el casco me siento igual que todo el mundo, sin ninguna minusvalía, no tengo ningún problema, la gente me saluda y yo saludo, soy como cualquier persona y eso me hace sentir muy bien. Y cuándo me bajo de la moto y me quito el casco, y alguien me pregunta, pues como tú, ya que es instintivo, ‘Vaya resfriado que has pillado’ o algo así, lo tomo como algo normal. He tenido mil situaciones de este tipo y hay gente que se da cuenta y dice ‘he metido la pata’. ¡Pues no!, porque lo mío no lo tiene porqué saber nadie, ni llevo un ‘posit’ en la frente diciéndolo. Gracias a Dios puedo comer, puedo beber, puedo respirar y me puedo comunicar. Cuando vi qué podía hacer esas cuatro funciones, me dije, se acabó lo de ser un conejito de indias, no vuelvo más al hospital, salvo para los controles, pero no para seguir probando cosas nuevas. He conseguido aceptarme y al que no le guste, lo tiene fácil, con darse media vuelta lo soluciona. He conseguido que no me afecte y la moto ha sido el remedio”.

La R 1200 GS Adventure de Mayte está llena de toques cromáticos rosas, por algo la ha ‘bautizado’ ‘Pink Phanter’. “Yo siempre he tuneado mis motos. Por ejemplo, la F 800 GS era roja y la tuneé en blanco y negro, parecía una 800 GS Adventure. La R 1200 GS Adventure me gustaba en rojo, pero me la compré precisamente negra porque me permitía decorarla como quisiera y lo he hecho en rosa, porque es un color que siempre me ha gustado. Disfruto mucho personalizando las motos, llevándolas a mi gusto, a mi manera, las siento como más mías y si otro día me apetece cambiar los vinilos de las maletas, los cambiaré poniendo ‘La vikinga’ (su mote, como consta arriba). Y me he visto mucho en rosa también. Yo voy al súper a comprar un cepillo de dientes y hay de todos los colores, ¿cuál elijo? ¡El rosa!”, reivindica esta mujer con fuerza.

“La independencia que te da la moto no tiene precio”

Pregunta. Mayte, la mujer y la moto, ¿pareja de hecho o de derecho?

Respuesta. Lo veo más como pareja de hecho. Yo y mi moto vamos a todas partes y nos llevamos súperbien. La moto es mía y hago lo que quiero con ella, pero es más una relación de respeto, ella me conoce a mí, y yo no la conozco del todo a ella porque supera mis limitaciones y no sé hasta dónde puede llegar, desde luego mucho más lejos de lo que puedo llegar yo con ella, y ambas aceptamos esas diferencias.

P. Y qué les dirías a esas mujeres qué, aun queriendo tener una moto, no la tienen porque creen que es cosa de hombres.

R. Que están muy equivocadas. Hace muchos años, podía ser, porque el porcentaje de mujeres que llevaban moto era mínimo. Pero en la actualidad es todo lo contrario. Yo veo muchas mujeres que dicen ‘yo no me compraría una moto, a mí me encanta ir detrás’, y acepto que les guste más ir detrás, pero lo que te da una moto cuando la llevas tú no tiene nada que ver. Su conducción y la independencia de cogerla e irte con ella a donde quieras, no tiene precio, es un valor único. ¿Qué es cosa de hombres? Están muy equivocados quienes así piensen. Igual que no hay coches de hombres ni de mujeres, pues en las motos, lo mismo. Que hay limitaciones físicas porque no llegues por la altura o por lo que sea… pero si quieres, en el mercado hay cualquier tipo de moto que se adapte a ti o la adaptes tú. Yo, a cualquier mujer que le guste las motos, la animaría a conducirla, indistintamente de la edad, porque puedes empezar a los 20 o a los 50, a la edad que tú quieras ‘pa’lante’.

Con su R 1200 Adventure ‘Pink Phanter’, Mayte despierta admiración allá donde va. “Bueno, yo no, la moto -aclara-, que no puede estar más fotografiada. Raro es el sitio que no vaya que no le hagan fotos, incluso algún motero diciendo ‘¡oye, qué es para mi novia!’ Me he encontrado situaciones de todo tipo, como pedirme subirse en ella, y siempre digo que sí. Y es que, como la mía, no hay dos”.

P. Una encuesta del Race asegura que, debido al coronavirus, aquellos que iban al trabajo en transporte público o caminando lo harán en vehículo privado como medida de seguridad en cuanto se levante el confinamiento, lo cual, de ser así, provocará que las ciudades se colapsen todavía más. ¿Habría que fomentar el uso de la moto para dar solución a la movilidad urbana?

