LA RUTA POR EL PIRINEO ARAGONÉS

Por Charly Sinewan
En 1928 Alfonso XIII inauguró la estación internacional de Canfranc, un imponente edificio ubicado en pleno Pirineo aragonés, entre dos impresionantes montañas verticales que forman un angosto valle, a pocos kilómetros de la frontera con Francia.

En 1970, y tras muchos episodios históricos vividos, el túnel fue definitivamente clausurado y la estación dejó de ser internacional. Actualmente se está rehabilitando para hacer un hotel de lujo, pero también se está construyendo un nuevo andén con la esperanza de que se reabra la conexión con el país vecino y vuelva a tener la importancia que un día tuvo.

Mi ruta por el Pirineo aragonés empezaba en Castanesa, un pequeño pueblo de trece habitantes donde llegué una noche guiado por una aplicación del teléfono que me hizo una reserva en el único hotel pagable que encontré. Desde allí me dirigí hacia Castejón de Sos, por asfalto estrecho y algo de pista facilona. El track en Aragón, el que yo tenía, era mucho menos montañoso que en la parte catalana.

La única vez que el altímetro superó los dos mil metros fue en la pista que comunica Chía con Plan, un espectáculo de camino, muy rápido y sin ninguna dificultad, pero con unas vistas increíbles. Unos kilómetros después, y ya siempre por asfalto, llegué al Cañón de Añisclo, una carretera especialmente estrecha y de un solo sentido que serpentea por un minúsculo valle y paralela al río. Quizá el mejor tramo asfaltado de toda la transpirenaica.

Desde allí solo quedaba llegar hasta Canfranc, aunque antes decidí hacer una parada más, un pueblo abandonado en el que, dice la leyenda, que vive un brujo. Una excusa más para rutear por el Pirineo.

Espero que os guste el vídeo

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