LACOSANOSTRATREFFEN: CRÓNICA IXª, TOSSA DE MAR 2019

Todos estos encuentros siempre empiezan igual, lo monte quién lo monte se ha de diseñar con una gran antelación, mucha ilusión, dejar poco a la improvisación y, muy importante, tener un par de velitas encendidas todo el tiempo rogando para que los dioses colaboren también: que Eolo no salga de paseo, que Zeus no riegue los campos y que Neptuno juegue plácidamente con las sirenas.

Dicho esto, porque una parte importante del mérito de una concentración motera la tiene el haber acertado con esos días de bonanza climatológica, cosa harto difícil en estos tiempos en que el cambio climático, las DANA’s y los huracanes atlánticos, que nunca llegaban a Europa, ahora lo hacen a menudo y con intensidad. Y si se trata de una reunión XXL de cuatro días, el acertar es más complejo… Y casi lo conseguimos, los dioses sólo nos visitaron el día del regreso a casa de todos. Nos podemos lavar las manos diciendo que ya había acabado, pero tener un regreso feliz es tan importante como la ilusión del viaje de ida.

Empezamos a recibir a los que ya consideramos amigos el jueves 31 de octubre, algunos ya para comer y el resto escalonadamente, en función de la procedencia, por la tarde. Nuestra base en esta ocasión era el Hotel & Spa Oasis Tossa, un cuatro estrellas de la bella ‘Vila’ marinera de igual nombre de difícil acceso por carretera que le hace mantener aún su aspecto medieval con las murallas adentrándose en la bahía.

Recibimiento a todos con un gran ‘Wellcome Pack’ en la bolsa-mochila de Rodi Motor Services, en cuyo interior había un vale descuento de Rodi, un chaleco Soft Shell sin mangas por gentileza de Sermar Roses y M. Automoción, una camiseta Motul y un buff aportados por TiendaMoto.com de Olimpia 2 y hasta un bote de grasa para la cadena en spray de WD40 junto a un lubricante multiusos, muy útil este último y no tanto el primero en nuestras motos, aunque siempre podremos darle salida en las motos de los chavales. Por la noche refrescaba y el chaleco cumplió su función. Cena bufé en el salón del hotel, el primer baile y las primeras copas del fin de semana XXL.

Viernes 1, ruta en moto

Después del desayuno recogímos las motos de su guarida donde han pernoctado todas juntas y hasta en cierto modo revueltas, que es lo que pasa cuando se dispone de todo el parking en exclusiva y hay más motos que metros. Para no colapsar la calle, empezamos a enviar motos para adelante, esperando la llegada de la policía local que nos debía pasear por el centro, cerrado al tráfico, de la Vila Vella de Tossa, con tan mal fario que cuando llegó la patrulla ya estábamos enfilando la carretera de la costa hacia Sant Feliu de Guixols. Los agentes nos sugirieron dar la vuelta, pero rechazamos el ofrecimiento por lo complicado de hacerlo tantas motos y la pérdida de tiempo que nos destrozaría el ‘timing’ de la ruta.

Iniciamos la llamada “Carretera del Año” por sus 365 curvas bordeando el mar, siempre a nuestra derecha, aunque a considerable altura; poco tránsito, aunque lento y agradecer a la mayoría de conductores que se apartaban en cuanto podían para dejar pasar a tanta moto que se colaba por sus retrovisores. La complicada travesía de Sant Feliu se hace fácil por el puerto hacia S’Agaró, playa bonita donde las haya y sin monstruos de ladrillo a primera línea, todo casas de indiano con mucha historia entre sus paredes.