P. Totalmente. Barcelona es la ciudad europea con más motos por habitante y si no fuera por su uso masivo, sería increíble. Cuando bajo a la ciudad, voy sin maletas, para manejarme con mayor agilidad y rapidez. Si la mitad de los que vamos en moto por Barcelona lo hiciéramos en coche, estaría intransitable. Si a esto añades que las personas que van en tren, metro o autobús, que lo puedo entender porque van abarrotados, van a ir en coche ahora, ya ni te cuento. ¡Que vayan en moto! Hoy en día, para llevar un scooter de pequeña cilindrada no te hace falta ni carnet (disponiendo del permiso B se pueden llevar motos de hasta 125cc), cuesta poco, es barato de mantenimiento, tiene un consumo mínimo y te facilita tu día a día, y eso es calidad de vida.

“Lo que nos estamos perdiendo por culpa de la pandemia”

El confinamiento, que todos sufrimos debido a la crisis sanitaria del Covid-19, Mayte lo lleva con apatía, “a la par que agobiada, porque mi afición a la moto es la que me pone las pilas. Yo, normalmente, suelo salir todos los fines de semana. Y si no lo hago, mis hijos me preguntan ‘¿mamá, no te vas en moto’? Porque saben que cuando vuelvo soy otra. La moto, es lo que te digo, me hace sentirme una persona normal. Me subo en ella y no me duele nada y en cambio sino salgo me duele todo, es increíble. Conduciéndola se me quitan todos los males. Será mental, sugestión, no lo sé. Volviendo al principio, empecé con ganas de aplaudir, de hacer videollamadas a los amigos, pero ahora me cuesta coger el teléfono y llamar a nadie. Son muchos días”.

Una de las consecuencias del coronavirus ha sido la suspensión de los BMW Motorrad Days Sabiñánigo 2020, la fiesta de los riders a la que Mayte es asidua. “Tiene su lógica, porque depende de muchos actores, hoteles, restauración, campings… ¡Lo que nos estamos perdiendo por culpa de esta pandemia!”, exclama.

P. ¿Qué dicen tus hijos de tu pasión motera?

R. Bueno, a veces dicen que estoy como loca. Yo vivo mucho la moto, por ejemplo, me compro una prenda, ‘¿mamá, otra chaqueta?’, me dicen. ‘¿Qué pasa? No me compro ropa para salir de noche, ¿no? pues me la compro para ir en moto’, les contesto. Y como saben que la mayoría de mis amistades son del mundo de la moto y vienen a casa, pues ellos ven lo que yo disfruto. Me pueden decir que estoy un poco loca o que a mi edad no me pegan estas cosas, pero les respondo que ‘la edad no es el reflejo del alma’. La edad es una cosa que está en una partida de nacimiento, pero otra cosa es como la lleves, como sea tu espíritu y tu mente y cómo la quieras llevar. El día ocho haré 55 años (la entrevista se hizo poco antes de esa fecha), a lo mejor no me pega estar dónde estoy, pero no me pegará por cultura social, pero por mi forma de ser, mi físico y mi mente me queda mucho por andar en moto y como es lo que me hace feliz, no tengo ninguna intención de cambiarlo.

P. ¿Si ellos alguna vez quieren ir en moto, se lo prohibirás como tus padres contigo?

R. Prohibírselo, no. Pero lo que sí haré es que se la compren ellos, porque mis motos me las he comprado yo y hay que ser consciente del valor que tienen. Mi hija, por ejemplo, va en coche y nunca me ha pedido moto ni creo que lo haga. A mi hijo sí que le gustan, de hecho, tiene todo el equipo, incluso el intercomunicador para hablar conmigo, porque me acompaña a veces. Lo que no le gusta es madrugar, pero sí ir en moto y cuando le apetece, se viene conmigo a rutas de un día. ¿El día que me pida moto? Pues depende, sino se la puede comprar y la necesita para ir al instituto, habrá que hacer un pacto”.

“Aparcado el irme fuera de España”

Los viajes por España no le son ajenos a Mayte, “aunque me queda mucho por ver -aclara-, he ido por toda Cataluña, por supuesto, y he repetido muchísimas veces. He estado en San Sebastián y me he hecho todo el Cantábrico. En Galicia he visitado Santiago, Pontevedra y Vigo; a Asturias fui el año pasado y me encantó; Segovia; he estado en Madrid; he hecho la ruta del Quijote; en Andalucía también, claro… España me la conozco bastante, aunque no he estado en Badajoz ni en Cáceres. El año pasado estuve en Huelva y me quedé con ganas de estar más días y verla bien, pero lo tengo ahí, pendiente”.

En este tiempo de encierro, Mayte baja al garaje a ver la moto, “la tengo con su fundita, bajo, se la quito, la pongo en marcha, la miro, la grabó en vídeo, la vuelvo a tapar, me subo y de tanto en tanto miro el vídeo”, cuenta mientras se ríe a carcajadas”.

