KARMEN KAPERUCITA: “¡SI ELLOS PUEDEN, NOSOTRAS TAMBIÉN!”

Por José Mª Alegre (texto y fotos)
Carmen González (Avilés, 1971) firma en su muro de Facebook como Karmen Kaperucita Loba, “porque antes tenía el pelo rojo y como era un poco ingenua –‘y lo sigo siendo’, apostilla con cierto rubor ante el reconocimiento-, me gustó el apodo como motera”.

Como tal, en su historial figura una custom, dos naked, la R 1200 GS de Juan, su marido, que pasó a sus manos cuando él adquirió una R 1200 GS ADV y la actual, una preciosa R 1250 GS HP Rally que mima como si fuera la primera, a pesar de ser la quinta en su currículum. Lleva conduciendo motos desde hace diez años, sumando cerca de 300.000 kilómetros, añadidos los 9.700 de su reciente viaje a Senegal del que acaba de volver, los múltiples por Europa, incluso el de Kenia, donde estuvo en un tour de Gustavo Cuervo conduciendo una F 650 GS.

Esta rider no va en moto “para demostrar nada a nadie”, sino porque “me da vida, me pone las pilas, me da felicidad, me posibilita mucha amistad, conozco a mucha gente gracias a ella… Yo creo incluso que me hace mejor persona. Quizás es porque cuando vas en moto sientes que vas más expuesto al peligro y valoras más lo que tienes, empezando por la vida misma”.

Nuestra protagonista suele hablar en plural porque siempre (o casi) viaja con Juan, cada uno en su moto, “no tengo problema en viajar sola, pero lo hago con él porque le adoro, llevamos 28 años juntos, ¿adónde voy sin Juan?”, se pregunta esta asturiana de carácter optimista, sonrisa franca, enormes ojos color miel, simpáticas coletas que sujeta con llamativas calaveras y que, según su propia definición, es “buena gente” (aunque durante la entrevista reconoce que no es perfecta y que cuando se enfada “tengo un poco de mala leche”).

Carmen empezó su relación con la moto como tantas otras féminas, de “paquete”, pasando de “que la llevaran a llevar” debido a su corpulencia: “Al ser yo tan grande -cuenta-, Juan notaba cada movimiento mío y me decía: ‘¡no te muevas!’, ‘¡no respires!’, ‘¡qué me estás dando con el casco!’, y yo iba tiesa intentando no moverme y era horrible porque se me agarrotaba todo el cuerpo, hasta que me dije ‘yo tengo carné de moto, yo trabajo, ¡pues quiero mi moto!’, y me compré una custom”, confiesa riendo abiertamente por esa declaración de rebeldía y el modelo adquirido.

¿Juan es un poco quisquilloso, no?, le pregunto a Carmen, que responde sonriendo, “¡Un poco! Pero gracias a sus quejas, yo soy motera”.

Carmen no es de las que disfruta viajando rápido para tratar de llegar lo antes posible, porque “mi destino es el viaje. A mí me gusta viajar despacio, visitar sitios, ver cosas, ver las nubes, ver los pájaros, las montañas… Lo importante no es el destino, es el camino, es un lema que tengo yo”. Y así lo lleva practicando la década que lleva conduciendo su propia moto, por eso valora todo cuanto se le presenta ante sus ojos en los lugares por los que pasa. “Hay zonas de paisajes y disfruto de ellos; otras veces, como este viaje último, tienes más contacto con la gente, y si vas a algún sitio donde hay un monumento que nos llama la atención, pues nos permitimos el lujo de hacer un poco de turismo”, cuenta.

Respecto al terreno por el que gusta circular, nuestra rider es mucho más de asfalto, “pero un poco de off-road, también. Por ejemplo, cuando acabo una pista de tierra complicada, la satisfacción de haberla superado es total”, por eso su BMW calza neumáticos de tacos. “De hecho, me encanta la tierra, pero como soy un poco miedosa, no soy muy lanzada, pero si voy con alguien delante que me guía con confianza, que me da seguridad, yo tiro. Tenemos un amigo, Sergio, que es un loco de la moto y de la velocidad, y cuando voy con él, me pongo las pilas y le sigo y eso me viene muy bien para mejorar la conducción”.

