VIAJAR POR EL MORRO

Por Miquel Silvestre
Quiero hablaros de un asunto que últimamente se ve cada vez más, y es el ‘begpacking’ o mendigar para viajar. O sea, plantarse en un destino sin dinero y poner la gorra, y el morro para que te la llenen de monedas y así poder ir, de gorra y por el morro, al siguiente destino.

Esto se ha convertido ya en una tendencia más hasta el punto de que en la isla indonesia de Bali los Beg Packers se han convertido en una plaga. Y sí, me reafirmo con lo que acabo de decir, una plaga. Que un joven occidental y sano, con todo el privilegio que eso supone, se plante en un país pobre para mendigar es moralmente inaceptable. Esta es mi opinión sin ambages. He visto tanta miseria en este planeta, tanta falta de oportunidades, tantos niños oscuros sin futuro, que la sola imagen de un chavalote blanco plantado en una calle asiática con un cartel solicitando dinero para cumplir su sueño de Jack Kerouack de pacotilla se me revuelve el estómago.

¡Cuanto daño ha hecho ‘On the Road’ mezclado con las redes sociales! Por supuesto que viajar es una de las actividades más enriquecedoras que hay. Yo la practico, me gano la vida viajando y animando a otros a viajar. Claro que, querido lector, te animo a viajar, pagándotelo tú, trabajando y ahorrando como hacen la inmensa mayoría de seres humanos decentes. O incluso, si así lo quieres, abriendo una cuestación pública previa y en tu propio país para que otros chavalotes blancos, si son tan tontos para ello, te paguen el viaje. Pero nunca para que con unas chanclas y un bañador te plantes en una nación exótica y sin recursos para su población autóctona y ofendas la ética y la estética haciéndote pasar por pobre entre los verdaderos pobres.

No soy de los que se sienten especialmente culpables por haber nacido blanco, occidental y heterosexual. Viajo libre de culpa por Asia, África o Sudamérica, no me siento concernido por los hipotéticos crímenes cometidos por otros hombres blancos que me precedieran hace siglos. Tampoco me prodigo en limosnas y desde luego recrimino el dar dinero a los niños de los países pobres, pues la peor enseñanza que se les puede dar es que mendigando ganan más que sus padres trabajando. Pero tampoco estoy ciego y comprendo la enorme y dolorosa distancia social y económica que me separa de los desheredados de este mundo, que son la mayoría. Yo viajo en moto y a pelo, como en figones locales, duermo en tienda de campaña, pero siempre tengo un billete de regreso a la comodidad.

Que haya quien sea ciego y sordo a esta enorme diferencia entre occidentales y desheredados y que siendo capaz de trabajar se presente en un país subdesarrollado a mendigar para cumplir su egoísta sueño de viajar para subir fotos a Instagram desde un iPhone, supone para mi pervertir el auténtico sentido del viaje y sobre todo aprovecharse mezquinamente de la profunda bondad que encierran las creencias antiguas de la mayor parte de los pobres de este mundo, que es dar a quien tiene todavía menos que ellos.

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3 Respuestas para “VIAJAR POR EL MORRO”

  • Vicente dice:

    Lo has “bordao”, estoy de acuerdo al 100 por 100,nada que añadir,un saludo.

  • Kostelo dice:

    No soy muy partidario tuyo, pues alguna vez me pareces un poco prepotente y maleducado en tus comentarios en redes sociales.

    Pero en este artículo no puedo hacer que darte la razón.

    Un saludo.

  • javichu dice:

    Su deficición Sr. silvestre lo dice todo, (blanco, occidental, heterosexual, nada prodigo en limosnas y libre de culpa) además debería añadir, viajo en BMW acompañado de un equipo, duermo caliente y ceno con buen vino (los pocos capítulos que he visto, acaba cenando caliente con buen vino)no he visto el botellero colgado de la moto, ha!!! que se lo llevan. Todo esto no me parece mal, cada uno es libre de vivir como quiera, eso si, lecciones de moralidad pocas Sr. Silvestre, mas bien, un poquito de humildad, que Vd. se pasea delante de los pobres a los que menciona con un equipo de miles de €€€ y luego ofenden los que van en bañador y chanclas. Salud

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