DE CARRETERAS, BARCOS Y BMW

Por Willy Sloe Gin
Acabada toda una historia buscando luces, me encuentro amarrado a tierra entre papeles, mapas y cartas náuticas. Sabía que llegaría este momento. Pero esperarlo no hace que la falta de sal me acongoje. Como la falta de carreteras me ha entristecido siempre. Y es que no hay carreteras si no me llevan al océano. Quizá estén para eso. ¡Quién sabe! Está ocurriendo ahora.

A la fuerza ha habido que parar, tomarse un mínimo tiempo, recuperar el resuello para poder escribir, para intentar plasmar tanta imagen en un nuevo libro. Meses en los que he añorado mares, carreteras y motos. Han sido muchos años a la caza de lo olvidado. Siempre con BMW.

Al despertar y cuando cae la noche, luego de horas escribiendo, eligiendo imágenes, soñando, me asaltan los recuerdos de tantas rutas. No sabría elegir entre ellas, entre tanta moto que me ha acompañado. Tendré que nombrar alguno, alguna de ellas.

Fue la R 1200 R (aire) la primera. Con ella recorrí más de 16.000 kilómetros buscando los Faros de Poniente. Viaje primero que me dio la oportunidad de continuar la singladura. Esta locura absurda… Vinieron luego muchas más. R 1200 R (agua), tres viajes con la R 1200 RS… Uno de ellos por carreteras infectas que me llevaron al desierto del Sahara.

Recuerdo con especial cariño el viaje a Sicilia con la C 650 GT. Otros tantos miles de kilómetros intentando demostrar que con cualquier BMW puede llegarse a donde uno se proponga. Y hubieron muchos barcos. Andalucía, Levante, Gerona, Niza, Mónaco, el Mar de Liguria, la Toscana, Portugal, el Desierto… Sí, siempre he intentado que en cada viaje hubiera barcos de por medio.

Volviendo de Sicilia navegué más de veinticuatro horas inmerso en un temporal poderoso. De Civitaveccia a Barcelona. ¡Fascinante!

Buscando cada vez barcos, aunque en algunas ocasiones fueran las singladuras ciertamente cortas. Islas Berlengas en Portugal, Isla de Tabarca en Alicante… Lugares mágicos donde los haya. Cada uno de ellos guardado por un faro vestido en belleza, en maravilla.

Llegarían más tarde otros, como los de las Islas Canarias o Inglaterra. Islas Canarias navegadas con el apoyo incondicional de la naviera Fred Olsen. Carreteras, barcos, faros y por supuesto motos. Tanta BMW… Ahora en Tierra añoro todo aquello.

Ando ya en capilla para volver a salir en marzo. Para finalizar lo que no pude en junio allá por el Cabo de San Vicente. No importa. Allí me está esperando. Iré con la R 1250 RT.

Volveré entonces, como siempre, a verme las caras con la contradicción que envuelve al viajero, al escritor. Porque cuando se viaja se hace necesario escribir, del mismo modo que varado en Tierra se hace imprescindible la partida. Para sentir. Para escribir. Para seguir viviendo…

Gracias, como siempre, a BMW España Motorrad, Movilnorte Motorrad, TRI Motos, Autoservicio del Motorista, Fred Olsen Express, Paradores de España, Hotel Conde Rodrigo, Canon, Asahi Pentax y a los que pacientemente me esperan en Casa.

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