SALTOS POR IBERIA. DE SAGRES AL PAÍS VASCO. BMW R 1250 RT

Por Willy Sloe Gin
Qué largo se hace el tiempo cuando el viaje no acaba de arrancar. Cuatro meses amarrado en puerto, también por gusto, pero varado al fin y al cabo. Y es que han sido no pocos meses dando forma a tantos años de viajes. Para plasmarlos en un nuevo libro. “Entre la luz y la sal. Faros de España y Portugal”.  Buscando la magia de todas esas luces y acompañado por no menos de quince motos que me hicieron el camino infinitamente más fácil. No sabría escoger entre tanto faro, como tampoco soy capaz de elegir entre tanta maravilla escondida entre dos ruedas.

Como en aquellas “Fronteras Imperfectas”, poco o mucho se quedó por el camino, por cientos de carreteras, por miles de kilómetros, por tantísima milla náutica. Vuelvo ahora sobre mis pasos para rescatar de un olvido infame lo que se quedó atrás por falta de tiempo. Por la premura de la ruta. Me los traeré conmigo para que acompañen a sus hermanos en esta locura que parece llegar a su fin. O al principio. ¡Quién sabe!

En esta ocasión y por segunda vez, me acompañará la R 1250 RT. Moto perfecta para acabar semejante empresa. Fácil en carreteras sinuosas, majestuosa en otras que no parecen tener fin. Se plantea un recorrido extraño, anárquico, fascinante…  Casi todo gobernado por otros tantos compromisos de prensa. Todos necesarios pero que no dejan de restar misterio a la aventura. Y cada uno en esquinas bien distantes de la península.

Será la primera parada nuevamente en Ciudad Rodrigo, en tierras de Salamanca. Ciudad o pueblo, según quién lo mire, de los más bellos que he tenido la gracia de respirar, de sentirlo.

Ya entrados en Portugal, pondré rumbo a Nazaré. Dicen, y yo me uno a esta aseveración, que no existen olas más bellas e inmensas que las que vigila el faro que las mira impertérrito, asombrado. Pequeña población acostada en el Atlántico que a diario recibe los envites de la mar ante el pasmo de turistas, que no de viajeros. Reconozco mi desconocimiento sobre los fenómenos naturales que las provocan. Intentaré averiguarlo.

Mafra y su Palacio Nacional al día siguiente. Pousada que nos acogerá dos días y sus noches para luego recorrer la Costa y soñar con ‘Ella’. En Cabo da Roca, a la vera de Sintra otra parada vestida en prensa. Suponiendo que no sople del oeste y sean imposibles entrevistas, televisiones y sueños. En el caso de que así sea nos refugiaremos en Estoril o Cascais. Lugares perfectos para poner a buen recaudo nuestra moto y nuestra presencia de ánimo…

De Tierras portuguesas pondremos rumbo al País Vasco. Allá también se quedó alguna maravilla que otra. Ruta absurda, necesaria, bellísima. Algo he aprendido en estos años. Que los planes se hacen para poder cambiarlos, porque es el viaje el que manda. Actor principal. Nosotros lo somos de reparto.

Y así en este teatro, sin llegar acaso al segundo acto, se me escapó un faro en San Sebastián. Andaba escondido, en la cara oculta de la Isla de Santa Clara. Íntimo, pequeño y próximo. Tantos años buscando mis luces y ahora entiendo que todos amen estas maravillas. Aunque aún no se hayan dado cuenta…

“A la vera de un faro la brújula gira desorientada en la belleza, al compás del aire que magnetiza la mente…”

Mi agradecimiento como siempre a:

BMW Motorrad España, BMW Movilnorte Motorrad, TRI Motos, Autoservicio del Motorista, Paradores de España, Hotel Conde Rodrigo, Fred Olsen, Pousada de Mafra – Palacio dos Marqueses y al Excelentísimo Ayuntamiento de El Álamo.

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