En sus viajes, Carmen nota la atención que despierta por su condición de rider, “aunque yo creo que cada vez menos, porque ahora hay más mujeres moteras. Pero también depende de dónde vayas. Por ejemplo, cuando fuimos al último BMW Motorrad Days en Formigal (desde hace dos años la fiesta de los riders se celebra en Sabiñánigo), me quedé sorprendida porque muchos chavales flipaban al verme con la moto y me decían: ‘Oye, qué valiente conducir esa moto tan grande’, algo que no me había pasado anteriormente. Cuando ahora recientemente estuvimos por África, pues si llamaba la atención, pero es que allí no están acostumbrados ni a ver a chavales en motos tan grandes, entonces, veían a una mujer con la R 1250 GS y se quedaban asustados y me decían que ‘yo muy valiente’ y que ellos no”.

Pero, a esta funcionaria no le molestan esos comentarios, “no están acostumbrados, por eso te lo dicen. Una mujer puede conducir una moto lo mismo que un hombre, cierto que moverla en parado resulta más pesada para nosotras, pero no el conducirla, que no tiene ningún inconveniente. Creo, además, que a ellos les gusta ver a una mujer con una moto grande, por lo menos es lo que yo percibo cuando viajo. Yo me siento bien con mi GS”. Tanto que no encuentra hándicap alguno que se lo impida, “los miedos propios, pero se te van quitando y como soy alta y llego bien al suelo, no tengo ninguna dificultad”.

Carmen vive cerca de Áviles y la satisface que “en Asturias hay muchísimas mujeres en moto. Aquí, por ejemplo, es exagerado las que circulan, y no creo que haya que hacer nada especial para fomentar su uso, tal vez si alguna tiene miedo, animarla a que se eche ‘p’lante’”. Asume que la mujer, por el hecho de serlo, “no tiene la fortaleza física del hombre, y si tengo que levantar mi moto yo sola, que pesa 240 kilos, pues echo las tripas y debería pedir ayuda. Aunque una vez la levanté yo sola y no me lo podía ni creer, una técnica que requiere más maña que fuerza”.

Las circunstancias hicieron que Carmen se hiciera ‘bemeuvera’. “Llegaba el momento de que yo cambiara de moto y Juan tenía entonces una R 1200 GS, y ambos valoramos el que yo comprara una trail y miramos varias posibilidades, hasta que decidimos que me quedara con la suya y él se comprara la R 1200 GS Adventure que hacía tiempo que deseaba, así que yo ‘heredé’ su GS. Me parecía demasiada moto para mí, no me hacía falta tanta moto, pero al final es muy manejable y me hice con ella muy bien”, reconoce. “Me adapte rapidísimo -prosigue-. La BMW te lo pone todo fácil, incluso para rodar por pistas”.

De la R 1200 GS pasó a la R 1250 GS. Y, si la primera le encantó, la segunda “me encanta más”, apostilla riendo, “y todo también por culpa de Juan”, asevera. “La GS ya tenía 185.000 kilómetros -prosigue-. Juan le hizo 85.000 kilómetros y yo 101.000 en tres años y dijo que era el momento de cambiarla. Fuimos a Autosa, en Oviedo, a mirar presupuestos y lo hicieron también que me pusieron la moto en bandeja”.

Carmen, como consta al principio, acaba de volver con Juan de Senegal, una ruta de ida y vuelta en la que ambas GS’s han recorrido cada una cerca de 10.000 kilómetros en 26 días. Para ello, “estuvimos preparando el viaje con tiempo, mirando blogs y vídeos de otra gente que había pasado por allí y seleccionando la información, que hay mucha y variada, alguna anunciándote que allí todo es muy peligroso y es super difícil. Aparcamos esos comentarios y nos quedamos con lo más positivo, porque si te quedas con lo negativo, no sales de casa. Así pues, tomando las informaciones buenas, pero sin olvidar las malas, fuimos marcando una ruta y nos hicimos el viaje, fue estupendo y no vimos ningún peligro. En Mauritania, país con recomendaciones poco deseables, nos trataron super bien, la gente nos sonreía, nos hablaba, sin problema ninguno. Incluso cuando estábamos parados en el arcén para descansar o comer algo, muchos coches reducían la velocidad por si necesitábamos algo”.

