CON LA BMW R 1250 RS POR TIERRAS SEGOVIANAS HASTA “LA LEYENDA CONTINÚA”: PASIÓN, DIVERSIÓN Y TEMPERATURAS GÉLIDAS

Por José Mª Alegre (texto y fotos)
La BMW R 1250 RS genera tanta pasión que ni los cinco grados bajo cero arredró a quien esto escribe para viajar con ella por tierras segovianas hasta “La Leyenda Continúa”, la concentración invernal que se celebra cada año en Cantalejo.


Imposible negar que esa temperatura es gélida, pero cuando se conduce una moto como la BMW, que protege a quien va en ella gracias a su eficaz carenado y puños y asiento calefactados opcionales, a los que cabe añadir una mecánica sofisticada y efectiva, la fascinación que produce manejarla supera cualquier contratiempo climatológico.

Carretera con sal, carretera glacial

Así que me subí a la brillante R 1250 RS y me dispuse viajar a la localidad castellana para pasar el fin de semana en “La Leyenda Continúa”. No hacía frío… ¡sino lo siguiente!, percibiendo enseguida que los guantes que llevaba no eran los adecuados. Así que me detuve en la gasolinera de la Sierra para agenciarme unos guantes de látex, esos que usamos para no ensuciarnos las manos cuando cargamos gasóleo en nuestro vehículo. Con ellos, unos finitos encima y los guantes moteros (que no eran los de mayor protección, sin duda, para los 5º bajo cero que hacía en lo alto del Puerto de Navacerrada), junto con los puños calefactables (¡qué gran invento!), mis manos reaccionaron.

La carretera estaba fría, obvio, pero no helada, fruto de la mucha sal esparcida para que eso no ocurriera. La sal es un aviso del estado glacial del asfalto, y la prudencia debe imponerse a cualquier exceso del gas, circulando pues ligerito pero contenido. Aun así, en una de las ‘eses’ previas a La Pradera de Navalhorno, pueblo donde se encuentra el restaurante Hilaria en el que se come de maravilla, y que está poco antes de llegar a La Granja, me encuentro con una moto estampada contra el guardarraíl con daños cuantiosos de enorme presupuesto, de alguien (un francés, para más señas) que había hecho lo contrario a lo debido, bajar haciendo caso omiso a lo observado como si fuera verano. Y claro, pasó lo que pasó. Afortunadamente, el galo estaba perfectamente y con el teléfono en la mano pidiendo una grúa. ¡Qué alivio al comprobar que no hay daños personales!

Paradita en la Granja de San Ildefonso, localidad deliciosa para pasearla y degustar su interesante oferta gastronómica, situada a 13 kilómetros de Segovia y a 80 de Madrid, para hacer una foto de la BMW con la fachada del Palacio Real al fondo, luciendo todos sus atractivos, que son muchos.

De allí, a Torrecaballeros, a unos pocos kilómetros del anterior, pueblo salpicado de restaurantes que se abarrotan los fines de semana de peña que acude desde la capital para degustar los reyes del lugar: el cordero y el cochinillo.

En Torrecaballeros abandono la N-110 y tomo la SG-P-2222, una carretera secundaria con trazado variado y buen piso que resulta una delicia. El sol luce en todo su esplendor, calentándome el cuerpo que, no obstante, va bien protegido por el correcto equipamiento y la eficaz pantalla y carenado de la R 1250 RS. El problema lo tenía en las manos, ya resuelto con el ‘invento’ antes mencionado.

R 1250 RS: Carácter deportivo empujando con fuerza desde 3.000 rpm

La pantalla de la RS tiene dos posiciones de ajuste tirando de ella hacia arriba, maniobra que se puede realizar conduciendo, pues es rápida y sin peligro al no tener que desviar la mirada de la carretera. En la más elevada, el viento que genera la velocidad pasa ‘limpio’ por encima del casco, sin generar turbulencias.

Con la R 1250 RS, el recorrido ‘segoviano’ se disfruta. Los 136 CV a 7.750 rpm del motor bóxer, con la innovadora tecnología ShiftCam que ofrece más par (143 Nm a 6.250 vueltas) y gran elasticidad en todo el rango de revoluciones, hacen que esta sport-touring vaya sobrada de potencia. La respuesta en cualquiera de las seis marchas de la caja de velocidad, con el efectivo cambio asistido Pro opcional, es inmediata, subiendo de vueltas con la rapidez que le exijamos al roscar el puño derecho. La posición de conducción (entre una naked y una sport) es muy cómoda, ya sea viajando solo o acompañado, pues los brazos no se cargan los brazos.

