TENGO DIEZ AÑOS Y LLEVO UNA BMW

Por Elsi Rider
Estoy de cumpleaños, tengo 10 años y llevo una BMW. Se cumplen diez años de mi segunda oportunidad de vida, dos cumpleaños que celebrar. Uno, el de mi edad por fecha de nacimiento, y éste, muy especial por haber tenido la oportunidad de estar aquí y ahora compartiéndolo con todos vosotros.

Hace diez años, como muchos sabéis, una terrible negligencia médica me dejó a las puertas de la muerte y tras años de sufrimiento, un buen día decidí que, si la vida me daba una segunda oportunidad, no la iba a desperdiciar. Me comprometía conmigo misma a hacer aquellas cosas con las que siempre soñé. Entre ellas, estaban los grandes viajes en moto. Empezando por India, recorriendo el Cáucaso, El mar de Aral, Arabia, y este año quiero que el quinto gran viaje que realizaré como siempre en solitario (bueno, acompañada deLusi, mi BMW F 700 GS compañera de aventuras y desventuras y Pepe, el trípode que da soporte a mi cámara de fotos y que se ha ganado tener nombre propio) sea para celebrar estos diez años de vida. Nunca somos consciente de lo rápido que puede cambiar todo. Nunca damos importancia a los pequeños detalles, que al final son los más grandes. Preocupados siempre en ganar más, tener más, correr, no pensar demasiado… ¡Hay que frenar! ¡Respirar! y tomar distancia para darnos cuenta de que hoy es “aquí y ahora”. No hacen falta grandes viajes, no cosas excepcionales, tan solo sentirnos vivos y disfrutar de lo que realmente nos acerca a la felicidad, sea lo que sea.

Saber levantarse tras cada caída, forma parte del camino

Saber levantarse tras cada caída. ¡Todos nos caemos! No es que la vida tras una segunda oportunidad sea magia pura. Sigue habiendo momentos malos y por supuesto los buenos, que son los que suman. Este año, sin ir más lejos, he tenido un problema familiar grave, algo que me dañó mucho, pero tras la caída, toca levantarse y continuar. No podemos permitirnos el lujo de desperdiciar una vida que pasa más rápido de lo que pensamos.

Vivamos cada momento, celebremos todo lo que podamos, ¡soñemos! Soñar está, bajo mi punto de vista, infravalorado, es un motor vital, nos mueve a hacer cosas, o al menos intentarlo.

Así que con todo esto, solo me queda regalarme un gran viaje por África. Mi quinto viaje en solitario, un viaje de celebración y para tener presente la importancia de cada día, porque en seguida se nos olvidan las cosas casi milagrosas que nos regala la vida y volvemos a caer en lo mismo que no nos gustaba. Por lo tanto, creo que un buen título para este viaje por África sería, “El deber de no olvidar”.

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