Del viaje, “lo que más me gustó fue Senegal, porque es otro mundo. Has dejado el desierto atrás y el paisaje empieza a ser verde, con árboles. Además, mucha gente habla español y todo el mundo nos saludaba en nuestro idioma y nos sentimos muy bien recibidos, muy arropados. Senegal es un país con muchas cosas guapas que ver e ir a Dakar también tiene su punto. Es curioso, porque en todos los viajes lloro de emoción y en este no, lo hice cuando estaba en España, tal vez porque todo fue bien, porque siempre tienes un poco de miedo, de respeto, provocado también en este caso por lo que había leído en las RRSS, y al llegar agradecí lo bien que había ido todo”, cuenta.

Todo fue bien, efectivamente, a pesar de algún revolcón que otro, “me caí ocho veces en el desierto -reconoce sonriendo-, pero sin consecuencias; bueno, aún llevo un moratón en la pantorrilla, pero no pasó nada”. Los que alucinaron con Carmen fueron los nativos que la vieron pasar, “sí, por ahí se extrañan más. Es que allí hay muchas motos, pero todas son pequeñas. Hubo una anécdota muy buena. Pasando de Senegal a Mauritania por la pista de Diama, hasta alcanzar la N-1, que creía que estaría bien asfaltada, pero resultó que había tramos de mucha arena, nos encontramos con un chaval que andaba revoloteando junto a nosotros con una moto muy pequeña. Luego, nos dimos cuenta de que el puñetero estaba esperando a que llegáramos a un banco de arena muy grande, con unas roderas de camión enormes, para vernos pasar, riéndose de nosotros porque él lo cruzaba como un avión y nosotros con todo el cuidado del mundo”.

Carmen asegura que no se ha sentido discriminada por su condición de mujer, “nunca, es más, siempre están pendientes de mí, siempre me cuidan… Algún listo por Facebook que tiene que compararse contigo, pero sólo me ha pasado un par de veces. Tengo un amigo que dice que los moteros entre ellos se miden y es verdad, pero ¿que se midan con una mujer? Yo voy a mi bola, y lo que piensen ellos me da igual”.

Para esta mujer decidida y valiente, la “vida en moto se vive más intensamente, eres más feliz”. Por eso la BMW es prácticamente una prolongación de Carmen, de la que no se baja los fines de semana y cuyo protagonismo es insustituible en los periodos vacacionales. Al recién viaje realizado en Dakar, le seguirá el del próximo destino, Irlanda, ruta motera que ya está preparando “incluso ya tenemos el ferry. Será en mayo, y espero que a Juan le den las vacaciones, porque hay medio billete ya pagado que no me lo van a devolver y es que aprovechamos ir a Irlanda en la fecha de la North West 200 para ver un poco las carreras, además de recorrer la isla”.

Una próxima aventura para llegar al viaje soñado que les ha de llevar en un futuro próximo a “Mongolia, Nepal… Tengo muchas ganas de ir a Islandia, que lo veo más cerca, más asequible”. El problema son los días de viaje hasta llegar al lugar, “que limitan mucho, por eso estamos viendo la posibilidad de alquilar las motos en el lugar de destino y recorrer la isla. Piensa que hasta Islandia es un dineral, son más de diez días para llegar, con dos o tres jornadas sólo de ferry desde Dinamarca, más la vuelta, por eso estamos valorando la idea de llegar en avión y una vez allí alquilar las motos”.