Seguimos por la carretera de Castell D’Aro, Santa Cristina y nos reencontramos con las curvas en la carretera de Romanyá, un sube baja que nos llevaría a Calonge y a la mítica carretera de La Ganga que une la costa con el Ampurdanet, como es conocida toda la plana que rodea a La Bisbal, paisajes de Toscana al lado de casa. Antes de llegar a Cruilles por un camino rural asfaltado debemos cruzar una ‘pasera’ sobre el rio Daró, un torrente normalmente seco excepto cuando caen cuatro gotas en La Ganga y eso es lo que pasó la semana pasada. La ‘pasera’ estaba seca pero poco antes hay que cruzar una pequeña vaguada de un torrente y aquí sí que hay agua, dos palmos en el centro y unos cuatro metros de anchura.

No hay marcha atrás, esta vaguada ya la atravesamos sin problemas la semana pasada con más agua y no se achantó nadie. Alguno se lo piensa más que otros, pero al final pasamos todos. Mención especial para la valiente Kimetina que en la espera para atravesar y al momento de parar no hizo pie y “acarició” el suelo. Resistió todo el resto de ruta en la moto, llegando al hotel y de allí al hospital de Blanes para hacer placas. Resultado: fisura de peroné y el resto de la ‘quedada’ en silla de ruedas y muletas, moto repatriada por el seguro y ella a casa en taxi.

La primera parada del día la tenemos

programada en Monells, un pequeño pueblo que ha sabido mantener la arquitectura rústica de siglos pasados hasta el punto de tener prohibida la circulación de cualquier vehículo motorizado por sus calles y cuya plaza principal es una de las más vistas de España. Aunque no hayas estado allí, en la citada plaza se rodó la película “Ocho apellidos catalanes”. En tan emblemático lugar hicimos una degustación de café y repostería en el restaurante El Roure Blanch con que cada año nos obsequia ventaneumaticos.com, tras la cual paseamos por el pueblo durante 45 minutos.

Reemprendímos la marcha yendo a buscar la carretera de Santa Pellaia, un bucle continuo de curvas que nos alejó del Ampurdanet dirección a Cassá de la Selva donde enfilamos, por otro camino rural asfaltado, hacia Sant Andreu Salou y el destino definitivo de la ruta que es Caldes de Malavella, Villa termal y cuna del Vichy Catalán, entre otras aguas gasificadas y embotelladas con su gas natural de la zona.

El Ayuntamiento de Caldes nos cerró toda una calle para que aparcáramos las motos casi en formación, haciendo lo mismo en la antigua Plaça de l’Ajuntament para llenarla de mesas y sillas y realizar la comida en ella. Mientras, nuestro buen amigo Padi del Restaurante Térmic nos preparaba las viandas, el Ayuntamiento puso a nuestra disposición tres guías locales y nos abrió las puertas de sus museos y espacios arqueológicos, cosas que en la ignorancia nunca ves y que una vez explicadas compruebas que la riqueza de los pueblos está tanto en su pasado como en el presente.

A las 14:00 horas, todos reunidos en la plaza para la comida y la primera sorpresa surgió de una fuente de vino que nos tenía preparado Padi… Imprescindible una foto bebiendo de la fuente. La comida nos habló del buen hacer de nuestro amigo, es difícil hacer un arroz tan bueno para tantas personas y lo bordó, acompañado de unas soberbias ensaladas y un embutido ‘fet a casa’ y culminando el postre con cava a discreción y café para todos.

Agradecer al Ayuntamiento de Caldes de Malavella la colaboración prestada personificada en su Regidor de Turisme Sergio Mir y la Oficina de Turismo Local.

Finalizada la comida dimos por terminada la ruta y el regreso al hotel fue libre, saliendo escalonadamente para recorrer los 25 kilómetros hasta el establecimiento, llegando prácticamente juntos. Era la gran noche de la ‘Fiesta de Halloween’ y tocaba disfrazarse, pero antes un buen baño en la piscina climatizada para relajarse.