Por la gozosa SG-P-2222, cruzo Brieva, famoso lugar por su cárcel tan nombrada en los medios. Luego, llegan las curvas rápidas, donde la RS muestra su carácter deportivo, afrontándolas con decisión y efectividad. El motor, con muy buen tacto en bajos y medios, empuja con fuerza a partir de 3.000 vueltas y la suspensión, con el Dynamic Esa de nueva generación opcional que monta la unidad de prueba, junto con la horquilla invertida delantera y el eficiente Paralever trasero, le otorgan a la moto una magnífica estabilidad, respondiendo de igual forma tanto en frenada, que es magnífica, como en aceleración. Así, con el modo Dynamic Pro, la RS muestra su carácter deportivo, dando confianza por su aplomo y respuesta.

La pantalla TFT con Connected Ride es otro de los elementos destacables de la RS. De 6,5”, muestra todo lo que necesitas saber sobre la moto y te ofrece funciones adicionales como navegación, música y telefonía, conectando el Smartphone a la moto por Bluetooth.

En Torreiglesias me paro para hacer una foto de la RS con la iglesia, envolviéndome entonces la niebla para no abandonarme hasta Cantalejo. Antes, no obstante, paso por Turégano, a 15 kilómetros de la concentración, deteniéndome para dejar el reducido equipaje (como dijo Ira Levin: “Todo aquel que necesita más de una maleta, es un turista, no un viajero”) en el confortable hotel El Zaguán, con unas vistas magníficas del espectacular castillo que domina el pueblo desde sus habitaciones y un perfecto restaurante donde el viajero calma el estómago con gusto y paladar.

“La Leyenda Continúa”, una concentración tranquila y amistosa

De esta reunión invernal destaca lo tranquila que es. El que quiera ruido disonante, como cortes de encendido de las motos, acelerones, bocinazos o cuanto se le pueda ocurrir a los desahogados para perturbar la tranquilidad de los asistentes, que no vaya a Cantalejo. “La Leyenda Continúa” es una concentración de amigos que se reúnen para darse un abrazo tras el último que se estrecharon el año anterior en igual fecha y lugar, para charlar, echar unos tragos y unas risas, muchas.

La concentración también es para escuchar las interesantes charlas de los motoviajeros y otros personajes que son invitados por la organización que dirige Mariano Parellada y Mayte Batalla, para contar su último viaje, como McBauman, Quique Arenas, Gustavo Cuervo, Sonia Barbosa, José María Hernández, la piloto María Calero o Ricard Tomás, entre otros. No falta la entrega de los trofeos “Leyenda de Oro”, que este año recayeron en Andrés Pérez Rubio, multicampeón de España de 500, y el afamado doctor Xavier Mir, cirujano por cuyas mágicas manos pasan los pilotos de MotoGP que deben ser ‘reparados’. Muchos amigos también en Cantalejo, tantos que es imposible nombrarlos a todos sin dejarme alguno. Y muchas otras actividades que se realizan allí, como las actuaciones musicales, las del ‘stuntman’ Emilio Zamora, las famosas doce campanadas moteras con la ingesta de otros tantos piñones, el desfile de antorchas… ¡ah, y el frío!, que en Cantalejo se deja notar, ¡y de qué manera!

En definitiva, esta concentración es de las que sales reconfortado ante tanto abrazo, manos enlazadas, risas, conversaciones tranquilas de motos y viajes presentes y futuros. Ir allí es como si el tiempo se parase para disfrutar de la amistad y compañía sin estridencias.

Por la noche, tras ver, hablar, disfrutar y fotografiar, me subo a la R 1250 RS, no sin antes quitarle el hielo del asiento debido a los 7º bajo cero que ‘casca’, y me voy para Turégano. Coger la moto en ese estado gélido no da pereza si vas bien equipado, en traje y moto, y, creedme si digo que los 15 kilómetros hasta el hotel no fueron un problema. Ya en el hotel, cena rica, rica con amigos, Lorenzo Colomo y Alfonso Gordon entre ellos, y sobremesa larga y divertida a continuación.

Por la mañana, más hielo en la moto, pero la RS no se congela por más frío que haga, ‘¡es alemana!’. Vuelta a Madrid por idéntico camino, que la ruta es generosa para el rider, al igual que los recuerdos vividos en La Leyenda Continúa. El año que viene, más.

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