NOMAD TRAIL 2019

Por Eduard López Arcos
Por la noche me encontré en el hotel Dakar de Nador con Alí y Hassan. Ellos se harían cargo de la asistencia de esta nueva edición del Nomad Trail con una pick-up. Estos dos jóvenes son originarios del pueblo de Ramlía, al sur del país, un lugar conocido y temido por su río de fesh-fesh. Pasar por ese río con una moto pesada no es nada divertido, al menos para mí, a no ser que tengas ganas de sufrir. Recomiendo continuar dando la vuelta por la montaña, que además de ser menos “doloroso” también es más bonito.

A la gente de Ramlía, como buenos amazigh, les gusta la aventura y están acostumbrados a sacar las motos de los turistas que se quedan atascados en el fesh-fesh.

Por la mañana nos dirigíamos al Café París de Nador para recibir a los tres participantes del Nomad Trail 2019. Tomeu, de Mallorca, que ya había participado en la edición del 2017, Xavier y Darío, de Barcelona.

El objetivo del Nomad Trail es el de conocer una parte de la vida en el desierto. Para conseguirlo recorremos el desierto desde el nordeste al sureste de Marruecos, comprando la comida en los mercados de pequeñas aldeas y encontrando un lugar para pasar la noche en la tienda de campaña antes de que oscurezca.

Darío y Xavi no conocían Marruecos. Tomeu me había acompañado hace dos años en el Nomad Trail 2017, que fue épico, y años atrás había recorrido parte del desierto en bicicleta. Así pues, los tres participantes estaban expectantes, curiosos y receptivos ante la inminente experiencia.

Tuvimos suerte y la climatología nos respetó, a pesar de que una de las noches había mucho viento y tuvimos que montar el campamento haciendo malabarismos para dejar las tiendas en pie.

El fuego por la noche nos calentaba y las brasas nos servían para cocinar la carne. Desde el primer día los participantes se fueron adaptando a cada situación y encontraron las soluciones cuando se presentaba un problema.

La arena fue, como es habitual, la más temida. Sin embargo, los riders también se fueron adaptando al terreno y, con algunas indicaciones y práctica, acabaron pasando los tramos de arena sin mayor problema.

Las bromas, la gastronomía, los paisajes, la gente y la moto fueron, como siempre, los protagonistas de tan auténtica aventura, pues se trata de un viaje sin pautas establecidas, en donde prima la autosuficiencia y el sentido común, y en el que el reloj sobra.

Espero verte en la siguiente edición del Nomad Trail. Mientras, prepara tu equipo de acampada y practica con tu moto trail fuera de la carretera.

¡Nos vemos en el desierto!

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