DE RADIOS, FAROS Y COMPLICIDADES…

Por Willy Sloe Gin
Algún tiempo llevo intentando dar forma a viajes pasados y a uno próximo que me espera en nuestras islas del Atlántico. Será el segundo. Desde su planificación lo sentí y siento ya mío, habiéndolo vivido a medias, como casi todo. Magia que sólo se le alcanza al viajero. Vivencias que se cimentarán sobre tanto camino hecho.

Varios conceptos me persiguen cada noche hasta que de la mano, me vence el sueño. De amanecida pienso en radios, en faros, en mil complicidades. Lo hago sintiéndome lo menos “entrópico” posible, calidad que cedo a la Naturaleza, y así intento simplificar al máximo mis desvaríos. De este modo radios y faros se convierten en radiofaros del mismo modo que la complicidad en cómplice.

Pero hay que tener un mínimo rigor, de modo que busco lo que supongo va a ayudarme a entender tanto “pateado en moto” por la península y otros países. Me pongo “a la caza” de significados lejanos y ciertos sin duda, por venir impresas sus definiciones en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Dejados atrás radios y faros encuentro su comunión, radiofaro. Y este libro sabio dice lo siguiente: “Estación emisora de radio que envía de forma automática y continua señales de ayuda a la navegación”.

Buscando cómplice encuentro: “Calidad de cómplice”. En la línea superior anda la citada definición que reza: “Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas. Persona que sin ser autor de un delito coopera en su participación por actos anteriores o simultáneos que no sean indispensables”.

Se me divide el ánimo, como cuando a bordo de tanta BMW he recorrido Europa, África, Asia, América…  Complicidad encontrada en emisoras de radio y en BMW y todas sus motos. Como cuando a babor tenía la Tierra y a estribor la Mar.

Aquí el único crimen posible hubiera sido no hacer tanto viaje. No cumplir un Sueño. Y es que se puede y debe ser cómplice de la belleza, de la aventura. No hay negatividad en el asunto.

Inmerso en un nuevo viaje, recuerdo otros tantos. También recuerdo a ese gran periodista, Tachi Izquierdo, que retóricamente me preguntó si tanta técnica, tanto GPS acabarían con los faros. Bien sabía el Sr. Izquierdo la respuesta. Que la luz y “compaña” que dan estas maravillas puestas en Tierra, mirando a la Mar, es la misma que nos da el consuelo de una radio cuando andamos allá afuera. ¿Puede existir mayor complicidad? Vendrán adelantos imposibles, lo auténtico quedará por siempre. Doy fe de ello. Porque a mi Tachi, radiofaro hasta le médula, me ha sacado de más de un apuro…

Ahora que empieza una nueva etapa no puedo dejar de acordarme de las maravillas que me han permitido hacer tanto kilómetro.

R 1200 GS, R 1250 GS, R 1200 R, R 1250 R, R 1200 RS, R 1250 RS, R 1250 RT, K 1600 Bagger, C 650 GT, nineT, F 850 GS y tantas BMW más. A todas debo mi complicidad absoluta.

Mi agradecimiento, como siempre, a BMW Motorrad España, Movilnorte Motorrad, Paradores de España, TRI Motos, Autoservicio del Motorista, Fred Olsen Express, Canon, Asahi Pentax y a tantos más…

Deja tu comentario