CONTRASTES EN EL DESIERTO QUE SON REFLEJOS

Por Eduard López Arcos
Los dos últimos meses los he pasado en el desierto, explorando nuevas pistas en mi zona preferida del sur de Marruecos. Sigo enganchado a la sensación de rodar por zonas solitarias, en donde cualquier lugar es bueno para quitar el contacto, suspirar y tumbarse mirando el cielo. Sensación que despierta el sentimiento de libertad.

Las fiestas de fin de año generan muchos contrastes aquí, en el desierto. Caravanas de 4×4, quads y motos, provenientes de España, Portugal y Francia, se suceden por el territorio y saturan la única gasolinera de Merzouga, hasta dejarla sin combustible. Tomar café en la cafetería de la gasolinera forma parte de mi rutina aquí. Es un buen lugar para entablar conversaciones y hacer nuevos contactos. También es un espacio que invita a reflexionar. Observo a los turistas y pienso, qué lejos están algunas culturas de la realidad. Me refiero a que la motivación de muchos turistas está solamente en disfrutar del motor, convirtiendo un magnífico lugar, en donde viven personas, en un parque de atracciones. Pienso que falla la actitud de muchos al priorizar sus ansias por delante del respeto hacia los demás, como si sus vacaciones fueran más importantes que el día a día de los habitantes del desierto.

Conciencia

En las salidas en moto trail que organizo aquí, en el desierto, intento que los participantes puedan vivir durante su estancia una experiencia más cercana a la realidad del lugar que están visitando. Intento conseguirlo por varias vías. Los trazados que diseño están lejos de las zonas más turísticas, por lo que durante el recorrido es extraño encontrar otros vehículos, aunque sea en plena temporada, como Semana Santa o fin de año. Hacer paradas en lugares tranquilos, sin bullicio e interferencias, es fundamental para poder relajar los sentidos y que éstos despierten un sinfín de sensaciones. Y, otra cosa fundamental es que el grupo de participantes sea reducido. Cuando veo largas colas de motos con un guía delante, veo más euros que experiencias auténticas.

Alejarse para encontrarse

Como decía al principio, la sensación de soledad y de rodar por lugares remotos nos da la oportunidad de alejarnos de nuestro entorno habitual y apreciar la paz que desprenden, sobre todo si normalmente se frecuentan ciudades ruidosas. Unos días en las entrañas del desierto nos aleja de la rutina y nos acerca a nosotros mismos, para encontrarnos y ganar en perspectiva. Espero verte por aquí y compartir estas rutas tan terapéuticas.

¡Que tengas un magnífico 2020!

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