Le pregunto a esta rider por su recién R 1250 GS y su semblante se transforma como si hubiera mentado el nombre mágico de un tónico curativo. “Es una pasada, es increíble. Mi GS anterior, la 1200, era del 2013, y la 1250 actual de 2019, sólo han pasado seis años, pues es increíble la evolución habida: más suave, más suelta, frena más, da mucha más confianza, y en pistas se nota un montón. ¡Es una pasada!”.

Nuestra protagonista no quiere despedir la charla sin enviar un mensaje a las mujeres indecisas que aspiran a conducir su propia moto y cumplir sus sueños viajeros: “Qué se atrevan, que no pasa nada, hay muchas mujeres que conducimos nuestras motos, y si ellos pueden, nosotras también”, finaliza.

19 Respuestas para “KARMEN KAPERUCITA: “¡SI ELLOS PUEDEN, NOSOTRAS TAMBIÉN!””

  • Luján dice:

    Grande Karmen!!!!

  • luigi dice:

    Una auténtica rutera, adorable, simpática y traga millas. No cambies nunca. Vs

  • Quique A. dice:

    Fantástica entrevista!! Un placer veros en Cantalejo!!

  • Evaz dice:

    Que voy a decir de mi karmen que la tengo abandonada pero es lo más bonito de Asturias! ❤️

  • Evaz dice:

    Que voy a decir de mi karmen que la tengo abandonada pero es lo más bonito de Asturias!

  • Aidusky Martín dice:

    Kape, todo un ejemplo a seguir,no solo como motera, sino como persona. ✌️✌️✌️

  • Javier dice:

    Que buena gente sois Karmen y Juan, que sigáis disfrutando de lo que más os gusta.

  • Lucas dice:

    Muy tú!! 😉😁. Cierto es, el mundo motero ofrece regalos inmerecidos, totalmente, como el de haberte conocido y el placer de haber podido rodar detrás de ti unos de los cientos de kilómetros de esos que llevas disfrutados. Mi más sincera enhorabuena por el reportaje. Un beso

  • Lucas dice:

    Cierto es, el mundo motero te ofrece el regalo, inmerecido clarísimamente, de tu amistad y el privilegio y el honor de poder compartir contigo esos momentos de libertad encima de una moto

  • RutaPerfecta dice:

    Una gran motera y mejor persona.
    Eres una crack Kaperucita

  • Vikinga dice:

    He de reconocer que cuando la conoci primero me fliparon sus llantas rojas¡¡¡¡ pero ahora me flipa ella¡¡¡¡
    Es una fiera¡¡¡¡¡

  • Mónica MoTo dice:

    Carmen! Que grande eres (en todos los sentidos :-)) me alegra ver que cada vez somos más y, sin duda, que somos capaces de todo aquello que nos propongamos! Vs

  • Sonia torrent dice:

    Súper KARMEN ….un crack en todos los aspectos…eres grande !!!!

  • Rous dice:

    Nunca dudé que crearías escuela….que muchas se reflejan en ti !!!! Eres una máquina loka !!!!

    😘

  • Arantza dice:

    Esa kape!!! Que grande eres nena. Por muchos más kilómetros y espero que alguno juntas. ✌✌✊✊

  • RAMON X-MAN dice:

    Motearaza!!!!!!
    Muy GRANDE Carmen

    Vamos a crear tu Club de Fans. Jajajajajajaj

    Gasssssssssss

  • Reichel Indomable dice:

    Muy chulo el reportaje Karmen!! Me encantó veros en Cantalejo… A ver si pronto rodamos juntas por Asturias!! 🙂

  • Gustavo dice:

    Un placer leer este articulo lleno de pasión y amor por la vida y la aventura en moto. Un placer rodar con vosotros por Kenia en un viaje inolvidable. Salud, km y amistad. Gustavo.

  • Nuria dice:

    Me encanta tu forma de hablar !! Y si ya somos mas , cuando empece nos podíamos contar con una mano. Hace 30 años q llevo moto , y sigue siendo mi pasión . La libertad q siento cuando conduzco es la misma .
    Os deso a todas que lo proveéis …

Deja tu comentario