Tras la cena, llegó el ‘Halloween’, teniendo un jurado imparcial seleccionado entre los asistentes que no se disfrazaronpara nombrar los mejores disfraces de la noche y que serían premiados en el sorteo del día siguiente. Paralelamente a nuestra fiesta, el hotel también organizó otra a través de sus animadores, invitando a los nuestros a participar. El resultado final fue que los nuestros ganaron dos de los tres premios y no era de extrañar, porque el nivel de calidad de los disfraces en nuestras fiestas es cada vez mayor.

Lamentablemente los bailes deben finalizar a las doce por normativa municipal y tras las copas y las tertulias nocturnas, todo el mundo dormir.

Sábado 2, nos vamos en bus

Hoy no hay prisa, dejamos las motos descansar y salimos más tarde. Lo hacímos ataviados con prendas cómodas y calzado adecuado para andar; no íbamos a necesitar los interfonos ni el Bluetooth para hablar entre nosotros, es nuestra primera experiencia en bus. El motivo de este medio de transporte es que en la visita que realizamos a los Jardines Botánicos Mar i Murtra de Blanes no había espacio suficiente para aparcar las motos, ni en el recinto ni en los aledaños y de paso podíamos hacer una convivencia mucho más directa. Los jardines están situados en un promontorio rocoso al borde del mar, un sube y baja escaleras de continuo y con obstáculos para endurecer la visita. El primero lo encontramos prácticamente a la entrada… es el bar; el segundo, un poco más allá… los lavabos.

Recorrímos libremente los jardines durante algo más de una hora, con estrictas normas para los visitantes que nos fueron dadas por nuestras ‘road leaders’ para la ocasión, Marta, Emi y Tuchy, cada una de jefa en cada bus: no cortar, no arrancar, no pisar, no salirse, móviles en silencio, no gritar, utilizar las papeleras, visita pausada sin prisas y de vuelta al autobús, que nos esperaban 45 kilómetros. Hasta nuestro nuevo destino cultural, donde además comeríamos en un amplio salón que prácticamente estrenamos, la granja Mas Bes de Salitja.

El Mas Bes es una granja-museo propiedad de una rama de la familia fundadora de la lechera ATO, dispone de una extensa colección de tractores de todas las épocas, utensilios y carruajes agrarios restaurados en una exposición permanente que no deja de sorprender y un pequeño zoo.  Lo mejor es que lo compagina con la explotación ganadera de todo tipo de animales domésticos, y la elaboración propia de todos los productos cárnicos que se pueden degustar en sus salones y comprar en su tienda. Nada más llegar hicimos la foto de grupo de la salida y tras la visita desordenada, unos por aquí y otros por allá, una buena cerveza para refrescar y esperar el momento de acceder al salón para comer un surtido ‘pica-pica’ de entrante y una buena parrillada de carne de sus corrales, finalizando con un helado de vainilla con chocolate caliente elaborado con la leche del día… delicioso. Cava, café y un cumpleaños que se celebró por alguna mesa. Levantamos las mesas a las 16:30 y todos de vuelta al bus para regresar al hotel, tendremos tiempo sobrado para tertuliar en la terraza con unas copas, un baño relajante en la piscina o una pequeña siesta…el tiempo acompaña para todo.

Por la noche cena, baile, con entrega de los premios de los disfraces de Halloween y el sorteo de regalos de nuestros colaboradores a su finalización.

Domingo 3, de vuelta a casa

Después del desayuno en el hotel llega la hora de las despedidas, las promesas de volver a vernos en la próxima edición, que ya será la décima y procuraremos que sea merecedora de lo que ello conlleva… Y os esperamos a todos, a los que habéis participado este año y a los que os lo habéis perdido.

Para finalizar esta crónica, agradecer una vez más de parte de tod@s los que formamos este grupo, a BMW Motorrad España por su colaboración ininterrumpida con la LCNTreffen desde su primera edición y que deseamos que perdure en el tiempo.

¡Os esperamos en la Xª LaCosaNostraTreffen 2020!

Por Josep OZP

Deja tu comentario