También tiene pensado dónde irá cuando se levante el estado de alarma, “la verdad es que hay tantos sitios… -exclama-. De momento, tengo aparcado el irme fuera de España, y lo que más tengo en mente es volver a Asturias, luego seguir un poco más hacia Galicia por la zona fronteriza con Portugal y hacer un poquito de vuelta. Esa es la opción que más me apetecería hacer. Hay muchos sitios que no he visto, descubriéndolos ahora desde que se han montado estos grupos de ‘Viaja por España’. Precisamente, María José (MJ Suki), a la que entrevistaste en la News (se publicó en la entrega de abril), me encanta por la cantidad de sitios que visita. Cuando sale graba la ruta y lo sube en Facebook con fotos espectaculares, ¡jolín, qué envidia!”.

P. Disfrutas más del viaje o del destino.

R. Disfruto del viaje muchísimo y del destino…, pues vale. A mí me gusta todo, aunque hay sitios como Carcassonne, que no es para volver. Pero hay otros que dices “aquí no me importaría repetir”. Marruecos, Asturias, hay lugares de los que no me canso. Pero a mí, cualquier cosa que me digas, me vale. Pero lo que realmente disfruto es, sobre todo, el viaje.

Espíritu aventurero

Mayte es una raider a la que le gusta ir a buena marcha, “pero cuando las condiciones lo permiten. A veces he cerrado el puño y he llegado a un punto que he dicho, ‘para qué más’. Me gusta ir a un ritmo alegre y me gustan las curvas, porque en este tipo de motos las curvas anchas las disfrutas mucho. Y las curvas ratoneras, son más de control, de ir pensando y calculando… En carreteras que son cómodas, ‘curveadas’, un ritmito alegre”.

En esa lista de viajes pendientes, prevalece uno que es el más soñado, “Cabo Norte -reconoce-. Pero no subir y bajar. Yo tengo amigos qué han ido allí y lo han hecho en un total de tres semanas, pero ese no es mi ideal de viaje, sino cogiéndome un mes o un mes y medio. Una de las ventajas de mi situación es que me lo puedo permitir, combinándolo con mis hijos, lo puedo hacer y sin correr, con tiempo”.

P. Una frase que te defina.

R. Aventurera. Me gustan las aventuras, no pensar las cosas, me apetece coger la moto e irme, plantarme en Madrid, por ejemplo, ver lo que quería y volverme en el día. Soy impulsiva, no soy cerebral. Soy más bien de corazón y de actos. Algunos no me han salido como quería, pero, es igual, los he aprovechado de otra manera, y no me arrepiento, porque los he querido hacer en ese momento. Siempre hay algo positivo en todo lo que hago con la moto, siempre.

19 Respuestas para “MAYTE RODRÍGUEZ: “LA MOTO NO ES SOLO COSA DE HOMBRES. ESTÁN MUY EQUIVOCADOS QUIENES ASÍ PIENSEN””

  • Álvaro dice:

    Me encantan las mujeres moteras, la mía también lo es y lo disfrutamos mucho los dos. Ánimo Mayte, y a seguir disfrutando de la pink panter.

  • Luna dice:

    Grande Vikinga!!!!

  • Mayte dice:

    Gracias José M.Alegre por tu entrevista, aún sin conocernos en “persona” me has reflejado como si hubieramos hablado durante días.
    Gracias por hacerlo tan fácil y hacerme sentir como si nos conociéramos de siempre.

    Queda pendiente un abrazo en cualquier lugar de España.😘😘

  • Kaperucita dice:

    Oleeee, locaaaaaa!!!!! A seguir disfrutando a tope de la Pink Panter del mundo y de Asturias

  • La bambina dice:

    Vikingaaaaa, a ver cuando hacemos otra salidita de chicas bikers

    Un besote y hasta pronto!!!

    Vsss

  • Motera Kawa dice:

    Gran mujer, gran persona y gran amiga. Es un lujo conocerla!!!!!

  • Monipeni dice:

    Bravo Mayte! Como has dicho “tu siempre has sido así”! Coraje antetodo, a por Cabo Norte sister!

  • Soniblue dice:

    Ole ole y ole, como transmites Mayte, me encanta . Tu idioma es el de muchas . Nos vemos en cualquier curva .

    😘😘

  • Isabel Puig dice:

    Me ha encantado la entrevista y conocer tu historia!!! Una luchadora!!!
    Veo que la mayoría de moter As tenemos un perfil bastante parecido!!!! Nos vemos por esas carreteras!!!!

  • Jose dice:

    Hola Maite, me alegra saber estás bien
    Sabes que tenemos pendiente una escapada ….S. Michel
    Que no la hemos olvidado, besos de yolanda
    Eres una campeona !!!!

  • Javier dice:

    Grande “Vikinga”, me encantó tu historia. Numerosas ocasiones cuando voy ruteando me doy cuenta que
    Inconscientemente estoy sonriendo bajo mi casco “esto es felicidad pura”.
    Sigue asi, ✌🏼

  • Qué buena entrevista! La moto como terapia… una vez más! A seguir rodando por muchos años!✌✌

  • Josep Mellado dice:

    Me ha encantado la entrevista y mucho más la entrevistada.
    Sigue con ese ánimo y con esa ilusión de disfrutar de la moto. El lunes a circular con la moto🏍🏍🏍

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